sábado, 8 de marzo de 2014

SOCIEDADES Y MODELOS DE DESARROLLO

Crecimiento económico

Crecimiento y desarrollo económico son conceptos que están relacionados pero que no significan lo mismo. Es más, el concepto de desarrollo incluye el de crecimiento, pero va más allá. Estudiemos cada uno de estos conceptos y sus implicaciones.

El crecimiento económico está relacionado con el aumento o disminución del Producto Interno Bruto o PIB. Conviene recordar que el Producto Interno Bruto está integrado por los bienes y servicios, que produce un país, tales como aquellos derivados del sector primario de la economía, por ejemplo, papa, arroz, carne, huevos, materias primas, entre otros. También cuentan en el PIB aquellos bienes que produce el sector secundario de la economía, tales como máquinas o partes de las mismas, radios, televisores, herramientas, ropa, zapatos, juguetes, etc. Los servicios se refieren a la producción del sector terciario: educación, salud, recreación, transportes, servicios públicos —luz, agua, teléfono—y televisión, entre otros.

Se dice que hay crecimiento cuando los bienes y los servicios que producen los diferentes sectores de la economía son mayores que el crecimiento de la población. Por el contrario, no hay crecimiento cuando los rendimientos de los bienes y servicios de un período determinado, son menores que el crecimiento de la población.

Mediciones del crecimiento económico

El crecimiento de las economías puede medirse en términos nominales y reales.

E Crecimiento nominal, significa cuantificar cuánto creció el PIB en un período de tiempo deter­minado. Para ello se procede a calcular el crecimiento de cada sector de la economía, lo cual arroja un número que por lo general comprende una escala entre 0 y 10. Un crecimiento del PIB de 10, significa que la economía de un país obtuvo excelentes resultados en un período de tiempo. Un crecimiento de 2, 1 o 0, implica que la economía de un país obtuvo resultados bajos.

El crecimiento real de la economía de un país se obtiene al restar la tasa de crecimiento y la infla­ción de ese país. Así por ejemplo, si el PIB nominal de mi país durante un ario fue de 6% y la tasa de inflación para el mismo período fue de 4%, en términos reales, la economía del país creció 2%. De esta manera, crecimiento real del PIB significa descontar los efectos de la inflación en esa economía.

Utilidad de la tasa de crecimiento

La tasa de crecimiento económico sirve para realizar comparaciones entre los crecimientos económi­cos de países de una región o para valorar el comportamiento de la economía de un país. Por ejemplo, los países de América Latina, de África o de Europa, pueden comparar el crecimiento de los productos internos de sus economías en relación con la de otros países similares. Pero también, un país compara el crecimiento del PIB de un año determinado con arios precedentes para analizar su comportamiento.

Problemas del crecimiento económico

El crecimiento económico implica aumento o disminución del producto interno bruto en relación con la población. Este concepto tiene algunos inconvenientes. Uno de ellos es que es restringido, es decir, que solo tiene en cuenta la mayor o menor cantidad de bienes y servicios que produce una economía. Otro, es que el crecimiento está relacionado con la cantidad de población de un país, con lo cual no tiene en cuenta la concentración de la riqueza; y por último, al ser una medición común, ignora las formas particulares en la que en los países se reporta el ingreso.

Ciertamente, el concepto de crecimiento económico es restringido porque no tiene en cuenta aspectos relacionados con la cultura, el acceso a la información, el derecho a la libre opinión o la libertad de pensamiento. En otras palabras, este concepto no distingue si en un determinado país se dan altas tasas de crecimiento económico gracias a la existencia de una dictadura militar, es decir, a la falta de democracia y la restricción de las libertades civiles.

En segundo lugar, la relación entre crecimiento económico y población, la cual se expresa a través del PIB per cápita, supone la división de la producción total de bienes y servicios de un país entre el número de sus habitantes. Esto, puede llevar a confusiones tales como, por ejemplo, afirmar que el PIB per cápita de un determinado país es de 6 mil dólares, lo cual no quiere decir que todos los habitantes de ese país reciben realmente esa cantidad de riqueza. De esta forma, el crecimiento económico medido a través del PIB per cápita no tiene en cuenta la concentración de riqueza y la inequidad en la distribución de los beneficios del crecimiento.

En otras palabras, el crecimiento económico no considera que problemas como la pobreza, el analfabetismo, la corrupción, el hambre, la falta de salud, entre otros, no se solucionan con altos crecimientos económicos, si éstos no se distribuyen equitati­vamente entre toda la población.

Los objetivos de las naciones para el 2015

Estas situaciones han llevado a las Naciones Unidas a comprometerse en alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, para 2015. Estos son:

Erradicar la pobreza extrema y el hambre: reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día, y de las personas que padezcan hambre.

Lograr la enseñanza primaria universal: velar para que los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.

Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer: eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria.

Reducir la mortalidad infantil: reducir en dos terceras partes la mortalidad de los niños menores de cinco años.

Mejorar la salud materna: reducir el índice de mortalidad materna en tres cuar­tas partes.

Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.

Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente: incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas nacionales, reducir a la mitad el porcentaje de personas que no tienen acceso al agua potable.

