viernes, 7 de marzo de 2014

CIUDAD Y DESARROLLO

Aproximación al concepto de ciudad

La noción de ciudad es muy compleja. Hay algunas características que nos permiten acercarnos a la definición, como: la concentración o aglomeración de personas que habitan permanentemente en un lugar, se interrelacionan, intercambian bienes y servicios, y poseen una alta densidad de construcciones.

Elementos que caracterizan a una ciudad

Es un medio de apropiación de la naturaleza que la transforma y la convierte en un espacio altamente artificial, ajustado a las necesidades de la población.

Las actividades que allí se realizan son, en su mayoría, no rurales, es decir, no se relacionan con un manejo directo de los recursos naturales. Al contrario, en la ciudad se presenta una especialización en las labores como el transporte, la industria, el comercio y los servicios. Incluye, además, la concentración de los principales órganos de poder y de control de un territorio.

Posee un sinnúmero de relaciones entre sus habitantes, que dan lugar a una "cultura urbana", caracterizada por un sistema de valores, comportamientos y actitudes propias de un lugar.

Criterios para declarar a un aglomerado urbano como "ciudad"

Cada Estado establece los criterios que le permiten identificar los diferentes asentamientos como urbanos o rurales. En algunos casos, se establece un número de habitantes a partir del cual un lugar es considerado como ciudad.

Para España la cifra debe superar los 10.000 habitantes, mientras que, en países como Japón, la población mínima es de 30.000 habitantes. En nuestro país se considera ciudad a los asentamientos superiores a 20.000 habitantes. Los demás son pueblos, corregimientos, caseríos, etc.

¿Cómo se clasifican las ciudades?

Los asentamientos urbanos se pueden clasificar de acuerdo con la época de su construcción, el lugar donde se ubican, los usos o actividades que desarrollan, la forma que adoptan y la influencia que ejercen sobre el territorio circundante.

Según la época en la que fue construida, una ciudad puede ser catalogada como antigua, medieval, colonial, republicana o contemporánea.

De acuerdo con el lugar donde se ubican, podemos encontrar ciudades portuarias, ribereñas, andinas, de piedemonte o insulares.

Según las actividades que desarrollan, podemos encontrar urbes turísticas, comerciales, industriales, religiosas, etc.

De acuerdo con la forma que adoptan pueden dar lugar a diferentes estructuras. Algunas, por ejemplo, se organizan a manera de cuadrículas, con calles y carreras bien definidas. Al contrario, otras poseen una distribución circular.

De acuerdo con el grado de influencia política y económica que ejercen sobre su entorno inmediato, se puede establecer jerarquías de ciudades: principales o capitales, centros urbanos secundarios y asentamientos menores.

Ciudades de la Antigüedad

Las primeras ciudades

Los historiadores han considerado que el cambio del Paleolítico —piedra tallada— al Neolítico —piedra pulimentada— se debió a dos grandes acontecimientos: la domes­ticación de los animales y el inicio de la agricultura.

Las causas de estas innovaciones se suelen relacionar con los cambios climáticos que se produjeron tras la última glaciación y que afectaron intensamente tanto la flora como la fauna.

El inicio de la agricultura y la ganadería produjo, a su vez, otros cambios fundamenta­les para la vida del ser humano: en lo social, se organizaron comunidades sedentarias, en lo económico, se inició una creciente disponibilidad de excedentes.

Los grupos humanos, una vez fijados en el terreno y con una alimentación más o menos asegurada, comenzaron a crecer. Con el tiempo, este proceso llevó al naci­miento de la civilización urbana.

En las ciudades, la organización se hizo imprescindible. Así, se inició la división del trabajo, apareció la propiedad privada y, en relación con ella, la jerarquización eco­nómica y social sobre la que habría de asentarse el poder político.

¿Dónde surgieron?

El emplazamiento de las primeras ciudades se realizó sobre áreas con una alta dispo­sición de recursos, como fuentes de agua o tierras fértiles, que permitieran sostener las aglomeraciones humanas. Así, los valles fértiles de los ríos Tigris y Éufrates, el Nilo, el Indo, el Amarillo y el Azul, y el San Juan, fueron fundamentales para la con­figuración de antiguas civilizaciones que en la actualidad corresponden a espacios • ubicados en Irak, Egipto, India-Pakistán, China y México, respectivamente.

