Aproximación al concepto de ciudad
La noción de ciudad
es muy compleja. Hay algunas características que nos permiten acercarnos a la
definición, como: la concentración o aglomeración de personas que habitan
permanentemente en un lugar, se interrelacionan, intercambian bienes y
servicios, y poseen una alta densidad de construcciones.
Elementos que caracterizan a una ciudad
Es un medio de
apropiación de la naturaleza que la transforma y la convierte en un espacio
altamente artificial, ajustado a las necesidades de la población.
Las actividades que
allí se realizan son, en su mayoría, no rurales, es decir, no se relacionan con
un manejo directo de los recursos naturales. Al contrario, en la ciudad se
presenta una especialización en las labores como el transporte, la industria,
el comercio y los servicios. Incluye, además, la concentración de los
principales órganos de poder y de control de un territorio.
Posee un sinnúmero de
relaciones entre sus habitantes, que dan lugar a una "cultura
urbana", caracterizada por un sistema de valores, comportamientos y actitudes
propias de un lugar.
Criterios para declarar a un aglomerado urbano como
"ciudad"
Cada Estado establece
los criterios que le permiten identificar los diferentes asentamientos como
urbanos o rurales. En algunos casos, se establece un número de habitantes a
partir del cual un lugar es considerado como ciudad.
Para España la cifra
debe superar los 10.000 habitantes, mientras que, en países como Japón, la
población mínima es de 30.000 habitantes. En nuestro país se considera ciudad a
los asentamientos superiores a 20.000 habitantes. Los demás son pueblos,
corregimientos, caseríos, etc.
¿Cómo se clasifican las ciudades?
Los asentamientos
urbanos se pueden clasificar de acuerdo con la época de su construcción, el
lugar donde se ubican, los usos o actividades que desarrollan, la forma que
adoptan y la influencia que ejercen sobre el territorio circundante.
Según la época en la
que fue construida, una ciudad puede ser catalogada como antigua, medieval,
colonial, republicana o contemporánea.
De acuerdo con el
lugar donde se ubican, podemos encontrar ciudades portuarias, ribereñas,
andinas, de piedemonte o insulares.
Según las actividades
que desarrollan, podemos encontrar urbes turísticas, comerciales, industriales,
religiosas, etc.
De acuerdo con la
forma que adoptan pueden dar lugar a diferentes estructuras. Algunas, por
ejemplo, se organizan a manera de cuadrículas, con calles y carreras bien
definidas. Al contrario, otras poseen una distribución circular.
De acuerdo con el
grado de influencia política y económica que ejercen sobre su entorno
inmediato, se puede establecer jerarquías de ciudades: principales o capitales,
centros urbanos secundarios y asentamientos menores.
Ciudades de la
Antigüedad
Las primeras ciudades
Los historiadores han considerado que el cambio del Paleolítico —piedra
tallada— al Neolítico —piedra pulimentada— se debió a dos grandes
acontecimientos: la domesticación de los animales y el inicio de la
agricultura.
Las causas de estas innovaciones se suelen relacionar con los cambios
climáticos que se produjeron tras la última glaciación y que afectaron
intensamente tanto la flora como la fauna.
El inicio de la agricultura y la ganadería produjo, a su vez, otros cambios
fundamentales para la vida del ser humano: en lo social, se organizaron
comunidades sedentarias, en lo económico, se inició una creciente
disponibilidad de excedentes.
Los grupos humanos, una vez fijados en el terreno y con una alimentación
más o menos asegurada, comenzaron a crecer. Con el tiempo, este proceso llevó
al nacimiento de la civilización urbana.
En las ciudades, la organización se hizo imprescindible. Así, se inició la
división del trabajo, apareció la propiedad privada y, en relación con ella, la
jerarquización económica y social sobre la que habría de asentarse el poder
político.
¿Dónde surgieron?
El emplazamiento de las primeras ciudades se realizó sobre áreas con
una alta disposición de recursos, como fuentes de agua o tierras fértiles, que
permitieran sostener las aglomeraciones humanas. Así, los valles fértiles de
los ríos Tigris y Éufrates, el Nilo, el Indo, el Amarillo y el Azul, y el San
Juan, fueron fundamentales para la configuración de antiguas civilizaciones
que en la actualidad corresponden a espacios • ubicados en Irak, Egipto,
India-Pakistán, China y México, respectivamente.