Fomentar una asociación mundial para el desarrollo: reducir la pobreza, pro­mover la buena gestión de los asuntos públicos y un sistema comercial abierto.

Ventajas del concepto de crecimiento económico

La medición del crecimiento de las economías permite agrupar los países según la distribución de los ingresos; esto sirve como medidas estándar, que les va a permitir a los gobiernos establecer estrategias y planes gubernamentales que permitan avanzar en aras de dicho crecimiento. Gracias ala medición del crecimiento económico podemos agrupar los países de la siguiente manera:

Países pobres: en estos países la agricultura y la industria tienen un escaso desarrollo, hay pocas industrias, la inversión propia y extranjera es escasa y los niveles de urbanización son bajos. Como consecuencia, los habitantes de estos países pasan hambre y no cuentan con excedentes para comerciar, ahorrar o invertir. Cerca del 6% de la población mundial vive en estos países.

Países en desarrollo: son países que cuentan con una agricultura medianamente tecnificada, industrias y un sector comercial con algún grado de dinamismo. En estos países, más de la mitad de la población vive en ciudades y cuentan con ingresos que crecen constantemente. El 17% de la población del mundo viven en estos países.

Países de industrialización rápida: son países en donde se presenta una rápida industrialización, la cual se mantiene en el tiempo. Ello permite que el ingreso per cápita aumente de manera constante y acelerada. Ejemplo de estos países son los llamados "tigres asiáticos" —Corea, Taiwán, Hong Kong y Singapur—, y países latinoamericanos como Brasil o México. El 3% de la población mundial vive en países de industrialización rápida.

Países industrializados: Sus sectores económicos cuentan con altos grados de tecnificación, con lo cual la mano de obra es altamente especializada y los ingresos per cápita son altos. La población que vive en estos países gana la mitad de los ingresos mundiales. Países como los de Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda, integran este grupo. El 4% de la población mundial vive en esos países.

Países ex comunistas: son países que después de la caída de la Unión Soviética se integraron al capitalismo. Hay entre este grupo de países unos en vías de desarrollo y otros con tasas de industrialización rápidas. La distribución del ingreso es muy desigual.

Países comunistas: en este grupo sobresale el caso de China, que en las últimas décadas implementó transformaciones económicas que llevaron a que su economía creciera a las tasas más altas del mundo. Las transformaciones abarcan el sector agrícola, industrial y de servicios, los cuales se han integrado a la red de suministros mundiales, colocando a China como una potencia comercial.

¿En qué consiste el desarrollo económico?

El economista inglés Michael P. Todaro nos proporciona una definición de desarrollo que integra y supera la de crecimiento económico, ya antes vista: "(...) el desarrollo debe concebirse como un proceso multidimensional que implica cambios de las estructuras, las actitudes y las instituciones, al igual que la aceleración del crecimiento económico, la reducción de la desigualdad y la erradicación de la pobreza absoluta".

De acuerdo con esta definición, el desarrollo incluye tanto riqueza material como espiritual, la cual se consigue si las sociedades y los gobiernos impulsan cambios para satisfacer las necesidades básicas de la población, así como condiciones colectivas e individuales en el campo cultural, social y político.

En otras palabras, el desarrollo económico tiene dos dimensiones: el crecimiento económico y la calidad de vida. El primero, según hemos estudiado, incluye la producción de bienes y servicios que realiza la economía de una sociedad en un tiempo determinado. El segundo, implica la satisfacción de necesidades básicas, tanto materiales como espirituales de las personas.

Crecer con desarrollo

Las críticas al crecimiento económico no significan que este indicador haya perdido importancia. Al contrario, al incluirlo dentro del desarrollo, el estudio del crecimiento económico cobra importancia, especialmente porque durante el siglo XX se dieron casos de países que antes eran pobres y que con políticas económicas adecuadas, lograron mejores niveles de vida para sus habitantes. ¿Cómo explicar estos cambios?

El modelo Harrod-Domar

Este modelo clasifica los bienes en dos tipos: de consumo y de capital. Los primeros están destinados a satisfacer las necesidades humanas; los segundos, son aquellos que se utilizan para producir otros bienes, por ejemplo, cualquier clase de máquina o artefacto.

Los bienes de consumo son adquiridos por el público por medio de los salarios que devengan por su trabajo en diferentes sectores de una economía. La compra de bienes de consumo implica para las fábricas el ingreso de dinero, parte del cual lo invierten en sus empresas y otra lo utilizan para pagar salarios. De otro lado, los trabajadores, empleados y obreros, ahorran parte de sus salarios a través del sistema financiero, es decir, de los bancos.

Estos ahorros de millones de personas permiten que los empresarios e industriales obtengan recursos para invertir en sus industrias y empresas. El ahorro y la inversión son por tanto factores determinantes del crecimiento, y tendremos que diferenciarlos entre internos y externos para entender su funcionamiento particular.

Los países que logran tasas de crecimiento altos durante varias décadas, mejoran sustancialmente sus niveles de ingreso per cápita, con lo cual, a su vez, modifican las condiciones de vida de sus habitantes, siempre y cuando ello implique políticas justas de distribución de la riqueza.