La agricultura y los sistemas de riego llevaron a la generación de excedentes alimen­ticios y a la conformación de una nueva organización social, en la cual surgieron labores como la administración, el comercio, los servicios, entre otros.

¿Cuáles fueron las principales?

Aunque hubo muchas ciudades importantes en la Antigüedad, las que más influyeron en la cultura de occidente fueron las polis griegas, de las cuales la más importante fue Atenas, y las ciudades romanas. Veamos algunas al respecto.

Las ciudades griegas. Hacia el año 1200 a.C., los dorios y los jonios invadieron Grecia y establecieron una organización política y social basada en la tenencia de la tierra. Cada grupo, organizado en torno al genos o núcleo humano, que se consideraba descendiente de un antepasado común y rendía culto a los mismos dioses protectores, constituyó un Estado soberano llamado polis. Cada polis com­prendía una ciudad y los territorios vecinos, y era independiente del resto. Más tarde, en el siglo de Pendes (461-431). Atenas se convirtió en la polis más pode­rosa. Precisamente allí se estableció la democracia como sistema político.

Las ciudades romanas. Los romanos dieron gran impulso al desarrollo de la vida urbana. Construyeron ciudades con toda suerte de servicios para satisfacer las ne­cesidades básicas de sus habitantes incluidos los relacionados con el esparcimiento, como foros o plazas, templos, tiendas, acueductos, calles amplias, cloacas.

Ciudades de la Edad Media

Las ciudades medievales surgieron luego de la caída del Imperio romano. Como para esta época las invasiones bárbaras fueron una constante, por lo general, las ciudades estaban ubicadas dentro de un cerco amurallado que resguardaba a la población de todo tipo de ataques. Además, estas ciudades regulaban la actividad comercial y ejercían el control de los territorios y sus gentes a través del recaudo de impuestos.

Dentro de las murallas se encontraba una plaza central en donde se hacían ferias y se comerciaba, junto a la catedral estaba el ayuntamiento y las residencias de los nobles, y en la periferia se distribuían las casas de los demás residentes.

Crisis durante el Imperio carolingio

A comienzos del siglo IX Carlo Magno fue declarado emperador del Imperio romano de occidente y se propuso restaurar la unidad del mismo. Sin embargo, esta idea duró escasos 43 años. Durante este lapso, la vida comercial y urbana sufrió un grave es­tancamiento, que se vio acompañado por una escasa circulación monetaria. Por ello, la tierra se convirtió en casi la única fuente de riqueza. A partir de entonces y hasta principios del siglo XI, en el paisaje de Europa se mezclaban las aldeas, lo bosques y los castillos feudales. Los campesinos de las aldeas, próximas al castillo, cultivaban la tierra y pagaban impuestos al señor feudal.

El despertar a partir del siglo XI

Entre los arios 1000 y1300, la población europea aumentó en un 50%. Simultáneamente, se utilizaron nuevas técnicas agrícolas, la rotación trienal del cultivo, el abonado y el rastrillado, el manejo de nuevos instrumentos de labranza. Estos cambios produjeron un aumento de excedentes que reavivaron el trabajo de los comerciantes y artesanos, lo cual fue fundamental para el renacimiento de las ciudades y de los núcleos urbanos. Estas ciudades lograron un alto grado de autonomía administrativa, por lo que se empezó a poner en cuestión la validez del feudalismo. Este auge urbano se hizo muy fuerte a partir del año 1050 y llegó a su esplendor en el siglo XIII, en el que ciudades como París, Milán, Venecia o Florencia llegaron a sobrepasar los 100.000 habitantes.

Aparición de la burguesía

Las murallas de las ciudades ofrecían a los mercaderes seguridad. De otra parte, la cantidad de mercaderes y artesanos que llegaron a las ciudades obligó a la población a extenderse al otro lado de las murallas y así aparecieron nuevos barrios llamados burgos. De ahí que a sus pobladores —mercaderes y artesanos— se les llamara burgueses. Poco a poco, los burgueses, a través de los consejos municipales y de las magistraturas —alcaldes y cónsules— alcanzaron el gobierno de las ciudades.