La agricultura y los sistemas de riego llevaron a la generación de
excedentes alimenticios y a la conformación de una nueva organización social,
en la cual surgieron labores como la administración, el comercio, los
servicios, entre otros.
¿Cuáles fueron las
principales?
Aunque hubo muchas ciudades importantes en la Antigüedad, las que más
influyeron en la cultura de occidente fueron las polis griegas, de las
cuales la más importante fue Atenas, y las ciudades romanas. Veamos
algunas al respecto.
Las ciudades griegas. Hacia el año 1200 a.C.,
los dorios y los jonios invadieron Grecia y establecieron una organización
política y social basada en la tenencia de la tierra. Cada grupo, organizado en
torno al genos o núcleo humano, que se consideraba descendiente de un
antepasado común y rendía culto a los mismos dioses protectores, constituyó un
Estado soberano llamado polis. Cada polis comprendía una ciudad y los
territorios vecinos, y era independiente del resto. Más tarde, en el siglo de
Pendes (461-431). Atenas se convirtió en la polis más poderosa. Precisamente
allí se estableció la democracia como sistema político.
Las ciudades romanas. Los romanos dieron gran
impulso al desarrollo de la vida urbana. Construyeron ciudades con toda suerte
de servicios para satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes
incluidos los relacionados con el esparcimiento, como foros o plazas, templos,
tiendas, acueductos, calles amplias, cloacas.
Ciudades de la Edad
Media
Las ciudades medievales surgieron luego de la caída del Imperio
romano. Como para esta época las invasiones bárbaras fueron una constante, por
lo general, las ciudades estaban ubicadas dentro de un cerco amurallado que
resguardaba a la población de todo tipo de ataques. Además, estas ciudades
regulaban la actividad comercial y ejercían el control de los territorios y sus
gentes a través del recaudo de impuestos.
Dentro de las murallas se encontraba una plaza central en donde se hacían
ferias y se comerciaba, junto a la catedral estaba el ayuntamiento y las
residencias de los nobles, y en la periferia se distribuían las casas de los
demás residentes.
Crisis durante el Imperio
carolingio
A comienzos del siglo IX Carlo Magno fue declarado emperador del Imperio
romano de occidente y se propuso restaurar la unidad del mismo. Sin embargo,
esta idea duró escasos 43 años. Durante este lapso, la vida comercial y urbana
sufrió un grave estancamiento, que se vio acompañado por una escasa
circulación monetaria. Por ello, la tierra se convirtió en casi la única
fuente de riqueza. A partir de entonces y hasta principios del siglo XI, en el
paisaje de Europa se mezclaban las aldeas, lo bosques y los castillos
feudales. Los campesinos de las aldeas, próximas al castillo,
cultivaban la tierra y pagaban impuestos al señor feudal.
El despertar a partir
del siglo XI
Entre los arios 1000 y1300, la población europea aumentó en un 50%.
Simultáneamente, se utilizaron nuevas técnicas agrícolas, la rotación trienal
del cultivo, el abonado y el rastrillado, el manejo de nuevos instrumentos de
labranza. Estos cambios produjeron un aumento de excedentes que reavivaron el
trabajo de los comerciantes y artesanos, lo cual fue fundamental
para el renacimiento de las ciudades y de los núcleos urbanos. Estas ciudades
lograron un alto grado de autonomía administrativa, por lo que se empezó
a poner en cuestión la validez del feudalismo. Este auge urbano se hizo muy
fuerte a partir del año 1050 y llegó a su esplendor en el siglo XIII, en el que
ciudades como París, Milán, Venecia o Florencia llegaron a
sobrepasar los 100.000 habitantes.
Aparición de la burguesía
Las murallas de las ciudades ofrecían a los mercaderes seguridad. De otra
parte, la cantidad de mercaderes y artesanos que llegaron a las ciudades obligó
a la población a extenderse al otro lado de las murallas y así aparecieron
nuevos barrios llamados burgos. De ahí que a sus pobladores —mercaderes
y artesanos— se les llamara burgueses. Poco a poco, los burgueses, a
través de los consejos municipales y de las magistraturas —alcaldes y cónsules—
alcanzaron el gobierno de las ciudades.
Tipos de ciudades en la
Edad Media
Según la cultura, se reconocieron dos tipos de ciudades: la cristiana y
la islámica. La primera, con fuerte influencia de las ciudades griegas y
romanas, tenía espacios públicos abiertos como plazas, teatros, catedrales y
mercados transitorios. Dentro de estas podemos mencionar Salamanca, Segovia o
Soria en España. Por su parte, las ciudades islámicas como Damasco, Bagdad, El
Cairo, Marruecos, en Oriente Medio, o Córdoba y Toledo en España, no poseían
lugares comunes, con excepción de las mezquitas, baños y lugares de mercado
permanente, conocidos como zocos.
La aparición del
capitalismo
Crisis en el siglo XIV
Tras el despegue económico y social que supuso el siglo XIII, los
comienzos del siglo XIV trajeron a Europa una serie de calamidades. Varios
arios de malas cosechas agudizaron el hambre originada por la insuficiencia de
la producción agrícola para abastecer a tan alta población. Por otra parte, las
continuas guerras de este período y sobre todo el azote de la peste negra
castigaron cruelmente a la población europea.
La crisis económica de Europa durante el siglo XIV hizo que se endurecieron
las relaciones entre los diferentes grupos sociales, lo que llevó a la
generalización del descontento
que se manifestó en frecuentes enfrentamientos sociales.
En el campo. Allí se enfrentaron los
campesinos contra los señores, lo que produjo una crisis del
sistema feudal de explotación basado en una dependencia personal del campesino
y una tenencia de la tierra compartida por el señor. Se dieron, entonces, los
primeros pasos para el sistema capitalista moderno basado en una propiedad
totalmente individual y unas relaciones exclusivamente económicas entre un
patrón y un asalariado libre.
En las ciudades. Allí los conflictos
tuvieron una motivación política y condujeron al enfrentamiento de las clases
medias artesanales con la alta burguesía del comercio o de la
banca. Las corporaciones gremiales se sublevaron y se hicieron con el gobierno
en bastantes ciudades: Lieja, Utrecht, Colonia, Barcelona. En otras ciudades,
hubo revueltas sociales protagonizadas por las masas pobres, constituidas por trabajadores
asalariados de las industrias de exportación: Florencia (1358), Gante y
otras ciudades flamencas en 1379.
El capitalismo mercantil
El capitalismo mercantil apareció en Europa a finales del siglo XV y
comienzos del XVI, debido a los siguientes hechos:
La apertura comercial del Mediterráneo, después de las cruzadas, favoreció el desarrollo de algunos puertos, como
Génova, Venecia y Barcelona. Era creciente la actividad de la industria manufacturera
en otras poblaciones como Florencia, Milán, Lyon y Augsburgo.
El descubrimiento de América, que permitió a
los países europeos apropiarse de millones de toneladas de metales preciosos.
El fortalecimiento de la industria. En especial de la seda y los paños, la fabricación de armas y la minería
de Europa Central (oro, plata y cobre) constituyeron el campo de acción
preferido de una nueva clase social.
Se afianzó la economía monetaria, al tiempo que
las necesidades del capitalismo agruparon a los mercaderes en compañías
privadas, que fundaron agencias o factorías en diversos lugares.
Europa experimentó un notable crecimiento de su población, recuperándose de« las últimas pestes medievales. Entonces, la demanda de
alimentos aumentó rapidamente en las grandes ciudades, incrementándose así el
intercambio comercial.
Se perfeccionaron algunos instrumentos del sistema capitalista: La banca, el crédito, el aumento de los tipos de interés, la contabilidad y
la carta de pago (antecedente de las letras de cambio).
Las ciudades
industrializadas
La revolución económica
El siglo XIX significó un cambio trascendental en la forma como el ser
humano interactuaba con la naturaleza: la transformación de los recursos
naturales en productos elaborados, la invención de novedosos medios de
transporte, la mecanización de los procesos productivos y la aparición de una
clase obrera.
Inglaterra fue la pionera del cambio: la industria, la agricultura, los
transportes y la población se modificaron de manera complementaria a lo largo
de un proceso de siglo y medio que suele sistematizarse en dos etapas:
En la primera mitad del siglo XIX se expandió la Revolución industrial a
lo largo del continente europeo.
En la segunda mitad de dicho siglo, la mencionada Revolución llegó a los
Estados
Unidos y Japón, que se convirtieron en importantes potencias industriales. La
Revolución industrial trajo consigo otras "revoluciones" como:
La revolución agrícola. Con la aparición de
nuevos sistemas de cultivos y nuevas leyes sobre cercados.
La revolución demográfica. Con un fuerte incremento
de la población y de las corrientes migratorias. En Europa se pasó de unos 140
millones de habitantes en 1750 a 300 millones en 1850.
La revolución de los transportes. Con la aplicación
del vapor al ferrocarril y a la navegación.
Las ciudades y el
progreso
Con la Revolución industrial, la idea de progreso, propia de la época,
convirtió a las ciudades en centros de poder económico, donde se
ubicaron buena parte de las fábricas, los servicios y la infraestructura.
Así, las ciudades se presentaban como espacios modernos, donde la calidad
de vida era superior, donde existía un mayor acceso a servicios como la
educación y la salud, así como la posibilidad de adquirir bienes y
oportunidades de diferente índole. Todo esto hizo que las ciudades impusieran
un estilo de vida nuevo.
De otra parte, el modelo de ciudad industrializada promovió una fuerte migración
del campo a la ciudad, que modificó los patrones históricos de poblamientos
del planeta. La población tendió a concentrarse en las ciudades. Por ejemplo
Manchester, en Inglaterra, que tenía 25.000 habitantes a comienzos de la
Revolución, alcanzó los 450.000 a mediados del siglo XIX.
Las causas del crecimiento de la población fueron: la mejor alimentación,
gracias a los procesos agrícolas, y también los avances de la medicina y de la
higiene.
La sobrepoblación
El aumento de población estimuló la demanda, pero trajo consigo
hacinamiento, pobreza, diferencias sociales, subempleo, inseguridad, etc. Para
evitar estos inconvenientes, el economista británico Robert Malthus propuso
el control de la natalidad. Pero la solución más eficaz fue la emigración
ultramarina. Entre 1800 y 1924, casi sesenta millones de europeos cruzaron el
Atlántico, hacia América.
La urbanización en el
siglo XX
A principios del siglo XX, el mundo contaba con 13 ciudades con más de un
millón de habitantes, la mayoría de ellas situadas en las áreas templadas del
hemisferio norte. Para 1940, las grandes urbes se distribuyeron por el resto
del globo, hasta llegar, en 1950, a 82 ciudades que superaban el millón de
habitantes, cifra que se cuadruplicó en 1995, con más de 284 ciudades de estas
dimensiones, 23 de las cuales superan los cinco millones. Los expertos calculan
que esta cifra se duplicará en el 2015. A esta acelerada concentración de
población se le conoce con el nombre de explosión urbana.
Así mismo, el número de habitantes de las ciudades ha ido aumentado:
mientras que para 1900 oscilaba los 300 millones, para el ario 2000 esta
cantidad se había incrementado casi once veces, pasando a los 3.200 millones
de citadinos aunque con una distribución desigual. Para la mayoría de países
desarrollados, entre un 75 y un 90% de su población total es urbana, mientras
que en algunas regiones de África y Asia subsisten naciones con predominio de
habitantes rurales. A este aumento acelerado de la población se le denomina explosión
demográfica.
Factores que
desencadenaron la explosión urbana
El acelerado crecimiento de la población, que de triplicarse entre 1759 y 1950, pasó a duplicarse en pocas décadas durante la segunda mitad del siglo XX.
La intensificación de las migraciones campo-ciudad, debido a que buena parte de la población rural se desplazó a las ciudades,
especialmente en los países en vías de desarrollo, donde se implementó el
modelo urbano industrial, generando un rápido crecimiento de las ciudades.
Las guerras mundiales dieron lugar a migraciones de ultramar, lo que llevó a que ciudades americanas como Buenos Aires o Nueva York,
entre otras, aumentarán su número de habitantes.
La cantidad de servicios y productos que ofrecen las ciudades se muestran muy atractivos para la mayoría de las
personas.
Proceso de crecimiento de
las ciudades
Debido a la sostenibilidad económica, política y social, las ciudades se
han expandido como una "mancha de aceite" sobre sus territorios
aledaños. Esta expansión se manifiesta de las siguientes maneras:
Densificación o concentración de habitantes en
espacios reducidos. Esto hace que aparezcan las construcciones verticales o
edificios.
Suburbanización. Se da cuando las
ciudades se extienden más allá de sus límites, ya sea con ampliación de la
malla urbana o el desarrollo de nuevas unidades urbanas alejadas del centro de
la ciudad.
Conurbación. Se presenta cuando, al extenderse,
las ciudades pueden llegar a incorporar asentamientos que se encuentran a su
alrededor.
Áreas metropolitanas. Se presenta cuando una
ciudad y un conjunto de asentamientos satélite presentan una alta conectividad
y relaciones que configuran
una nueva unidad territorial.
El paisaje urbano
Los planos
La construcción de cada ciudad responde a condicionamientos determinados
por múltiples factores como el relieve, su cercanía a mares, ríos, al contexto
económico, etc. Estas circunstancias determinan en gran medida las características
planimétricas de cada una de ellas. Entre los planos más generalizados de las
ciudades encontramos:
Ciudades con planos octogonales. Son aquellas
donde la estructura se basa en calles y carreras regulares que se entrecruzan
en forma de cuadrícula. Este modelo fue adoptado como prototipo para construir
las ciudades coloniales de los siglos XV al XX. Una ventaja de este modelo es
la fácil ampliación de las ciudades que sigue los ejes iniciales y conforma
manzanas, mientras que una desventaja es la dificultad que representa por el
cruce del tráfico.
Ciudades con planos irregulares. En ellas
predomina un trazado irregular de calles, con dimensiones y orientaciones
diversas. Estos emplazamientos son típicos de ciudades musulmanas y de algunas
medievales europeas.
Ciudades con planos radiocéntricos. La característica básica de esta estructura la constituyen calles
circulares con un origen común, que se extienden de forma radial. Este tipo de
plano corresponde a ciudades emplazadas en terrenos con pronunciadas pendientes
o con fines defensivos. Tal es el caso de Milán (Italia), Washington (EE.UU.) y
Moscú (Federación Rusa).
Ciudades con planos lineales. Son ciudades
cuyas calles están distribuidas a lado y lado de un eje principal, es típica de
asentamientos en lugar de paso y con terrenos abruptos. Se muestra en muchos
núcleos urbanos colombianos.
Estructura interna
Las ciudades y sus agentamientos poseen en su interior un conjunto de
sectores relacionados con los usos del suelo y las funciones que cumplen.
Veamos.
Unidades residenciales. Se refiere al hábitat o
residencia de los ciudadanos; ocupa el mayor espacio de las ciudades y presenta
múltiples variaciones, que van desde viviendas individuales y unifamiliares,
hasta multifamiliares, que pueden ser propias o en arriendo. La distribución de
las unidades residenciales varía según el ingreso de la población, el valor
del suelo, las condiciones ambientales y la facilidad de acceso. Por su parte,
las construcciones pueden ir desde viviendas informales, elaboradas en plástico
y cartón, hasta edificios suntuosos, dotados de todos los adelantos
tecnológicos.
Centro histórico. Es el área de origen de
cada ciudad. Por lo general, allí se encuentran los lugares y construcciones
emblemáticas de una población. Estos lugares, por lo general, son muy
conservados por ser parte del patrimonio cultural.
Centro de negocios. Son los lugares donde se
ubican las sucursales o sedes principales de importantes empresas, bancos,
entidades públicas y comerciales, además de espacios destinados a la
recreación y al ocio.
Zonas industriales. Son las áreas donde se
ubican las fábricas, que por su alto nivel de deterioro ambiental se encuentran
en la periferia de las ciudades.
Áreas comerciales. Se encuentran en
diferentes lugares dentro de la ciudad, debido a que están presentes tanto en
una tienda de barrio como en un centro comercial.
La identidad
urbana
En un ambiente urbano la
identidad hace referencia a todas aquellas características de forma y función mediante las
cuales podemos reconocer y diferenciar un determinado contexto urbano de otros similares. Tres categorías se proponen para
entender el entorno de una ciudad a
través de su identidad:
La forma visual, es decir,
todas aquellas características formales del contexto urbano como
la estructura del espacio, la manifestación del lenguaje expresado en sus elementos constitutivos y la apreciación espacio-temporal que poseen sus habitantes del entorno.
El sentido de lugar, es decir, el
ambiente urbano reflejado en su geografía y su clima, su historia, la huella del
ser humano y del paso del tiempo son las características esenciales de esta
categoría.
La actividad humana, hace
referencia a todos aquellos aspectos funcionales y de uso que un grupo lleva a
cabo en su contexto urbano y también a la
mutua influencia que ejercen entre sí el espacio físico y la
sociedad. Dicho de otra manera, se refiere a la
existencia misma del ser humano, sus costumbres y su cultura en relación con su ambiente urbano.
La forma visual
Esta categoría se refiere al significado y
las acciones propias de un espacio determinado.
La estructura espacial está dada por las formas de las calles, plazas,
parcelas, edificaciones, sus
relaciones topológicas y sus características morfológicas.
El lenguaje que expresan
las fachadas de edificaciones, las plazas, calles y andenes, arborización y
elementos de información y comunicación conforman la imagen visual urbana
y son a la vez reflejo de su imagen. Si analizamos estos elementos
podemos apreciar cómo reflejan los valores
de un tiempo y la imagen ambiental urbana.
El sentido de lugar
Es el contenido mismo
del espacio y de las acciones que le dan su razón de ser. El espacio es geométrico, mientras
que el lugar es geográfico y atmosférico. La geografía es el lugar habitado en constante interrelación entre el ambiente
natural y el ambiente construido, es
la superficie y es el límite entre lo aéreo
y lo terrestre.
Otros aspectos que se
relacionan con la naturaleza y la geografía
y que determinan el carácter particular de un
lugar son el clima, la luz y la atmósfera. Estos fenómenos naturales
son esenciales para el análisis de la cualidad de la ciudad y en la adecuación
de las intervenciones en torno a ellos.
La lectura de la historia
de un lugar ayuda a comprender el pasado, el presente y prever el
futuro ya que esta se manifiesta en las huellas que
el hombre y la naturaleza han dejado en él.
La actividad humana
Cuando el ser humano
interactúa con su entorno se reconocen la vivencia entre el espacio y el
lugar, así como también la participación de un grupo en la transformación de su entorno y la
valoración del mismo. Las actividades que se generan en un lugar determinado ofrecen ritmos cambiantes en
diversos tiempos; y es aquí donde le presencia individual y colectiva
en el contexto urbano, adquiere una importancia sustancial para la definición de lugar.
Desarrollo y
subdesarrollo
Características de las
ciudades desarrolladas
Las principales características de estas ciudades son:
Su urbanización se ha desarrollado de manera más lenta que en los países en
vías de desarrollo. Muchas de ellas, con un fuerte control sobre su
crecimiento, configuran ciudades pequeñas, sostenibles, y de fácil
administración.
Poseen una amplia infraestructura, que se evidencia en la red de
comunicaciones, equipamientos, alta valorización y tecnología novedosa.
Ofrece calidad de vida a sus habitantes: vivienda permanente, servicios
adecuados y, en general, con mayores ingresos que los países subdesarrollados.
Su paisaje interno presenta gran cantidad de rascacielos, que buscan hacer
frente a las altas densidades de población.
El tráfico está altamente organizado, con amplias avenidas y centros de parqueo.
Presentan también cinturones de miseria, donde viven los marginados y pobres,
muchos de ellos inmigrantes.
Características de las
ciudades subdesarrolladas
Sus principales características son:
Las mejores condiciones
de vida las tienen las clases media y alta: estas ciudades poseen ingresos, .seguridad laboral y la posibilidad de
créditos necesarios para comprar o alquilar casas en zonas debidamente
vigiladas y estructuradas.
Las casas de las clases
adineradas son lujosas, con buena
infraestructura de medios de comunicación y otros servicios adicionales.
La clase obrera, en su
mayoría, vive en casas muy estrechas, donde tienen
que convivir muchas personas en condiciones de hacinamiento e insalubridad.
La población marginal se
halla confinada en viviendas de alquiler, situadas en barrios centrales dénsamente poblados, conocidos como
tugurios o asentamientos ilegales periféricos. Estas viviendas, en muchos
casos, son construidas a base de plásticos y cartón.
Las calles no son muy
amplias y, dado el grado de pobreza, son inseguras.
Muchas ciudades se están
modernizando, como medio para ofrecer un mejor nivel de vida. Sin
embargo, los bajos salarios de la mayoría de las personas, los asentamientos
ilegales y la inseguridad, desmienten este desarrollo deseado.
¿En qué condiciones
viven los excluidos de la sociedad?
En todas las ciudades del mundo, pero en especial en los países
subdesarrollados, es cada vez más evidente la exclusión de un creciente número
de personas conocidas como "habitantes de la calle". Estas personas
viven en condiciones infrahumanas frente a las condiciones de opulencia que
caracterizan a otros grupos sociales.
Asentamientos ilegales
La conformación de asentamientos ilegales es una de las características más
destacadas del proceso de urbanización en los países subdesarrollados. Un rasgo
característico de estos países es el desarrollo del chabolismo o
"urbanismo marginan como consecuencia del crecimiento explosivo de las
ciudades.
Estos asentamientos espontáneos, al margen de la planificación y disciplina
urbanística, están formados por infraviviendas de autoconstrucción, con
materiales de desecho y carentes de todo tipo de servicios. Este espacio urbano
forma un componente esencial de las ciudades subdesarrolladas y alberga entre
un tercio y dos tercios de la población.
En América latina
En América latina, el fenómeno del urbanismo marginal es de carácter
general, como lo atestiguan los diferentes nombres con que se conoce en estos
países: "ranchos" en Caracas, "villas miseria" en Buenos
Aires, "favelas" en Río de Janeiro, "callampas", en Chile,
"tugurios" en Colombia.
De una parte, a este tipo de asentamientos se les suele encontrar en las
zonas periféricas urbanas, allí donde habitan personas de pocos recursos y que
cuentan con escasas oportunidades y con bajo nivel profesional; en su mayoría,
se trata de habitantes desempleados y que son con frecuencia social, política y
económicamente excluidos.
Por otra parte, estos asentamientos suelen ser producto de procesos de
autoconstrucción, de auto-organización y de participación de la comunidad, con
el significativo respaldo de distintas organizaciones no gubernamentales (ONGs)
y, en muchos casos, también por instituciones gubernamentales, así como líderes
políticos o líderes religiosos.
Ciudad y contaminación
Desde sus orígenes, la mayor parte de las ciudades se ubicaron en áreas con
una amplia oferta ambiental: cerca de los ríos o los mares, junto a los bosques
y tierras fértiles. Esta ubicación proporcionaba a las ciudades una abundante
fuente de alimentos y de otros recursos para su mantenimiento e higiene. Sin
embargo, muchas veces ese medio ambiente natural ha sido reducido y
deteriorado, a tal punto, que ha contribuido al decaimiento de grandes
civilizaciones. Tal es el caso de Mesopotamia y del Imperio maya. En la
actualidad, las ciudades ocupan 471 millones de hectáreas, lo equivalente al 4%
de la superficie terrestre. Esto ha ocasionado profundos cambios en los
ecosistemas naturales del planeta.
Las ciudades deterioran
el medio ambiente
El deterioro del medio ambiente se hace visible en las áreas donde se
ubican las ciudades y en los territorios que las sostienen a través deis
construcción de hidroeléctricas, embalses, áreas agropecuarias y zonas mineras
de lugares distantes, entre muchas otras. A su vez, billones de vertidos industriales
son expulsados diariamente a ríos, mares, suelos y atmósfera, ocasionando serio
deterioro no solo local sino global.
Efectos del deterioro
ambiental producido por las ciudades
El deterioro del medio ambiente a causa de actividades industriales en las
ciudades se evidencia en problemáticas como colmatación —sedimentación— y
eutrofización de espejos de agua —contaminación del agua con nutrientes
minerales—, extinción de multitud de formas de vida, salinización y
compactación del suelo, lluvias ácidas, islas de calor, contaminación
atmosférica y su aporte en el calentamiento global. Otras consecuencias son los
cambios climáticos, el efecto invernadero y la destrucción de la capa de ozono,
incremento de las epidemias respiratorias en las ciudades, la ruptura de los
ciclos hídricos, el aumento de los niveles de ruido y la contaminación visual,
entre otros.
Todos estos efectos son el resultado de diversos procesos, como la continua
concentración de la población en las urbes. La actividad industrial desmesurada,
la masiva utilización de vehículos y los patrones de consumo que requieren de
grandes cantidades de artefactos, generan enormes cantidades de basuras y
residuos.
Estudios realizados en 1995 estimaron que una ciudad europea con una
población promedio de un millón de habitantes consume diariamente 11.500
toneladas de combustibles fósiles, 320.000 toneladas de agua, 2 millones de
toneladas de alimentos, y emiten 300.000 toneladas de agua residual, 25.000
toneladas de CO2 y 1.600 toneladas de residuos sólidos.
Medidas para reducir el
daño ambiental producido por las ciudades
Ante esta situación, especialmente en países desarrollados, se ha promovido
el uso de tecnologías limpias, así como programas de recuperación y
reconversión de los ecosistemas alterados. Por ejemplo, el río Támesis, que
cruza la ciudad de Londres, no contaba con ningún pez en sus aguas en 1957. Luego
de un proceso de descontaminación y de grandes inversiones, se logró que para
1975 retornaran 86 especies.
La incidencia de las
ciudades en el calentamiento global
La gestión ambiental, tanto del medio ambiente urbano como el global, pasa
por las ciudades.
Estudios serios muestran cómo las ciudades pueden afectar al clima y
particularmente el calentamiento global. Uno de dichos estudios muestra cómo
las ciudades son "puntos calientes" en cuanto al consumo de energía,
debido a la cantidad de actividad económica que concentran. Las ilustraciones
muestran cómo se da este proceso.
En razón a esto, lo que se decida en las ciudades puede tener una
incidencia determinante en la intensidad y tipos de energía que se consumen, ya
sea por medio de la imposición de regulaciones, ya sea por las innovaciones que
se fomenten desde las autoridades municipales.
Contaminación por plomo
en suspensión
Se sabe que el plomo en suspensión es uno de los contaminantes en
partículas más peligrosos. Los niños y las niñas son especialmente vulnerables:
el saturnismo —intoxicación por plomo— les produce lesiones cerebrales
permanentes, que causan problemas de aprendizaje, pérdida de la audición y
trastornos de conducta. En los adultos, la absorción de plomo provoca problemas
de tensión arterial y cardiopatías.
En muchas zonas urbanas, más del 80% de la contaminación por plomo proviene
de los vehículos que utilizan gasolina con plomo. En algunos países como
Australia, Japón y Suecia, se logró eliminar la gasolina con plomo. Pero en
gran parte de los países en vías de desarrollo, los aditivos con plomo siguen
siendo comunes.
Colombia: país de
ciudades
En nuestro territorio, la ciudad se constituyó en el núcleo de ordenamiento
territorial desde la época de la Colonia, con lo cual se rompió con la forma de
organización espacial que habían construido las sociedades amerindias. Desde
ellas se administraban las tierras circundantes y las actividades económicas. Así,
se fundaron numerosos poblados a lo largo y ancho del país, que se
jerarquizaron en ciudades, villas, parroquias y pueblos de indios. Además se
establecieron puertos ubicados en las costas marítimas, y en las riberas de los
ríos, desde los cuales se enviaban los recursos en las colonias hacia las
metrópolis. El proceso político y económico colonial, dio lugar a la aparición
de las primeras ciudades, entre las que se destacan Cartagena, Popayán y
Santafé.
Durante el siglo XIX se conservaron algunas de las aglomeraciones urbanas
surgidas en la Colonia. Sin embargo, a causa de procesos como la colonización,
aparecieron y crecieron nuevas ciudades como Manizales, Pereira y Barranquilla.
La explosión urbana en
Colombia
Hasta comienzos del siglo XX, nuestro país era básicamente rural, las
ciudades con-centraban una baja población del total nacional. Sin embargo,
durante el siglo XX, el proceso de urbanización permitió el cambio de la distribución
de la población nacional: pasamos de un 30% de habitantes urbanos en 1938, casi
un 80% en la actualidad. Contamos con una variada red de ciudades, que abarca
desde centros urbanos con in-fluencia local y regional, hasta grandes
metrópolis, que integran una ciudad principal con asentamientos circundantes.
Tal es el caso de las áreas metropolitanas de Bogotá, D.C., Medellín, Cali,
Barranquilla, Bucaramanga, Cúcuta, Manizales y Pereira.
Las grandes ciudades colombianas se han constituido en un foco de atracción
de población rural, en parte por las oportunidades que puede llegar a ofrecer o
también explicadas como producto de los efectos generados por el conflicto
armado y el ausentismo del Estado que ha marginado la población del campo.
¿Cómo se clasifican los
centros urbanos del país?
De acuerdo con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, los centros
urbanos del país se pueden clasificar según el grado de influencia que poseen
sobre una región. Así, encontramos metrópolis nacionales y regionales que
concentran la mayor cantidad de población del país, en donde se ubican los
centros de poder, de innovación tecnológica y altos flujos de capital. Los
centros subregionales, comprenden las capitales departamentales, las cuales son
jerarquizadas en tres grupos, según los equipamientos que posean: los centros
de relevo, que comprenden ciudades intermedias con amplia influencia regional
que no son capitales de departamento, los centros locales y los centros urbanos
básicos, que tienen la capacidad de prestar servicios básicos tanto de la
población urbana como de la rural y municipal.
Por su parte, la Constitución Política de Colombia ha nombrado ciudades y
grupos de ciudades como distritos especiales:
- Bogotá, Distrito Capital de Colombia (art. 322)
- Distrito Turístico y Cultural Cartagena de Indias (art. 328)
- Distrito Turístico, Cultural e Histórico de Santa Marta y de Barranquilla (art. 328)
- Buenaventura y Tumaco: Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturismo (art. 328)
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