Desarrollo y crecimiento, comunes pero no iguales

Hemos estudiado el concepto de crecimiento económico, así como algunas de sus ventajas y desventajas. Según esto, en la actualidad se diferencia entre desarrollo económico y crecimiento económico, lo cual es pertinente si tenemos en cuenta que la noción de crecimiento se restringe al aumento o disminución del PIB. ¿Cómo se llegó a diferenciar los conceptos de crecimiento y desarrollo económico? Veamos.

A mediados del siglo XX, el ejemplo de los Estados Unidos hizo que los conceptos de crecimiento y desarrollo fueran sinónimos. Es decir, el desarrollo se identificó con un proceso de industrialización dentro del cual el ser humano no pasaba de ser una pieza más dentro del es­quema de producción. De esta manera, Estados Unidos se convirtió en el modelo a imitar y el ingreso por habitante como la medida objetiva de desarrollo.

Con el paso del tiempo muchos economistas cuestionaron la equi­paración entre desarrollo y crecimiento económico. De esta forma, durante la década de 1960, el economista y profesor inglés Dudley Seer sostuvo que el desarrollo tiene relación con la disminución de los niveles de pobreza, el desempleo y la desigualdad.

Si estas variables empeoran en un período de tiempo determinado, así el ingreso per cápita se duplique, no podría hablarse de desarrollo en un país. Por tal razón el profesor Seer sostuvo que el crecimiento económico no es el fin del desarrollo.

En la década de los setenta se adicionaron otros factores para valorar el desarrollo de las sociedades. Por ejemplo, los economistas busca­ron métodos para calcular el crecimiento con equidad, es decir, para medir la concentración de riqueza. Además, empezaron a valorarse los perjuicios que siglos de industrialización de Occidente causaron en la naturaleza, tales como la contaminación y el deterioro del ambiente.

A pesar de los avances teóricos y metodológicos para diferenciar creci­miento de desarrollo, las crisis económicas y los excesos del modelo neoliberal impusieron en la mayoría de países programas económi­cos que intentaban hacer frente a problemas como la deuda externa y la inflación, impulsando políticas de estabilidad macroeconómica y recuperación del crecimiento económico. Estas políticas tuvieron como resultado el aumento de la pobreza, la desigualdad, la exclusión social y el deterioro ambiental en la mayoría de los países pobres y en vías de desarrollo.

Durante la primera década del siglo XXI al concepto de desarrollo se integraron otras variables, como el cuidado de la naturaleza, con lo cual toma fuerza un modelo de desarrollo que se conoce con el nom­bre de desarrollo sostenible.

En la actualidad, el concepto de desarrollo económico forma parte del de desarrollo sostenible. Una comunidad o una nación realizan un proceso de desarrollo sostenible si el desarrollo económico va acompañado del humano —o social— y del ambiental, es decir, de la preservación de los recursos naturales y culturales.

Crecimiento económico, recursos y progreso tecnológico

Otra forma de conseguir tasas de crecimiento económico son:

El aumento de capital: si un país destina mayores cantidades de capital a la producción, aumenta su crecimiento económico. Sin embargo, esta forma de mejorar el crecimiento económico tiene un límite. De acuerdo con la ley de rendimientos decrecientes, propuesta por el economista inglés David Ricardo Rubén, dice que el aumento sostenido del crecimiento económico con base en mayores cantidades de capital invertido, se hace en incrementos decrecientes, es decir, crecimientos cada vez menores.

La innovación tecnológica: las innovaciones tecnológicas marcan una profunda diferencia en materia económica, porque hacen más efectivas y eficientes las labores de producción, con lo cual se aumenta sustancialmente el crecimiento. La diferencia de la producción entre un campesino de un país industrializado que utiliza un tractor que equivale a diez caballos de fuerza, es mucho más eficiente, y alta en cantidad que la de un campesino de un país pobre que utiliza diez caballos para recoger una cosecha. La combinación de mejores tecnologías y más inversión en las tareas de producción son dos variables que marcan significativas diferencias entre los países industrializados y los demás países.

Círculo virtuoso del crecimiento económico

Se han realizado muchas investigaciones tendientes a responder la pregunta sobre la riqueza y la pobreza de las naciones. Una de las conclusiones de estas investigaciones se denomina Círculo virtuoso del crecimiento económico, que explica cómo algunos países han mejorado sus niveles de crecimiento. Los pasos de dicho círculo, son los siguientes:

Tasas bajas de interés atraen a empresarios e industriales a tomar créditos que fomentan la producción y la reactivación de sectores deprimidos. Además, un bajo interés permite tener más recursos disponibles para el consumo, el ahorro o la inversión.

La inversión real se incrementa con tasas más favorables. Esta inversión se destina a producción de más recursos.

Al incrementarse la inversión real, aumenta la producción.

El aumento de la producción implica más sitios de empleo generados porque se requiere de mano de obra nueva para utilizar en la nueva producción.

Al haber más empleo el ingreso de las unidades familiares aumentará.

Con un ingreso adecuado el consumo se estimula, y de la misma manera si existen excedentes estos serán destinados al ahorro.

Este ahorro se canaliza al sector financiero y a su vez retorna al círculo virtuoso como crédito generador de más inversión, empleo y consumo.