Tipos de ciudades en la Edad Media

Según la cultura, se reconocieron dos tipos de ciudades: la cristiana y la islámica. La primera, con fuerte influencia de las ciudades griegas y romanas, tenía espacios públicos abiertos como plazas, teatros, catedrales y mercados transitorios. Dentro de estas podemos mencionar Salamanca, Segovia o Soria en España. Por su parte, las ciudades islámicas como Damasco, Bagdad, El Cairo, Marruecos, en Oriente Medio, o Córdoba y Toledo en España, no poseían lugares comunes, con excepción de las mezquitas, baños y lugares de mercado permanente, conocidos como zocos.

La aparición del capitalismo

Crisis en el siglo XIV

Tras el despegue económico y social que supuso el siglo XIII, los comienzos del siglo XIV trajeron a Europa una serie de calamidades. Varios arios de malas cosechas agudizaron el hambre originada por la insuficiencia de la producción agrícola para abastecer a tan alta población. Por otra parte, las continuas guerras de este período y sobre todo el azote de la peste negra castigaron cruelmente a la población europea.

La crisis económica de Europa durante el siglo XIV hizo que se endurecieron las relaciones entre los diferentes grupos sociales, lo que llevó a la generalización del descontento que se manifestó en frecuentes enfrentamientos sociales.

En el campo. Allí se enfrentaron los campesinos contra los señores, lo que pro­dujo una crisis del sistema feudal de explotación basado en una dependencia personal del campesino y una tenencia de la tierra compartida por el señor. Se dieron, entonces, los primeros pasos para el sistema capitalista moderno basado en una propiedad totalmente individual y unas relaciones exclusivamente econó­micas entre un patrón y un asalariado libre.

En las ciudades. Allí los conflictos tuvieron una motivación política y condujeron al enfrentamiento de las clases medias artesanales con la alta burguesía del co­mercio o de la banca. Las corporaciones gremiales se sublevaron y se hicieron con el gobierno en bastantes ciudades: Lieja, Utrecht, Colonia, Barcelona. En otras ciudades, hubo revueltas sociales protagonizadas por las masas pobres, consti­tuidas por trabajadores asalariados de las industrias de exportación: Florencia (1358), Gante y otras ciudades flamencas en 1379.

El capitalismo mercantil

El capitalismo mercantil apareció en Europa a finales del siglo XV y comienzos del XVI, debido a los siguientes hechos:

La apertura comercial del Mediterráneo, después de las cruzadas, favoreció el desarrollo de algunos puertos, como Génova, Venecia y Barcelona. Era creciente la actividad de la industria manufacturera en otras poblaciones como Florencia, Milán, Lyon y Augsburgo.

El descubrimiento de América, que permitió a los países europeos apropiarse de millones de toneladas de metales preciosos.

El fortalecimiento de la industria. En especial de la seda y los paños, la fabrica­ción de armas y la minería de Europa Central (oro, plata y cobre) constituyeron el campo de acción preferido de una nueva clase social.

Se afianzó la economía monetaria, al tiempo que las necesidades del capitalismo agruparon a los mercaderes en compañías privadas, que fundaron agencias o fac­torías en diversos lugares.

Europa experimentó un notable crecimiento de su población, recuperándose de« las últimas pestes medievales. Entonces, la demanda de alimentos aumentó rapida­mente en las grandes ciudades, incrementándose así el intercambio comercial.

Se perfeccionaron algunos instrumentos del sistema capitalista: La banca, el crédito, el aumento de los tipos de interés, la contabilidad y la carta de pago (an­tecedente de las letras de cambio).

Las ciudades industrializadas

La revolución económica

El siglo XIX significó un cambio trascendental en la forma como el ser humano inte­ractuaba con la naturaleza: la transformación de los recursos naturales en productos elaborados, la invención de novedosos medios de transporte, la mecanización de los procesos productivos y la aparición de una clase obrera.

Inglaterra fue la pionera del cambio: la industria, la agricultura, los transportes y la población se modificaron de manera complementaria a lo largo de un proceso de siglo y medio que suele sistematizarse en dos etapas:

En la primera mitad del siglo XIX se expandió la Revolución industrial a lo largo del continente europeo.

En la segunda mitad de dicho siglo, la mencionada Revolución llegó a los Estados
Unidos y Japón, que se convirtieron en importantes potencias industriales. La Revolución industrial trajo consigo otras "revoluciones" como:

La revolución agrícola. Con la aparición de nuevos sistemas de cultivos y nuevas leyes sobre cercados.

La revolución demográfica. Con un fuerte incremento de la población y de las corrientes migratorias. En Europa se pasó de unos 140 millones de habitantes en 1750 a 300 millones en 1850.

La revolución de los transportes. Con la aplicación del vapor al ferrocarril y a la navegación.

Las ciudades y el progreso

Con la Revolución industrial, la idea de progreso, propia de la época, convirtió a las ciudades en centros de poder económico, donde se ubicaron buena parte de las fábricas, los servicios y la infraestructura.

Así, las ciudades se presentaban como espacios modernos, donde la calidad de vida era superior, donde existía un mayor acceso a servicios como la educación y la salud, así como la posibilidad de adquirir bienes y oportunidades de diferente índole. Todo esto hizo que las ciudades impusieran un estilo de vida nuevo.

De otra parte, el modelo de ciudad industrializada promovió una fuerte migración del campo a la ciudad, que modificó los patrones históricos de poblamientos del pla­neta. La población tendió a concentrarse en las ciudades. Por ejemplo Manchester, en Inglaterra, que tenía 25.000 habitantes a comienzos de la Revolución, alcanzó los 450.000 a mediados del siglo XIX.

Las causas del crecimiento de la población fueron: la mejor alimentación, gracias a los procesos agrícolas, y también los avances de la medicina y de la higiene.

La sobrepoblación

El aumento de población estimuló la demanda, pero trajo consigo hacinamiento, pobreza, diferencias sociales, subempleo, inseguridad, etc. Para evitar estos inconve­nientes, el economista británico Robert Malthus propuso el control de la natalidad. Pero la solución más eficaz fue la emigración ultramarina. Entre 1800 y 1924, casi sesenta millones de europeos cruzaron el Atlántico, hacia América.

La urbanización en el siglo XX

A principios del siglo XX, el mundo contaba con 13 ciudades con más de un millón de habitantes, la mayoría de ellas situadas en las áreas templadas del hemisferio norte. Para 1940, las grandes urbes se distribuyeron por el resto del globo, hasta llegar, en 1950, a 82 ciudades que superaban el millón de habitantes, cifra que se cuadruplicó en 1995, con más de 284 ciudades de estas dimensiones, 23 de las cuales superan los cinco millones. Los expertos calculan que esta cifra se duplicará en el 2015. A esta acelerada concentración de población se le conoce con el nombre de explosión urbana.

Así mismo, el número de habitantes de las ciudades ha ido aumentado: mientras que para 1900 oscilaba los 300 millones, para el ario 2000 esta cantidad se había incre­mentado casi once veces, pasando a los 3.200 millones de citadinos aunque con una distribución desigual. Para la mayoría de países desarrollados, entre un 75 y un 90% de su población total es urbana, mientras que en algunas regiones de África y Asia subsisten naciones con predominio de habitantes rurales. A este aumento acelerado de la población se le denomina explosión demográfica.

Factores que desencadenaron la explosión urbana

El acelerado crecimiento de la población, que de triplicarse entre 1759 y 1950, pasó a duplicarse en pocas décadas durante la segunda mitad del siglo XX.

La intensificación de las migraciones campo-ciudad, debido a que buena parte de la población rural se desplazó a las ciudades, especialmente en los países en vías de desarrollo, donde se implementó el modelo urbano industrial, generando un rápido crecimiento de las ciudades.

Las guerras mundiales dieron lugar a migraciones de ultramar, lo que llevó a que ciudades americanas como Buenos Aires o Nueva York, entre otras, aumen­tarán su número de habitantes.

La cantidad de servicios y productos que ofrecen las ciudades se muestran muy atractivos para la mayoría de las personas.

Proceso de crecimiento de las ciudades

Debido a la sostenibilidad económica, política y social, las ciudades se han expan­dido como una "mancha de aceite" sobre sus territorios aledaños. Esta expansión se manifiesta de las siguientes maneras:

Densificación o concentración de habitantes en espacios reducidos. Esto hace que aparezcan las construcciones verticales o edificios.

Suburbanización. Se da cuando las ciudades se extienden más allá de sus límites, ya sea con ampliación de la malla urbana o el desarrollo de nuevas unidades ur­banas alejadas del centro de la ciudad.

Conurbación. Se presenta cuando, al extenderse, las ciudades pueden llegar a incorporar asentamientos que se encuentran a su alrededor.

Áreas metropolitanas. Se presenta cuando una ciudad y un conjunto de asenta­mientos satélite presentan una alta conectividad y relaciones que configuran una nueva unidad territorial.