Política y desarrollo económico

Estudiar lo que han hecho países cuyos crecimientos económicos son cons­tantes y que acompañan éstos con medidas políticas para garantizar equidad, igualdad y democracia, ayuda a mejorar las dinámicas de desarrollo de países pobres o que están en vía de desarrollo.

No hay que ignorar que los países presentan particularidades propias deter­minadas por su proceso de evolución histórica, su potencial productivo, su infraestructura y hasta por la cualificación de su población. Sin embargo, no es plausible ignorar otras experiencias de desarrollo, pues a partir de ellas se identifican determinadas pautas que pueden contribuir a impulsar el creci­miento. Estas experiencias se desprenden del diseño e implementación de medidas que afectan no solamente la estructura económica, sino también, la estructura política y social, pues se orientan al logro de mayores niveles de eficiencia en el recaudo y administración de los recursos públicos y hacia el impulso de las capacidades de las personas a través del bienestar social, la educación y el apoyo a la pequeña empresa.

Los siguientes, son algunos ejemplos de dichas políticas que los países con desarrollos estables han adoptado y ejecutado:

Transparencia en el manejo de los recursos públicos: incluye medidas como la restricción del déficit del sector público y del nivel de endeuda­miento; la vigilancia del gasto público y el ejercicio de un estricto control sobre las entidades oficiales.

Fortalecimiento de la protección social: tiene como propósito atender a los sectores más vulnerables de la sociedad a través de diferentes formas de subsidio y programas de generación de empleo.

Desarrollo y ampliación de la educación: incluyen el diseño y la cons­trucción de planes de formación que involucran a la comunidad educativa en general, integrando proyectos de autoevaluación tendientes a mejorar la calidad de la educación. Estas políticas también suponen el fortaleci­miento de los fondos para financiar la educación pública, especialmente.

Mejora de la capacidad de tributación: supone la consolidación de siste­mas eficientes de impuestos, caracterizados principalmente por la trans­parencia, la equidad y la eficiencia en la administración de los recursos públicos.

Apoyo al pequeño empresario: implica canalizar recursos hacia los pe­queños y medianos empresarios que no tienen acceso a los recursos del sector financiero, facilitando el acceso a créditos y estipulando condicio­nes y tasas de interés favorables.

Impulso a la competitividad: integra medidas como bajar los costos de producción, mejorar la calidad de la misma y ampliar la variedad de los bienes y servicios producidos.

Control sobre la actividad financiera: significa impulsar un marco nor­mativo para el sector financiero claro y responsable, que evite centrar re­cursos en actividades especulativas. Integra la cooperación de la banca internacional para permitir mayor competitividad y generar bajas tasas de interés para el fomento de las actividades productivas.

Los modelos de desarrollo económico

Hasta el momento hemos estudiado las diferencias entre crecimiento y desarrollo económico. También hemos visto, cómo han logrado crecer economías de algunos países que antes eran caracterizados como pobres o en vía de desarrollo, así como las políticas que han tomado algunos países que les han permitido mantener tasas aceptables de desarrollo económico.

Durante los últimos 20 años, el crecimiento económico ha sido enorme, sin embargo, éste no se ha traducido en desarrollo. Por el contrario, la riqueza y prosperidad que se han generado han ocasionado mayor desigualdad, problemas sociales e inestabilidad política, social y económica en muchas regiones del mundo.

El modelo neoliberal que gobernó la economía mundial desde la década de 1980 produjo una enorme crisis económica y social que aumentó la pobreza extrema, la deuda externa, el subdesarrollo y los desequilibrios comerciales.

Cifras alarmantes, como aquellas que indican que la mitad de la población aún subsiste con menos de dos dólares diarios; que un sexto de la población mundial es analfabeta y más de 1.000 millones no dispone de agua potable, o que existen más de 140 millones de desempleados en el mundo y alrededor de 750 millones de subempleados, reaviva el debate sobre los modelos de desarrollo.

Aunque dentro de las sociedades se desarrollan discusiones y debates en torno a las políticas y medidas propuestas o adoptadas para impulsar el desarrollo económico, todos están de acuerdo en que el modelo que se escoja debe garantizar la expansión económica y el bienestar del ser humano, el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, principios comerciales justos, la reducción del endeudamiento público, y demás resultados que demandan en el bien común.

En otras palabras, de los modelos de desarrollo que elijan los gobiernos para orientar a las naciones, depende la seguridad política, económica y social del mundo, así como las condiciones y posibilidades de desarrollo de las capacidades de las personas y por ende, de las sociedades.

Es así como se manifiestan las estrechas relaciones entre la dinámica económica y la dinámica política, pues aunque dentro del contexto del capitalismo contemporáneo primen los principios del libre mercado y de la autorregulación de la economía por la ley de la oferta y la demanda, es claro que del manejo del tema económico depende la estabilidad de muchos gobiernos, dadas las profundas implicaciones sociales que tienen procesos como la producción de bienes y servicios básicos, la generación de empleo o la estabilización de precios, etc.