El paisaje urbano

Los planos

La construcción de cada ciudad responde a condicionamientos determinados por múltiples factores como el relieve, su cercanía a mares, ríos, al contexto económico, etc. Estas circunstancias determinan en gran medida las características planimétricas de cada una de ellas. Entre los planos más generalizados de las ciudades encontramos:

Ciudades con planos octogonales. Son aquellas donde la estructura se basa en calles y carreras regulares que se entrecruzan en forma de cuadrícula. Este mo­delo fue adoptado como prototipo para construir las ciudades coloniales de los siglos XV al XX. Una ventaja de este modelo es la fácil ampliación de las ciudades que sigue los ejes iniciales y conforma manzanas, mientras que una desventaja es la dificultad que representa por el cruce del tráfico.

Ciudades con planos irregulares. En ellas predomina un trazado irregular de ca­lles, con dimensiones y orientaciones diversas. Estos emplazamientos son típicos de ciudades musulmanas y de algunas medievales europeas.

Ciudades con planos radiocéntricos. La característica básica de esta estructura la constituyen calles circulares con un origen común, que se extienden de forma radial. Este tipo de plano corresponde a ciudades emplazadas en terrenos con pronunciadas pendientes o con fines defensivos. Tal es el caso de Milán (Italia), Washington (EE.UU.) y Moscú (Federación Rusa).

Ciudades con planos lineales. Son ciudades cuyas calles están distribuidas a lado y lado de un eje principal, es típica de asentamientos en lugar de paso y con terre­nos abruptos. Se muestra en muchos núcleos urbanos colombianos.

Estructura interna

Las ciudades y sus agentamientos poseen en su interior un conjunto de sectores rela­cionados con los usos del suelo y las funciones que cumplen. Veamos.

Unidades residenciales. Se refiere al hábitat o residencia de los ciudadanos; ocu­pa el mayor espacio de las ciudades y presenta múltiples variaciones, que van desde viviendas individuales y unifamiliares, hasta multifamiliares, que pueden ser propias o en arriendo. La distribución de las unidades residenciales varía se­gún el ingreso de la población, el valor del suelo, las condiciones ambientales y la facilidad de acceso. Por su parte, las construcciones pueden ir desde viviendas informales, elaboradas en plástico y cartón, hasta edificios suntuosos, dotados de todos los adelantos tecnológicos.

Centro histórico. Es el área de origen de cada ciudad. Por lo general, allí se en­cuentran los lugares y construcciones emblemáticas de una población. Estos luga­res, por lo general, son muy conservados por ser parte del patrimonio cultural.

Centro de negocios. Son los lugares donde se ubican las sucursales o sedes prin­cipales de importantes empresas, bancos, entidades públicas y comerciales, ade­más de espacios destinados a la recreación y al ocio.

Zonas industriales. Son las áreas donde se ubican las fábricas, que por su alto nivel de deterioro ambiental se encuentran en la periferia de las ciudades.

Áreas comerciales. Se encuentran en diferentes lugares dentro de la ciudad, de­bido a que están presentes tanto en una tienda de barrio como en un centro co­mercial.

La identidad urbana

En un ambiente urbano la identidad hace referencia a todas aquellas características de forma y función mediante las cuales podemos reconocer y diferenciar un determi­nado contexto urbano de otros similares. Tres categorías se proponen para entender el entorno de una ciudad a través de su identidad:

La forma visual, es decir, todas aquellas características formales del contexto urbano como la estructura del espacio, la manifestación del lenguaje expresado en sus elementos constitutivos y la apreciación espacio-temporal que poseen sus habitantes del entorno.

El sentido de lugar, es decir, el ambiente urbano reflejado en su geografía y su clima, su historia, la huella del ser humano y del paso del tiempo son las caracterís­ticas esenciales de esta categoría.

La actividad humana, hace referencia a todos aquellos aspectos funcionales y de uso que un grupo lleva a cabo en su contexto urbano y también a la mutua influen­cia que ejercen entre sí el espacio físico y la sociedad. Dicho de otra manera, se re­fiere a la existencia misma del ser humano, sus costumbres y su cultura en relación con su ambiente urbano.

La forma visual

Esta categoría se refiere al significado y las acciones propias de un espacio determi­nado. La estructura espacial está dada por las formas de las calles, plazas, parcelas, edificaciones, sus relaciones topológicas y sus características morfológicas.

El lenguaje que expresan las fachadas de edificaciones, las plazas, calles y andenes, arborización y elementos de información y comunicación conforman la imagen visual urbana y son a la vez reflejo de su imagen. Si analizamos estos elementos podemos apreciar cómo reflejan los valores de un tiempo y la imagen ambiental urbana.
El sentido de lugar

Es el contenido mismo del espacio y de las acciones que le dan su razón de ser. El espacio es geométrico, mientras que el lugar es geográfico y atmosférico. La geografía es el lugar habitado en constante interrelación entre el ambiente natural y el ambiente construido, es la superficie y es el límite entre lo aéreo y lo terrestre.

Otros aspectos que se relacionan con la naturaleza y la geografía y que determinan el carácter particular de un lugar son el clima, la luz y la atmósfera. Estos fenómenos naturales son esenciales para el análisis de la cualidad de la ciudad y en la adecuación de las intervenciones en torno a ellos.

La lectura de la historia de un lugar ayuda a comprender el pasado, el presente y pre­ver el futuro ya que esta se manifiesta en las huellas que el hombre y la naturaleza han dejado en él.

La actividad humana

Cuando el ser humano interactúa con su entorno se reconocen la vivencia entre el espacio y el lugar, así como también la participación de un grupo en la transforma­ción de su entorno y la valoración del mismo. Las actividades que se generan en un lugar determinado ofrecen ritmos cambiantes en diversos tiempos; y es aquí donde le presencia individual y colectiva en el contexto urbano, adquiere una importancia sustancial para la definición de lugar.

Desarrollo y subdesarrollo

Características de las ciudades desarrolladas

Las principales características de estas ciudades son:

Su urbanización se ha desarrollado de manera más lenta que en los países en vías de desarrollo. Muchas de ellas, con un fuerte control sobre su crecimiento, configuran ciudades pequeñas, sostenibles, y de fácil administración.

Poseen una amplia infraestructura, que se evidencia en la red de comunicaciones, equipamientos, alta valorización y tecnología novedosa.

Ofrece calidad de vida a sus habitantes: vivienda permanente, servicios adecuados y, en general, con mayores ingresos que los países subdesarrollados.

Su paisaje interno presenta gran cantidad de rascacielos, que buscan hacer frente a las altas densidades de población.

El tráfico está altamente organizado, con amplias avenidas y centros de parqueo.

Presentan también cinturones de miseria, donde viven los marginados y pobres, muchos de ellos inmigrantes.

Características de las ciudades subdesarrolladas

Sus principales características son:

Las mejores condiciones de vida las tienen las clases media y alta: estas ciudades poseen ingresos, .seguridad laboral y la posibilidad de créditos necesarios para comprar o alquilar casas en zonas debidamente vigiladas y estructuradas.

Las casas de las clases adineradas son lujosas, con buena infraestructura de medios de comunicación y otros servicios adicionales.

La clase obrera, en su mayoría, vive en casas muy estrechas, donde tienen que convivir muchas personas en condiciones de hacinamiento e insalubridad.

La población marginal se halla confinada en viviendas de alquiler, situadas en barrios centrales dénsamente poblados, conocidos como tugurios o asentamientos ilegales periféricos. Estas viviendas, en muchos casos, son construidas a base de plásticos y cartón.
Las calles no son muy amplias y, dado el grado de pobreza, son inseguras.

Muchas ciudades se están modernizando, como medio para ofrecer un mejor nivel de vida. Sin embargo, los bajos salarios de la mayoría de las personas, los asentamientos ilegales y la inseguridad, desmienten este desarrollo deseado.

¿En qué condiciones viven los excluidos de la sociedad?

En todas las ciudades del mundo, pero en especial en los países subdesarrollados, es cada vez más evidente la exclusión de un creciente número de personas conocidas como "habitantes de la calle". Estas personas viven en condiciones infrahumanas frente a las condiciones de opulencia que caracterizan a otros grupos sociales.

Asentamientos ilegales

La conformación de asentamientos ilegales es una de las características más destacadas del proceso de urbanización en los países subdesarrollados. Un rasgo característico de estos países es el desarrollo del chabolismo o "urbanismo marginan como consecuencia del crecimiento explosivo de las ciudades.

Estos asentamientos espontáneos, al margen de la planificación y disciplina urbanística, están formados por infraviviendas de autoconstrucción, con materiales de desecho y carentes de todo tipo de servicios. Este espacio urbano forma un componente esencial de las ciudades subdesarrolladas y alberga entre un tercio y dos tercios de la población.

En América latina

En América latina, el fenómeno del urbanismo marginal es de carácter general, como lo atestiguan los diferentes nombres con que se conoce en estos países: "ranchos" en Caracas, "villas miseria" en Buenos Aires, "favelas" en Río de Janeiro, "callampas", en Chile, "tugurios" en Colombia.

De una parte, a este tipo de asentamientos se les suele encontrar en las zonas periféricas urbanas, allí donde habitan personas de pocos recursos y que cuentan con escasas oportunidades y con bajo nivel profesional; en su mayoría, se trata de habitantes desempleados y que son con frecuencia social, política y económicamente excluidos.

Por otra parte, estos asentamientos suelen ser producto de procesos de autoconstrucción, de auto-organización y de participación de la comunidad, con el significativo respaldo de distintas organizaciones no gubernamentales (ONGs) y, en muchos casos, también por instituciones gubernamentales, así como líderes políticos o líderes religiosos.

Ciudad y contaminación

Desde sus orígenes, la mayor parte de las ciudades se ubicaron en áreas con una amplia oferta ambiental: cerca de los ríos o los mares, junto a los bosques y tierras fértiles. Esta ubicación proporcionaba a las ciudades una abundante fuente de alimentos y de otros recursos para su mantenimiento e higiene. Sin embargo, muchas veces ese medio ambiente natural ha sido reducido y deteriorado, a tal punto, que ha contribuido al decaimiento de grandes civilizaciones. Tal es el caso de Mesopotamia y del Imperio maya. En la actualidad, las ciudades ocupan 471 millones de hectáreas, lo equivalente al 4% de la superficie terrestre. Esto ha ocasionado profundos cambios en los ecosistemas naturales del planeta.

Las ciudades deterioran el medio ambiente

El deterioro del medio ambiente se hace visible en las áreas donde se ubican las ciudades y en los territorios que las sostienen a través deis construcción de hidroeléctricas, embalses, áreas agropecuarias y zonas mineras de lugares distantes, entre muchas otras. A su vez, billones de vertidos industriales son expulsados diariamente a ríos, mares, suelos y atmósfera, ocasionando serio deterioro no solo local sino global.

Efectos del deterioro ambiental producido por las ciudades

El deterioro del medio ambiente a causa de actividades industriales en las ciudades se evidencia en problemáticas como colmatación —sedimentación— y eutrofización de espejos de agua —contaminación del agua con nutrientes minerales—, extinción de multitud de formas de vida, salinización y compactación del suelo, lluvias ácidas, islas de calor, contaminación atmosférica y su aporte en el calentamiento global. Otras consecuencias son los cambios climáticos, el efecto invernadero y la destrucción de la capa de ozono, incremento de las epidemias respiratorias en las ciudades, la ruptura de los ciclos hídricos, el aumento de los niveles de ruido y la contaminación visual, entre otros.

Todos estos efectos son el resultado de diversos procesos, como la continua concentración de la población en las urbes. La actividad industrial desmesurada, la masiva utilización de vehículos y los patrones de consumo que requieren de grandes cantidades de artefactos, generan enormes cantidades de basuras y residuos.

Estudios realizados en 1995 estimaron que una ciudad europea con una población promedio de un millón de habitantes consume diariamente 11.500 toneladas de combustibles fósiles, 320.000 toneladas de agua, 2 millones de toneladas de alimentos, y emiten 300.000 toneladas de agua residual, 25.000 toneladas de CO2 y 1.600 toneladas de residuos sólidos.

Medidas para reducir el daño ambiental producido por las ciudades

Ante esta situación, especialmente en países desarrollados, se ha promovido el uso de tecnologías limpias, así como programas de recuperación y reconversión de los ecosistemas alterados. Por ejemplo, el río Támesis, que cruza la ciudad de Londres, no contaba con ningún pez en sus aguas en 1957. Luego de un proceso de descontaminación y de grandes inversiones, se logró que para 1975 retornaran 86 especies.