El desarrollo económico del Este asiático

Asia Oriental cuenta, al momento presente, con un registro de alto y sos­tenido crecimiento económico gracias al asombroso desarrollo industrial de ocho de sus naciones: Japón, Hong Kong, Singapur, Taiwán y República de Corea, Malasia, Tailandia e Indonesia, estas tres últimas, recién indus­trializados. Ese desarrollo industrial se sustentó en la inversión extranjera y una sobreexplotación de la mano de obra barata y abundante.

A la rapidez del crecimiento económico, se agrega el mejoramiento del bienestar humano como producto de la equitativa distribución de las ga­nancias. El aumento del ingreso per cápita se reflejó en la disminución de la pobreza. El proceso para lograrlo fue el siguiente:

Japón empezó un proceso de modernización en 1868, cuando dejó atrás su sistema económico casi feudal y de aislamiento nacional. Su gobierno y sector privado se dedicaron con ahínco a "alcanzar y sobrepasar" a Occidente por medio del aprendizaje de las técnicas avanzadas en la in­dustria, de uso en Estados Unidos y Europa. En pocas décadas, alcanza y empieza a sobrepasar a Occidente en campos como la industria textil, naviera y aeronáutica.

Después de la Segunda Guerra Mundial inicia un nuevo proceso de desa­rrollo más equitativo, democrático y pacifista, que el de la preguerra. Japón realiza una reforma agraria, así como una disolución de los grandes grupos económicos oligopólicos, la democratización de sus relaciones laborales, y la reducción considerable de sus fuerzas armadas, hizo que el país nipón se dedicara solo al desarrollo económico, en paz con sus vecinos.

Los llamados tigres del Asia: Corea, Taiwán, Hong Kong y Singapur, em­piezan un desarrollo económico también haciendo una reforma agraria (aunque no en Hong Kong y Singapur, pues no tienen sector agrario, con un pequeño territorio son en realidad ciudades-Estado), con gobiernos que tomaron la batuta del desarrollo económico, implementando planes periódicos de desarrollo (excepto Hong Kong), y estableciendo un am­biente social, político y económico estable, donde la iniciativa privada se pudo desarrollar.

China en 1949 instaura un sistema socialista de economía a través de una revolución política y aquí también se implementa una reforma agra­ria, pero los controles estatales bajo este sistema no dejan desarrollar la iniciativa privada, hasta que las reformas económicas logradas en 1979 permitieron dicho desarrollo privado.

Estrategias de desarrollo seguidas

Como vimos, casi todos los países del Asia Oriental empezaron su desarrollo económico, primero con una reforma agraria y un posterior desarrollo del sector agrario con apoyo del Estado. El segundo paso fue el desarrollo industrial, que empezó con la utilización de la mano de obra abundante en los países. Por último, lo que permitió a estos países avanzar hacia el progreso y el desarrollo, fue que el alto nivel de educación permitió a sus habitantes absorber y crear nueva tecnología para el desarrollo de industrias sofisticadas con más valor agregado.

Carlos Aquino Rodríguez, Perú Económico, enero de 2005 (Adaptación)

El desarrollo humano sostenible

El concepto de desarrollo humano sostenible surgió ante las consecuen­cias que trajo consigo el crecimiento económico que ya hemos estudiado con anterioridad. La propuesta de desarrollo humano sostenible parte de los siguientes supuestos:

Desarrollo humano: significa, de acuerdo con el Programa de la Na­ciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, un "proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y opor­tunidades". Ello significa integrar el acceso al empleo, la educación y la salud con dimensiones del ser humano tales como "el goce de libertades civiles y políticas y la participación de la gente en los di­versos aspectos que afectan sus vidas". Desarrollo humano significa entonces formar ciudadanos activos que se integren en la goberna­bilidad de sus países, a través de la participación y vigilancia de los recursos públicos, así como en la generación de capital social.

Aunque el concepto de desarrollo tiene en cuenta programas de asis­tencia social que implican ayudas a sectores sociales en situación de emergencia o vulnerabilidad extrema, ésta tiene que hacerse con límites de tiempo y recursos, puesto que su objetivo es ofrecer la asis­tencia en una situación momentánea. En este sentido, los programas asistencialistas no generan expansión de capacidades y por el contra­rio, no impulsan el desarrollo.

Desarrollo equitativo: se traduce en que todas las personas que in­tegran una sociedad reciben los beneficios del crecimiento nacional, los cuales les ayudan a obtener capacidades que promueven el de­sarrollo humano. Equidad significa justicia, inclusión social y solidaridad, para que los ciudadanos con menos posibilidades puedan desarrollar sus capacidades. Se trata de ofrecer atención a sectores de la población que a través de la historia han sido excluidos, pero no de concentrar todos los recursos en ellos, ni tampoco en implantar programas asistencialistas.

El desarrollo equitativo plantea la siguiente cuestión: que los recursos tanto públicos como privados promuevan la implantación de estra­tegias políticas, económicas y sociales, que integren a todos los esta­mentos del país para la construcción del mismo.

Desarrollo sostenible: básicamente, significa responsabilidad con las generaciones futuras, es decir, satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos públicos y naturales de las próximas gene­raciones. Sostenible, quiere decir pensar en las personas que vivirán en el futuro. Exige una gestión racional de los recursos disponibles del planeta, para lo cual es necesario que los intereses económicos se miren a la luz de perspectivas sociales, ambientales y ecológicas.