La incidencia de las ciudades en el calentamiento global

La gestión ambiental, tanto del medio ambiente urbano como el global, pasa por las ciudades.
Estudios serios muestran cómo las ciudades pueden afectar al clima y particularmente el calentamiento global. Uno de dichos estudios muestra cómo las ciudades son "puntos calientes" en cuanto al consumo de energía, debido a la cantidad de actividad económica que concentran. Las ilustraciones muestran cómo se da este proceso.

En razón a esto, lo que se decida en las ciudades puede tener una incidencia determinante en la intensidad y tipos de energía que se consumen, ya sea por medio de la imposición de regulaciones, ya sea por las innovaciones que se fomenten desde las autoridades municipales.

Contaminación por plomo en suspensión

Se sabe que el plomo en suspensión es uno de los contaminantes en partículas más peligrosos. Los niños y las niñas son especialmente vulnerables: el saturnismo —intoxicación por plomo— les produce lesiones cerebrales permanentes, que causan problemas de aprendizaje, pérdida de la audición y trastornos de conducta. En los adultos, la absorción de plomo provoca problemas de tensión arterial y cardiopatías.

En muchas zonas urbanas, más del 80% de la contaminación por plomo proviene de los vehículos que utilizan gasolina con plomo. En algunos países como Australia, Japón y Suecia, se logró eliminar la gasolina con plomo. Pero en gran parte de los países en vías de desarrollo, los aditivos con plomo siguen siendo comunes.  

Colombia: país de ciudades

En nuestro territorio, la ciudad se constituyó en el núcleo de ordenamiento territorial desde la época de la Colonia, con lo cual se rompió con la forma de organización espacial que habían construido las sociedades amerindias. Desde ellas se administraban las tierras circundantes y las actividades económicas. Así, se fundaron numerosos poblados a lo largo y ancho del país, que se jerarquizaron en ciudades, villas, parroquias y pueblos de indios. Además se establecieron puertos ubicados en las costas marítimas, y en las riberas de los ríos, desde los cuales se enviaban los recursos en las colonias hacia las metrópolis. El proceso político y económico colonial, dio lugar a la aparición de las primeras ciudades, entre las que se destacan Cartagena, Popayán y Santafé.

Durante el siglo XIX se conservaron algunas de las aglomeraciones urbanas surgidas en la Colonia. Sin embargo, a causa de procesos como la colonización, aparecieron y crecieron nuevas ciudades como Manizales, Pereira y Barranquilla.

La explosión urbana en Colombia

Hasta comienzos del siglo XX, nuestro país era básicamente rural, las ciudades con-centraban una baja población del total nacional. Sin embargo, durante el siglo XX, el proceso de urbanización permitió el cambio de la distribución de la población nacional: pasamos de un 30% de habitantes urbanos en 1938, casi un 80% en la actualidad. Contamos con una variada red de ciudades, que abarca desde centros urbanos con in-fluencia local y regional, hasta grandes metrópolis, que integran una ciudad principal con asentamientos circundantes. Tal es el caso de las áreas metropolitanas de Bogotá, D.C., Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cúcuta, Manizales y Pereira.

Las grandes ciudades colombianas se han constituido en un foco de atracción de población rural, en parte por las oportunidades que puede llegar a ofrecer o también explicadas como producto de los efectos generados por el conflicto armado y el ausentismo del Estado que ha marginado la población del campo.

¿Cómo se clasifican los centros urbanos del país?

De acuerdo con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, los centros urbanos del país se pueden clasificar según el grado de influencia que poseen sobre una región. Así, encontramos metrópolis nacionales y regionales que concentran la mayor cantidad de población del país, en donde se ubican los centros de poder, de innovación tecnológica y altos flujos de capital. Los centros subregionales, comprenden las capitales departamentales, las cuales son jerarquizadas en tres grupos, según los equipamientos que posean: los centros de relevo, que comprenden ciudades intermedias con amplia influencia regional que no son capitales de departamento, los centros locales y los centros urbanos básicos, que tienen la capacidad de prestar servicios básicos tanto de la población urbana como de la rural y municipal.

Por su parte, la Constitución Política de Colombia ha nombrado ciudades y grupos de ciudades como distritos especiales:

  • Bogotá, Distrito Capital de Colombia (art. 322)
  • Distrito Turístico y Cultural Cartagena de Indias (art. 328)
  • Distrito Turístico, Cultural e Histórico de Santa Marta y de Barranquilla (art. 328)
  • Buenaventura y Tumaco: Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturismo (art. 328)

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