En términos de política, el concepto de desarrollo sostenible también obliga a los gobernantes del mundo a comprometerse con planes de desarrollo social de la población diseñados para 20 o 30 años, en los cuales se priorice el gasto social, educativo y de salud; se fomenten políticas para crear empresas e inversión; se limite el gasto público y se promueva la inversión pública.

Los modelos de desarrollo ante la crisis

La calidad de los modelos económicos se mide en momentos de crisis. Durante 2008 estalló una crisis económica consecuencia de los escasos controles al sector financiero mundial, que gracias a ello pudo realizar transacciones en cuantías superiores a las transacciones reales, es decir, a las derivadas de la venta y compra de bienes y servicios.

La hipertrofia del sector financiero permitió captar fondos, por los que se pagaban intereses, y luego estos fondos se prestaban, cobrando por ellos un precio muy alto. El público accedió de forma masiva a estos fondos, entre otras razones, porque las exigencias de garantía eran mínimas. Estos fondos prestados en estas condiciones se conocieron con el nombre de subprimes, que sumados al alza de precios del petróleo y de la crisis de alimentos, provocaron la crisis económica de la primera década del siglo XXI.

Los modelos económicos ante la crisis

¿Cómo reaccionaron las economías del mundo ante esta crisis? Para responder a esta pregunta compararemos el modelo social europeo con el modelo norteamericano, en cuanto a empleo, inclusión, comercio e inversión.

El modelo social europeo está menos endeudado que el norteamericano frente a la crisis económica mundial, con lo cual puede enfrentar mejor la situación de desequilibrio en la economía mundial. En tanto la eco­nomía de los Estados Unidos pierde entre 60 y 90 mil empleos al mes en momento de crisis, con lo cual al final de un año destruye más de 438 mil puestos de trabajo de los 137 que produce, el modelo social europeo que ocupa 226 millones de ciudadanos, ha generado en tiempo de crisis 753 mil empleos, los cuales se suman a los 7,5 millones que crea durante un año.

En cuanto a inclusión el modelo social europeo ofrece cobertura a todas las personas, en tanto el modelo norteamericano margina a 45 millones de personas, a los que no da ningún tipo de cobertura.

Aunque los Estados Unidos son la economía más dinámica del mundo, las del modelo social europeo le pisan los talones, ya que sus productos están ingresando cada vez más al mercado estadounidense. Desde 2000, las exportaciones europeas hacia los Estados Unidos han aumentado de manera sostenida y han pasado de 32 mil millones de euros a 80 mil millones con saldo comercial a favor de la Unión Europea.

En inversiones extranjeras, el mercado de la Unión Europea es más atractivo que el estadounidense. Estados Unidos pasó de invertir 11.500 millones en 2004 a 144.508 millones en 2008; para el mismo período las inversiones europeas en Estados Unidos pasaron de 15.500 millones a 112.600 millones.

La fortaleza del modelo social europeo deriva en que estas economías in­vierten en educación de manera eficiente y eficaz, y cuentan con políticas que permiten a los trabajadores pasar de un empleo a otro. Además el modelo europeo tiende a fomentar el diálogo entre trabajadores, empre­sarios y gobiernos con el propósito de lograr alta productividad, elevada cualificación y salarios altos.

Crisis económica y desarrollo social

Frente a la crisis de la economía mundial, las sociedades afectadas, en especial las capitalistas, volvieron sus ojos hacia sus Estados, en busca de soluciones y estrategias para superar la situación de la mejor manera posible. Y hablando principalmente del caso de las economías globalizadas y competitivas en las cuales el impacto fue mayor, se observa cómo según cada modelo de desarrollo se han planteado diversas políticas en busca de minimizar o revertir las repercusiones sociales. Analizaremos a continuación, las políticas de Estado que han surgido del modelo social europeo y el modelo estadounidense, mediante la valoración de sus bondades y desatinos.

En economías globalizadas y competitivas, el modelo social europeo construye políticas que garantizan empleo a sus ciudadanos, aun en épocas de crisis cuando aumentan vertiginosamente las tasas de desocupación. Este mecanismo, conocido como flexiguridad, implica ofrecer facilidades a los empresarios para despedir perso­nal, pero junto a la total garantía del Estado para proporcionar una nueva formación y una reubicación laboral segura.
Uno de los puntos del modelo social europeo es invertir en educación, bajo los crite­rios de eficiencia y efectividad de lo que se invierte. La inversión en educación tiene relación directa con las expectativas en empleo; en tanto en la Unión Europea la de­manda de puestos de trabajo entre 2006 y 2016 requieren niveles altos de formación, en los Estados Unidos encabezan la lista los vendedores al detalle, que durante este período pasarán de 4,4 a 5 millones; los empleados de cajas (de 3,5 a 3,3 millones); los camareros (de 2,3 a 2,6 millones); los servicios a clientes (de 2,2 a 2,7 millones); las enfermeras (de 2,5 a 3 millones); los administrativos (de 3,2 a 3,6 millones); la preparación de comidas y las comidas rápidas (de 2,5 a 2,9 millones).

No obstante, el modelo social europeo se ha deteriorado en los últimos años, por cuenta de las políticas neoliberales que asumieron algunos países de la Unión Europea, las cuales incidieron en el aumento de la desigualdad dentro de las socieda­des del Viejo Continente y en el bajo nivel de aumento de los salarios.

Por otra parte, es necesario observar que la integración de los países europeos se ha preocupado más por lo económico que por lo social. Por ejemplo, durante los arios 2007 y 2008, el Tribunal Europeo de Justicia falló a favor de la libre empresa sobre el derecho de huelga o los acuerdos de los convenios colectivos.

Contradicción en la crisis

Frente a la crisis del sector financiero, mientras que el modelo de desarrollo de Estados Unidos optó por ofrecer amplios subsidios a los bancos, entidades de cré­dito y empresas que quebraron, los europeos optaron por extremar las medidas de control sobre su sector financiero. En otras palabras, Estados Unidos tomó las medidas que hace cincuenta años hubieran seguido los europeos y éstos, a su vez, eligieron las que hubieran tomado los Estados Unidos.

Pero tanto las medidas escogidas por los gobiernos de la Unión Europea, como las tomadas por el gobierno estadounidense, y con ellos, los demás países del mundo; pone de manifiesto la volatilidad de la economía mundial, que por años estuvo basada en el capitalismo salvaje. De igual modo, llama a alejarnos de la tentación del proteccionismo económico para buscar formas de un capitalismo responsable, en donde el crecimiento y el desarrollo sea integral y sostenible.

Consecuencias de la crisis

La crisis financiera mundial que tanto preocupa a líderes empresariales, políticos y ciudadanos, por igual, parece empeorar cada día. A pesar de las medidas adoptadas por los países afectados, especialmente Estados Unidos y la Unión Europea, las bolsas del mundo se siguen desplomando, crece la incertidumbre y millones de personas pierden su dinero. Las consecuencias no se han hecho esperar:

El precio del dinero subirá. En particular la industria bancaria ha tenido pérdidas mayores a quinientos mil millones de dólares, y se prevé que la pérdida continuará aumentando y al menos llegará a duplicarse antes de que la crisis esté superada. Ahora bien, como cualquier negocio que pierde dinero, el sector bancario está obligado a buscar la forma de recuperarlo. Es por eso que veremos cómo, en el mediano y el corto plazo, se incrementarán las tasas de interés, los honorarios y las penalidades que suelen cobrar estas entidades. De igual manera, veremos cómo la cantidad de megabancos tenderá a reducirse; como resultado de esto, disminuirá la competencia y por tanto, los pocos bancos que sobrevivan se sentirán incenti­vados a cobrar más.

Las empresas reducirán la producción y los inventarios. Durante los últimos meses nos hemos acostumbrado a escuchar acerca de drásticas reducciones en la producción de las empresas industriales. Así mismo, tanto los mayoristas como los distribuidores cada vez arriesgan y compran menos. Esto es explicable porque ellos saben que la tendencia será que los consumidores gasten menos dinero por la falta de crédito y por la situación de incertidumbre que existe en la economía. Las empresas no desean quedarse con almacenes llenos de mercancías que luego tienen que ofrecer a precios ínfimos o regaladas. A cambio de eso, las compañías prefieren soportar hasta tanto la economía se recupere o mejore.

Aumentará el desempleo. Dado que la mayoría de las compañías están produ­ciendo, almacenando y distribuyendo en menores cantidades, por causa de la situación de crisis, lo que sucede es que ya no necesitarán tantos empleados. Por esa razón no será extraño ver también un incremento en la tasa de desempleo y en el número de personas que solicitan ayuda del gobierno, así como un descenso en el número de horas extras otorgadas.

Los bancos exigirán más requisitos para negociar créditos vencidos. Son ya innumerables los casos de personas y familias que han intentado negociar con las hipotecarias y que se han dado cuenta de que no es un proceso fácil. En los peores casos llegan a encontrar bancos muy desorganizados, sin los sistemas, ni los empleados debidamente preparados para manejar el volumen de solicitudes que reciben.

Las consecuencias para Colombia

En principio, Colombia no tendría relación con el asunto la crisis global, pero la realidad es otra. Para nuestro país la situación se ha reflejado en los siguientes aspectos:

La disminución del envío de remesas a causa del desempleo que comienza a au­mentar en Estados Unidos y otros países afectados como España.

La baja de las exportaciones en energía —petróleo y carbón— debidas a que las compañías aéreas del país del norte han reducido su número de vuelos y rutas.

La baja de ingresos de quienes exporten productos a los Estados Unidos, por cuanto los americanos han disminuido el nivel de consumo.

La pérdida de 50 mil millones de dólares en fondos de pensiones que se desapa­recieron en el quebrado Lehman Brohters.

Los modelos de desarrollo en América Latina

Los países de América Latina han probado diferentes modelos para alcanzar el crecimiento económico y el desarrollo. Así por ejemplo, durante la primera mitad del siglo XX intentaron copiar el modelo de crecimiento de los Estados Unidos e Inglaterra con escasos resultados.

Posteriormente, la mayoría de gobiernos optaron por la vía del "desarrollismo" que implicó acelerar las tasas de industrialización y urbanización, con el propósito de ubicar las economías en los mercados internacionales y modernizar sus socie­dades al máximo.
Durante la década de 1950, un grupo de economistas liderados por el argentino Raúl Prebish formuló un programa basado en la recientemente teoría de la depen­dencia, mediante la cual, se pretendía impulsar el desarrollo de los países del tercer mundo gracias a la implementación de las siguientes medidas:
·         Aumento de los impuestos y control de la tasa de cambios, es decir, que el valor de la moneda local con respecto al dólar no variara tanto, porque afectaba las exportaciones latinoamericanas.
·         Promoción de planes de desarrollo nacionales.
·   Selección de sectores clave de la economía con el propósito de focalizar la inver­sión nacional.
·    Promoción de mercados internos para que compraran lo que producían las economías nacionales.
·     Aumento de salarios de los trabajadores con el propósito de aumentar la de­manda, es decir, con más ingresos, los trabajadores comprarían más productos.
·        Promoción de políticas sociales, como el seguro social universal, las cuales fa­vorecerían a los sectores de bajos recursos.
·         Promoción de políticas proteccionistas para proteger la industria nacional.
·         Durante la década de 1960 la teoría de la dependencia cobró fuerza, especialmente en el marco de la Comisión Económica para América Latina, o CEPAL.

Entrada la década de 1970, esta teoría empezó a perder credibilidad y dio paso en la década siguiente a los proyectos neoliberales que implicaron la reducción del Estado y la privatización de empresas públicas y de las funciones que antes ofrecía el Estado. El neoliberalismo se orientó por las siguientes consignas:
Fin de las políticas sociales por parte del Estado, es decir, los gobiernos dejaron de preocuparse por las necesidades básicas de los sectores vulnerables.

Desrregulación del mundo laboral, es decir, fin del pleno empleo y del empleo de por vida.
El Privatización de la mayoría de las funciones del Estado, entre las cuales se cuenta: salud, educación, servicios públicos, construcción de infraestructura vial, entre otros.

Apertura económica, que implicó, limitación de medidas proteccionistas e in­greso de productos extranjeros con bajos aranceles.

Apertura financiera, la cual incluye atracción de capital privado de otros países dirigido más a actividades especulativas que al sector de la producción.

América Latina frente a la crisis económica

De acuerdo con análisis del contexto mundial y al criterio de algunos economistas, América Latina está mejor preparada que otras regiones para afrontar la crisis eco­nómica de la primera década del siglo XXI.

¿Cuáles son las razones? Aquí expondremos algunas de ellas.

La dependencia a las reservas. Durante el siglo XX, los países de la región bus­caron por todos los medios el capital extranjero para financiar programas de desarrollo; la inestabilidad política de los países de la región —guerras civiles, conflictos por fronteras, subversión, asonadas— alejaba a los inversores que deja­ban cada nada en crisis a las economías regionales.
En los años 90 y en la primera década del siglo XXI, los países latinoamericanos acumularon reservas internacionales que les permitían depender de ellos mis­mos. Estas reservas posibilitan afrontar con mayor comodidad la presente crisis económica.

Menos dependencia de materias primas. El aumento de los precios de materias primas afectó en menor medida a las economías de la región, porque éstas pro­ducen parte de ellas, con lo cual asimilan el aumento internacional u obtienen ingresos adicionales por la exportación de las mismas.
Estabilidad macroeconómica. Durante las últimas décadas del siglo XX las eco­nomías latinoamericanas aplicaron políticas fiscales y monetarias que sanearon sus economías.

Independencia de la autoridad monetaria. En la mayoría de las constituciones políticas se otorga independencia a los bancos centrales frente al gobierno. Esto ha permitido que éstos se concentren en el control de la inflación, la política mo­netaria y la tasa de cambio, tomando medidas de control que en muchas ocasiones van en contravía de los gobiernos. Pero que aseguran estabilidad a la economía nacional.
Manejo pragmático de la economía. En la región, comparten escenario político gobiernos de derecha e izquierda, que desde ambos lados del espectro político, han optado por un manejo pragmático antes que ideológico de los temas econó­micos.
El caso más sobresaliente es el del presidente de Brasil Luis Ignacio Lula da Silva, quien siendo de izquierda, ha aplicado políticas económicas ortodoxas sin des­cuidar la atención a problemas sociales, todo lo cual ha dado como resultado la consolidación de Brasil como la sexta potencia económica del mundo.
Venezuela y Bolivia: casos diferentes. El gasto de sus reservas internacionales y el control del mercado hace que en estos países sea más dificil enfrentar la crisis económica, especialmente por la escasez de productos y la falta de oferta.
La inflación y el desempleo: los azotes de América Latina. La primera, obliga a subir las tasas de interés, con lo cual se disminuye la oferta de recursos nuevos para inversión en producción. En consecuencia, se producen nuevos contingentes de desempleados.
Lo consignado en los puntos anteriores, no significa que las economías de la región estén blindadas o vacunadas contra la crisis, solamente indica que éstas cuentan con algunas ventajas que, de saberlas manejar, pueden ayudar a superar la crisis con menos traumatismos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario