Crecimiento económico
Crecimiento y desarrollo económico son conceptos que están
relacionados pero que no significan lo mismo. Es más, el concepto de desarrollo
incluye el de crecimiento, pero va más allá. Estudiemos cada uno de estos
conceptos y sus implicaciones.
El crecimiento económico está relacionado con el aumento o
disminución del Producto Interno Bruto o PIB. Conviene recordar que el Producto
Interno Bruto está integrado por los bienes y servicios, que produce un
país, tales como aquellos derivados del sector primario de la economía, por
ejemplo, papa, arroz, carne, huevos, materias primas, entre otros. También
cuentan en el PIB aquellos bienes que produce el sector secundario de la
economía, tales como máquinas o partes de las mismas, radios, televisores,
herramientas, ropa, zapatos, juguetes, etc. Los servicios se refieren a la
producción del sector terciario: educación, salud, recreación, transportes,
servicios públicos —luz, agua, teléfono—y televisión, entre otros.
Se dice que hay crecimiento cuando los bienes y los servicios que producen
los diferentes sectores de la economía son mayores que el crecimiento de la
población. Por el contrario, no hay crecimiento cuando los rendimientos de los
bienes y servicios de un período determinado, son menores que el crecimiento de
la población.
Mediciones del
crecimiento económico
El crecimiento de las economías puede medirse en términos nominales y
reales.
E Crecimiento nominal, significa cuantificar cuánto creció el PIB
en un período de tiempo determinado. Para ello se procede a calcular el
crecimiento de cada sector de la economía, lo cual arroja un número que por lo
general comprende una escala entre 0 y 10. Un crecimiento del PIB de 10,
significa que la economía de un país obtuvo excelentes resultados en un período
de tiempo. Un crecimiento de 2, 1 o
0, implica que la economía de un país obtuvo resultados bajos.
El crecimiento real de la economía de un
país se obtiene al restar la tasa de crecimiento y la inflación de ese país.
Así por ejemplo, si el PIB nominal de mi país durante un ario fue de 6%
y la tasa de inflación para el mismo período fue de 4%, en términos reales, la
economía del país creció 2%. De esta manera, crecimiento real del PIB significa
descontar los efectos de la inflación en esa economía.
Utilidad de la tasa de
crecimiento
La tasa de crecimiento económico sirve para realizar comparaciones
entre los crecimientos económicos de países de una región o para valorar el
comportamiento de la economía de un país. Por ejemplo, los países de América
Latina, de África o de Europa, pueden comparar el crecimiento de los productos internos
de sus economías en relación con la de otros países similares. Pero también, un
país compara el crecimiento del PIB de un año determinado con arios
precedentes para analizar su comportamiento.
Problemas del
crecimiento económico
El crecimiento económico implica aumento o disminución del producto interno
bruto en relación con la población. Este concepto tiene algunos inconvenientes.
Uno de ellos es que es restringido, es decir, que solo tiene en cuenta la mayor
o menor cantidad de bienes y servicios que produce una economía. Otro, es que
el crecimiento está relacionado con la cantidad de población de un país, con lo
cual no tiene en cuenta la concentración de la riqueza; y por último, al ser
una medición común, ignora las formas particulares en la que en los países se
reporta el ingreso.
Ciertamente, el concepto de crecimiento económico es restringido porque no
tiene en cuenta aspectos relacionados con la cultura, el acceso a la
información, el derecho a la libre opinión o la libertad de pensamiento. En
otras palabras, este concepto no distingue si en un determinado país se dan
altas tasas de crecimiento económico gracias a la existencia de una dictadura
militar, es decir, a la falta de democracia y la restricción de las libertades
civiles.
En segundo lugar, la relación entre crecimiento económico y población, la
cual se expresa a través del PIB per cápita, supone la división de la
producción total de bienes y servicios de un país entre el número de sus
habitantes. Esto, puede llevar a confusiones tales como, por ejemplo, afirmar
que el PIB per cápita de un determinado país es de 6 mil dólares, lo cual no
quiere decir que todos los habitantes de ese país reciben realmente esa
cantidad de riqueza. De esta forma, el crecimiento económico medido a través
del PIB per cápita no tiene en cuenta la concentración de riqueza y la
inequidad en la distribución de los beneficios del crecimiento.
En otras palabras, el crecimiento económico no considera que problemas como
la pobreza, el analfabetismo, la corrupción, el hambre, la falta de salud,
entre otros, no se solucionan con altos crecimientos económicos, si éstos no se
distribuyen equitativamente entre toda la población.
Los objetivos de las
naciones para el 2015
Estas situaciones han llevado a las Naciones Unidas a comprometerse en
alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, para 2015. Estos son:
Erradicar la pobreza
extrema y el hambre: reducir a la mitad el
porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día, y de
las personas que padezcan hambre.
Lograr la enseñanza
primaria universal: velar para que los niños y niñas de
todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.
Promover la igualdad
entre los sexos y la autonomía de la mujer: eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y
secundaria.
Reducir la mortalidad
infantil: reducir en dos terceras partes la mortalidad de los
niños menores de cinco años.
Mejorar la salud
materna: reducir el índice de mortalidad materna en tres cuartas
partes.
Combatir el VIH/SIDA, el
paludismo y otras enfermedades.
Garantizar la
sostenibilidad del medio ambiente: incorporar los
principios del desarrollo sostenible en las políticas nacionales, reducir a la
mitad el porcentaje de personas que no tienen acceso al agua potable.
Fomentar una asociación
mundial para el desarrollo: reducir la pobreza, promover
la buena gestión de los asuntos públicos y un sistema comercial abierto.
Ventajas del concepto de
crecimiento económico
La medición del crecimiento de las economías permite agrupar los países
según la distribución de los ingresos; esto sirve como medidas estándar, que
les va a permitir a los gobiernos establecer estrategias y planes
gubernamentales que permitan avanzar en aras de dicho crecimiento. Gracias ala
medición del crecimiento económico podemos agrupar los países de la siguiente
manera:
Países pobres: en estos países la agricultura y la industria tienen un escaso desarrollo,
hay pocas industrias, la inversión propia y extranjera es escasa y los niveles
de urbanización son bajos. Como consecuencia, los habitantes de estos países
pasan hambre y no cuentan con excedentes para comerciar, ahorrar o invertir.
Cerca del 6% de la población mundial vive en estos países.
Países en desarrollo: son países que cuentan con una agricultura medianamente tecnificada,
industrias y un sector comercial con algún grado de dinamismo. En estos países,
más de la mitad de la población vive en ciudades y cuentan con ingresos que
crecen constantemente. El 17% de la población del mundo viven en estos países.
Países de
industrialización rápida: son países en donde se
presenta una rápida industrialización, la cual se mantiene en el tiempo. Ello
permite que el ingreso per cápita aumente de manera constante y acelerada.
Ejemplo de estos países son los llamados "tigres asiáticos" —Corea,
Taiwán, Hong Kong y Singapur—, y países latinoamericanos como Brasil o México.
El 3% de la población mundial vive en países de industrialización rápida.
Países industrializados: Sus sectores económicos cuentan con altos grados de tecnificación, con lo cual
la mano de obra es altamente especializada y los ingresos per cápita son altos.
La población que vive en estos países gana la mitad de los ingresos mundiales.
Países como los de Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia
y Nueva Zelanda, integran este grupo. El 4% de la población mundial vive en
esos países.
Países ex comunistas: son países que después de la caída de la Unión Soviética se integraron al
capitalismo. Hay entre este grupo de países unos en vías de desarrollo y otros
con tasas de industrialización rápidas. La distribución del ingreso es muy
desigual.
Países comunistas: en este grupo sobresale el caso de China, que en las últimas décadas
implementó transformaciones económicas que llevaron a que su economía creciera
a las tasas más altas del mundo. Las transformaciones abarcan el sector
agrícola, industrial y de servicios, los cuales se han integrado a la red de
suministros mundiales, colocando a China como una potencia comercial.
¿En qué consiste el
desarrollo económico?
El economista inglés Michael P. Todaro nos proporciona una definición de
desarrollo que integra y supera la de crecimiento económico, ya antes vista:
"(...) el desarrollo debe concebirse como un proceso multidimensional que
implica cambios de las estructuras, las actitudes y las instituciones, al igual
que la aceleración del crecimiento económico, la reducción de la desigualdad y
la erradicación de la pobreza absoluta".
De acuerdo con esta definición, el desarrollo incluye tanto riqueza
material como espiritual, la cual se consigue si las sociedades y los gobiernos
impulsan cambios para satisfacer las necesidades básicas de la población, así
como condiciones colectivas e individuales en el campo cultural, social y
político.
En otras palabras, el desarrollo económico tiene dos dimensiones: el crecimiento económico y la calidad de vida. El primero, según hemos
estudiado, incluye la producción de bienes y servicios que realiza la economía
de una sociedad en un tiempo determinado. El segundo, implica la satisfacción de
necesidades básicas, tanto materiales como espirituales de las personas.
Crecer con desarrollo
Las críticas al crecimiento económico no significan que este indicador haya
perdido importancia. Al contrario, al incluirlo dentro del desarrollo, el
estudio del crecimiento económico cobra importancia, especialmente porque
durante el siglo XX se dieron casos de países que antes eran pobres y que con
políticas económicas adecuadas, lograron mejores niveles de vida para sus
habitantes. ¿Cómo explicar estos cambios?
El modelo Harrod-Domar
Este modelo clasifica los bienes en dos tipos: de consumo y de capital. Los
primeros están destinados a satisfacer las necesidades humanas; los segundos,
son aquellos que se utilizan para producir otros bienes, por ejemplo, cualquier
clase de máquina o artefacto.
Los bienes de consumo son adquiridos por el público por medio de los
salarios que devengan por su trabajo en diferentes sectores de una economía. La
compra de bienes de consumo implica para las fábricas el ingreso de dinero,
parte del cual lo invierten en sus empresas y otra lo utilizan para pagar
salarios. De otro lado, los trabajadores, empleados y obreros, ahorran parte de
sus salarios a través del sistema financiero, es decir, de los bancos.
Estos ahorros de millones de personas permiten que los empresarios e
industriales obtengan recursos para invertir en sus industrias y empresas. El
ahorro y la inversión son por tanto factores determinantes del crecimiento, y
tendremos que diferenciarlos entre internos y externos para entender su
funcionamiento particular.
Los países que logran tasas de crecimiento altos durante varias décadas,
mejoran sustancialmente sus niveles de ingreso per cápita, con lo cual, a su
vez, modifican las condiciones de vida de sus habitantes, siempre y cuando ello
implique políticas justas de distribución de la riqueza.
Desarrollo y
crecimiento, comunes pero no iguales
Hemos estudiado el concepto de crecimiento económico, así como algunas de
sus ventajas y desventajas. Según esto, en la actualidad se diferencia entre
desarrollo económico y crecimiento económico, lo cual es pertinente si tenemos
en cuenta que la noción de crecimiento se restringe al aumento o disminución
del PIB. ¿Cómo se llegó a diferenciar los conceptos de crecimiento y desarrollo
económico? Veamos.
A mediados del siglo XX, el ejemplo de los Estados Unidos hizo que los
conceptos de crecimiento y desarrollo fueran sinónimos. Es decir, el desarrollo
se identificó con un proceso de industrialización dentro del cual el
ser humano no pasaba de ser una pieza más dentro del esquema de producción. De
esta manera, Estados Unidos se convirtió en el modelo a imitar y el ingreso por
habitante como la medida objetiva de desarrollo.
Con el paso del tiempo muchos economistas cuestionaron la equiparación
entre desarrollo y crecimiento económico. De esta forma, durante la década de
1960, el economista y profesor inglés Dudley Seer sostuvo que el desarrollo
tiene relación con la disminución de los niveles de pobreza, el desempleo y la
desigualdad.
Si estas variables empeoran en un período de tiempo determinado, así el
ingreso per cápita se duplique, no podría hablarse de desarrollo en un país.
Por tal razón el profesor Seer sostuvo que el crecimiento económico no es el
fin del desarrollo.
En la década de los setenta se adicionaron otros factores para valorar el
desarrollo de las sociedades. Por ejemplo, los economistas buscaron métodos
para calcular el crecimiento con equidad, es decir, para medir la
concentración de riqueza. Además, empezaron a valorarse los perjuicios que
siglos de industrialización de Occidente causaron en la naturaleza, tales como
la contaminación y el deterioro del ambiente.
A pesar de los avances teóricos y metodológicos para diferenciar crecimiento
de desarrollo, las crisis económicas y los excesos del modelo neoliberal
impusieron en la mayoría de países programas económicos que intentaban
hacer frente a problemas como la deuda externa y la inflación, impulsando
políticas de estabilidad macroeconómica y recuperación del crecimiento
económico. Estas políticas tuvieron como resultado el aumento de la pobreza, la
desigualdad, la exclusión social y el deterioro ambiental en la mayoría de los
países pobres y en vías de desarrollo.
Durante la primera década del siglo XXI al concepto de desarrollo se integraron
otras variables, como el cuidado de la naturaleza, con lo cual toma fuerza un
modelo de desarrollo que se conoce con el nombre de desarrollo sostenible.
En la actualidad, el concepto de desarrollo económico forma parte del de desarrollo
sostenible. Una comunidad o una nación realizan un proceso de desarrollo
sostenible si el desarrollo económico va acompañado del humano —o social— y del
ambiental, es decir, de la preservación de los recursos naturales y culturales.
Crecimiento económico, recursos
y progreso tecnológico
Otra forma de conseguir tasas de crecimiento económico son:
El aumento de capital: si un país destina mayores cantidades de capital a la producción, aumenta
su crecimiento económico. Sin embargo, esta forma de mejorar el crecimiento
económico tiene un límite. De acuerdo con la ley de rendimientos decrecientes,
propuesta por el economista inglés David Ricardo Rubén, dice que el aumento
sostenido del crecimiento económico con base en mayores cantidades de capital
invertido, se hace en incrementos decrecientes, es decir, crecimientos cada vez
menores.
La innovación
tecnológica: las innovaciones tecnológicas marcan una profunda diferencia
en materia económica, porque hacen más efectivas y eficientes las labores de
producción, con lo cual se aumenta sustancialmente el crecimiento. La
diferencia de la producción entre un campesino de un país industrializado que
utiliza un tractor que equivale a diez caballos de fuerza, es mucho más
eficiente, y alta en cantidad que la de un campesino de un país pobre que
utiliza diez caballos para recoger una cosecha. La combinación de mejores
tecnologías y más inversión en las tareas de producción son dos variables que
marcan significativas diferencias entre los países industrializados y los demás
países.
Círculo virtuoso del
crecimiento económico
Se han realizado muchas investigaciones tendientes a responder la pregunta
sobre la riqueza y la pobreza de las naciones. Una de las conclusiones de estas
investigaciones se denomina Círculo virtuoso del crecimiento económico, que
explica cómo algunos países han mejorado sus niveles de crecimiento. Los pasos
de dicho círculo, son los siguientes:
Tasas bajas de interés atraen a empresarios e industriales a tomar créditos que fomentan la
producción y la reactivación de sectores deprimidos. Además, un bajo interés
permite tener más recursos disponibles para el consumo, el ahorro o la
inversión.
La inversión real se
incrementa con tasas más favorables. Esta inversión se destina a
producción de más recursos.
Al incrementarse la inversión real, aumenta
la producción.
El aumento de la producción implica más
sitios de empleo generados porque se requiere de mano de obra nueva para
utilizar en la nueva producción.
Al haber más empleo el ingreso
de las unidades familiares aumentará.
Con un ingreso adecuado el consumo
se estimula, y de la misma manera si existen excedentes estos serán
destinados al ahorro.
Este ahorro se canaliza al sector financiero y a su vez retorna al círculo
virtuoso como crédito generador de más
inversión, empleo y consumo.
Política y desarrollo económico
Estudiar lo que han hecho países cuyos crecimientos económicos son constantes
y que acompañan éstos con medidas políticas para garantizar equidad, igualdad y
democracia, ayuda a mejorar las dinámicas de desarrollo de países pobres o que
están en vía de desarrollo.
No hay que ignorar que los países presentan particularidades propias determinadas
por su proceso de evolución histórica, su potencial productivo, su infraestructura
y hasta por la cualificación de su población. Sin embargo, no es plausible
ignorar otras experiencias de desarrollo, pues a partir de ellas se identifican
determinadas pautas que pueden contribuir a impulsar el crecimiento. Estas
experiencias se desprenden del diseño e implementación de medidas que afectan
no solamente la estructura económica, sino también, la estructura política y
social, pues se orientan al logro de mayores niveles de eficiencia en el
recaudo y administración de los recursos públicos y hacia el impulso de las
capacidades de las personas a través del bienestar social, la educación y el
apoyo a la pequeña empresa.
Los siguientes, son algunos ejemplos de dichas políticas que los países con
desarrollos estables han adoptado y ejecutado:
Transparencia en el manejo de los recursos públicos: incluye medidas como la restricción del déficit del sector público y del
nivel de endeudamiento; la vigilancia del gasto público y el ejercicio de un
estricto control sobre las entidades oficiales.
Fortalecimiento de la protección social: tiene como propósito atender a los sectores más vulnerables de la sociedad
a través de diferentes formas de subsidio y programas de generación de empleo.
Desarrollo y ampliación de la educación: incluyen el diseño y la construcción de planes de formación que involucran
a la comunidad educativa en general, integrando proyectos de autoevaluación
tendientes a mejorar la calidad de la educación. Estas políticas también
suponen el fortalecimiento de los fondos para financiar la educación pública,
especialmente.
Mejora de la capacidad de tributación: supone la consolidación de sistemas eficientes de impuestos,
caracterizados principalmente por la transparencia, la equidad y la eficiencia
en la administración de los recursos públicos.
Apoyo al pequeño empresario: implica canalizar
recursos hacia los pequeños y medianos empresarios que no tienen acceso a los
recursos del sector financiero, facilitando el acceso a créditos y estipulando
condiciones y tasas de interés favorables.
Impulso a la competitividad: integra medidas
como bajar los costos de producción, mejorar la calidad de la misma y ampliar
la variedad de los bienes y servicios producidos.
Control sobre la actividad financiera: significa impulsar un marco normativo para el sector financiero claro y
responsable, que evite centrar recursos en actividades especulativas. Integra
la cooperación de la banca internacional para permitir mayor competitividad y
generar bajas tasas de interés para el fomento de las actividades productivas.
Los modelos de desarrollo
económico
Hasta el momento hemos estudiado las diferencias entre crecimiento y
desarrollo económico. También hemos visto, cómo han logrado crecer economías de
algunos países que antes eran caracterizados como pobres o en vía de
desarrollo, así como las políticas que han tomado algunos países que les han
permitido mantener tasas aceptables de desarrollo económico.
Durante los últimos 20 años, el crecimiento económico ha sido enorme, sin
embargo, éste no se ha traducido en desarrollo. Por el contrario, la riqueza y
prosperidad que se han generado han ocasionado mayor desigualdad, problemas
sociales e inestabilidad política, social y económica en muchas regiones del
mundo.
El modelo neoliberal que gobernó la economía mundial desde la década de
1980 produjo una enorme crisis económica y social que aumentó la pobreza
extrema, la deuda externa, el subdesarrollo y los desequilibrios comerciales.
Cifras alarmantes, como aquellas que indican que la mitad de la población
aún subsiste con menos de dos dólares diarios; que un sexto de la población
mundial es analfabeta y más de 1.000 millones no dispone de agua potable, o que
existen más de 140 millones de desempleados en el mundo y alrededor de 750
millones de subempleados, reaviva el debate sobre los modelos de desarrollo.
Aunque dentro de las sociedades se desarrollan discusiones y debates en
torno a las políticas y medidas propuestas o adoptadas para impulsar el
desarrollo económico, todos están de acuerdo en que el modelo que se escoja
debe garantizar la expansión económica y el bienestar del ser humano, el
desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, principios comerciales
justos, la reducción del endeudamiento público, y demás resultados que demandan
en el bien común.
En otras palabras, de los modelos de desarrollo que elijan los gobiernos para
orientar a las naciones, depende la seguridad política, económica y social del
mundo, así como las condiciones y posibilidades de desarrollo de las
capacidades de las personas y por ende, de las sociedades.
Es así como se manifiestan las estrechas relaciones entre la dinámica
económica y la dinámica política, pues aunque dentro del contexto del
capitalismo contemporáneo primen los principios del libre mercado y de la
autorregulación de la economía por la ley de la oferta y la demanda, es claro
que del manejo del tema económico depende la estabilidad de muchos gobiernos,
dadas las profundas implicaciones sociales que tienen procesos como la producción
de bienes y servicios básicos, la generación de empleo o la estabilización de
precios, etc.
El desarrollo económico del Este asiático
Asia Oriental cuenta, al momento presente, con un
registro de alto y sostenido crecimiento económico gracias al asombroso
desarrollo industrial de ocho de sus naciones: Japón, Hong Kong, Singapur,
Taiwán y República de Corea, Malasia, Tailandia e Indonesia, estas tres
últimas, recién industrializados. Ese desarrollo industrial se sustentó en la
inversión extranjera y una sobreexplotación de la mano de obra barata y
abundante.
A la rapidez del crecimiento económico, se agrega el mejoramiento del
bienestar humano como producto de la equitativa distribución de las ganancias.
El aumento del ingreso per cápita se reflejó en la disminución de la pobreza.
El proceso para lograrlo fue el siguiente:
Japón empezó un proceso de modernización en 1868, cuando dejó atrás su
sistema económico casi feudal y de aislamiento nacional. Su gobierno y sector
privado se dedicaron con ahínco a "alcanzar y sobrepasar" a Occidente
por medio del aprendizaje de las técnicas avanzadas en la industria, de uso en
Estados Unidos y Europa. En pocas décadas, alcanza y empieza a sobrepasar a
Occidente en campos como la industria textil, naviera y aeronáutica.
Después de la Segunda Guerra Mundial inicia un nuevo proceso de desarrollo
más equitativo, democrático y pacifista, que el de la preguerra. Japón realiza
una reforma agraria, así como una disolución de los grandes grupos económicos
oligopólicos, la democratización de sus relaciones laborales, y la reducción
considerable de sus fuerzas armadas, hizo que el país nipón se dedicara solo al
desarrollo económico, en paz con sus vecinos.
Los llamados tigres del Asia: Corea, Taiwán, Hong Kong y Singapur,
empiezan un desarrollo económico también haciendo una reforma agraria (aunque
no en Hong Kong y Singapur, pues no tienen sector agrario, con un pequeño
territorio son en realidad ciudades-Estado), con gobiernos que tomaron la
batuta del desarrollo económico, implementando planes periódicos de desarrollo
(excepto Hong Kong), y estableciendo un ambiente social, político y económico
estable, donde la iniciativa privada se pudo desarrollar.
China en 1949 instaura un sistema socialista de economía a través de
una revolución política y aquí también se implementa una reforma agraria, pero
los controles estatales bajo este sistema no dejan desarrollar la iniciativa
privada, hasta que las reformas económicas logradas en 1979 permitieron
dicho desarrollo privado.
Estrategias de
desarrollo seguidas
Como vimos, casi todos los países del Asia Oriental empezaron su desarrollo
económico, primero con una reforma agraria y un posterior desarrollo del sector
agrario con apoyo del Estado. El segundo paso fue el desarrollo industrial, que
empezó con la utilización de la mano de obra abundante en los países. Por
último, lo que permitió a estos países avanzar hacia el progreso y el
desarrollo, fue que el alto nivel de educación permitió a sus habitantes
absorber y crear nueva tecnología para el desarrollo de industrias sofisticadas
con más valor agregado.
Carlos Aquino Rodríguez, Perú Económico, enero de 2005 (Adaptación)
El desarrollo humano sostenible
El concepto de desarrollo humano sostenible surgió ante las
consecuencias que trajo consigo el crecimiento económico que ya hemos
estudiado con anterioridad. La propuesta de desarrollo humano sostenible parte
de los siguientes supuestos:
Desarrollo humano: significa, de acuerdo
con el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, un
"proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus
opciones y oportunidades". Ello significa integrar el acceso al empleo,
la educación y la salud con dimensiones del ser humano tales como "el goce
de libertades civiles y políticas y la participación de la gente en los diversos
aspectos que afectan sus vidas". Desarrollo humano significa entonces formar
ciudadanos activos que se integren en la gobernabilidad de sus países, a
través de la participación y vigilancia de los recursos públicos, así como en
la generación de capital social.
Aunque el concepto de desarrollo tiene en cuenta programas de asistencia
social que implican ayudas a sectores sociales en situación de emergencia o
vulnerabilidad extrema, ésta tiene que hacerse con límites de tiempo y
recursos, puesto que su objetivo es ofrecer la asistencia en una situación
momentánea. En este sentido, los programas asistencialistas no generan
expansión de capacidades y por el contrario, no impulsan el desarrollo.
Desarrollo equitativo: se traduce en que todas
las personas que integran una sociedad reciben los beneficios del crecimiento
nacional, los cuales les ayudan a obtener capacidades que promueven el desarrollo
humano. Equidad significa justicia, inclusión social y solidaridad, para
que los ciudadanos con menos posibilidades puedan desarrollar sus capacidades.
Se trata de ofrecer atención a sectores de la población que a través de la
historia han sido excluidos, pero no de concentrar todos los recursos en ellos,
ni tampoco en implantar programas asistencialistas.
El desarrollo equitativo plantea la siguiente cuestión: que los recursos tanto
públicos como privados promuevan la implantación de estrategias políticas,
económicas y sociales, que integren a todos los estamentos del país para la
construcción del mismo.
Desarrollo sostenible: básicamente, significa
responsabilidad con las generaciones futuras, es decir, satisfacer las
necesidades actuales sin comprometer los recursos públicos y naturales de las
próximas generaciones. Sostenible, quiere decir pensar en las personas que
vivirán en el futuro. Exige una gestión racional de los recursos disponibles del
planeta, para lo cual es necesario que los intereses económicos se miren a la
luz de perspectivas sociales, ambientales y ecológicas.
En términos de política, el concepto de desarrollo sostenible también obliga
a los gobernantes del mundo a comprometerse con planes de desarrollo social de
la población diseñados para 20 o 30 años, en los cuales se priorice el gasto
social, educativo y de salud; se fomenten políticas para crear empresas e
inversión; se limite el gasto público y se promueva la inversión pública.
Los modelos de
desarrollo ante la crisis
La calidad de los modelos económicos se mide en momentos de crisis. Durante
2008 estalló una crisis económica consecuencia de los escasos controles al
sector financiero mundial, que gracias a ello pudo realizar transacciones en
cuantías superiores a las transacciones reales, es decir, a las derivadas de la
venta y compra de bienes y servicios.
La hipertrofia del sector financiero permitió captar fondos, por los que se
pagaban intereses, y luego estos fondos se prestaban, cobrando por ellos un
precio muy alto. El público accedió de forma masiva a estos fondos, entre otras
razones, porque las exigencias de garantía eran mínimas. Estos fondos prestados
en estas condiciones se conocieron con el nombre de subprimes, que sumados al
alza de precios del petróleo y de la crisis de alimentos, provocaron la crisis
económica de la primera década del siglo XXI.
Los modelos económicos
ante la crisis
¿Cómo reaccionaron las economías del mundo ante esta crisis? Para responder
a esta pregunta compararemos el modelo social europeo con el modelo
norteamericano, en cuanto a empleo, inclusión, comercio e inversión.
El modelo social europeo está menos endeudado que el norteamericano frente
a la crisis económica mundial, con lo cual puede enfrentar mejor la situación
de desequilibrio en la economía mundial. En tanto la economía de los Estados
Unidos pierde entre 60 y 90 mil empleos al mes en momento de crisis, con lo
cual al final de un año destruye más de 438 mil puestos de trabajo de los 137
que produce, el modelo social europeo que ocupa 226 millones de ciudadanos, ha
generado en tiempo de crisis 753 mil empleos, los cuales se suman a los 7,5
millones que crea durante un año.
En cuanto a inclusión el modelo social europeo ofrece cobertura a todas las
personas, en tanto el modelo norteamericano margina a 45 millones de personas,
a los que no da ningún tipo de cobertura.
Aunque los Estados Unidos son la economía más dinámica del mundo, las del
modelo social europeo le pisan los talones, ya que sus productos están
ingresando cada vez más al mercado estadounidense. Desde 2000, las
exportaciones europeas hacia los Estados Unidos han aumentado de manera
sostenida y han pasado de 32 mil millones de euros a 80 mil millones con saldo
comercial a favor de la Unión Europea.
En inversiones extranjeras, el mercado de la Unión Europea es más atractivo
que el estadounidense. Estados Unidos pasó de invertir 11.500 millones en 2004
a 144.508 millones en 2008; para el mismo período las inversiones europeas en
Estados Unidos pasaron de 15.500 millones a 112.600 millones.
La fortaleza del modelo social europeo deriva en que estas economías invierten
en educación de manera eficiente y eficaz, y cuentan con políticas que permiten
a los trabajadores pasar de un empleo a otro. Además el modelo europeo tiende a
fomentar el diálogo entre trabajadores, empresarios y gobiernos con el
propósito de lograr alta productividad, elevada cualificación y salarios altos.
Crisis económica y desarrollo social
Frente a la crisis de la economía mundial, las sociedades afectadas,
en especial las capitalistas, volvieron sus ojos hacia sus Estados, en busca de
soluciones y estrategias para superar la situación de la mejor manera posible.
Y hablando principalmente del caso de las economías globalizadas y competitivas
en las cuales el impacto fue mayor, se observa cómo según cada modelo de
desarrollo se han planteado diversas políticas en busca de minimizar o revertir
las repercusiones sociales. Analizaremos a continuación, las políticas de
Estado que han surgido del modelo social europeo y el modelo
estadounidense, mediante la valoración de sus bondades y desatinos.
En economías globalizadas y competitivas, el modelo social europeo
construye políticas que garantizan empleo a sus ciudadanos, aun en épocas de
crisis cuando aumentan vertiginosamente las tasas de desocupación. Este
mecanismo, conocido como flexiguridad, implica ofrecer facilidades a los
empresarios para despedir personal, pero junto a la total garantía del Estado
para proporcionar una nueva formación y una reubicación laboral segura.
Uno de los puntos del modelo social europeo es invertir en educación, bajo
los criterios de eficiencia y efectividad de lo que se invierte. La inversión
en educación tiene relación directa con las expectativas en empleo; en tanto en
la Unión Europea la demanda de puestos de trabajo entre 2006 y 2016 requieren
niveles altos de formación, en los Estados Unidos encabezan la lista los
vendedores al detalle, que durante este período pasarán de 4,4 a 5 millones;
los empleados de cajas (de 3,5 a 3,3 millones); los camareros (de 2,3 a 2,6
millones); los servicios a clientes (de 2,2 a 2,7 millones); las enfermeras (de
2,5 a 3 millones); los administrativos (de 3,2 a 3,6 millones); la preparación
de comidas y las comidas rápidas (de 2,5 a 2,9 millones).
No obstante, el modelo social europeo se ha deteriorado en los últimos años,
por cuenta de las políticas neoliberales que asumieron algunos países de la
Unión Europea, las cuales incidieron en el aumento de la desigualdad dentro de
las sociedades del Viejo Continente y en el bajo nivel de aumento de los
salarios.
Por otra parte, es necesario observar que la integración de los países
europeos se ha preocupado más por lo económico que por lo social. Por ejemplo,
durante los arios 2007 y 2008, el Tribunal Europeo de Justicia falló a
favor de la libre empresa sobre el derecho de huelga o los acuerdos de
los convenios colectivos.
Contradicción en la
crisis
Frente a la crisis del sector financiero, mientras que el modelo de
desarrollo de Estados Unidos optó por ofrecer amplios subsidios a los bancos,
entidades de crédito y empresas que quebraron, los europeos optaron por
extremar las medidas de control sobre su sector financiero. En otras palabras,
Estados Unidos tomó las medidas que hace cincuenta años hubieran seguido los
europeos y éstos, a su vez, eligieron las que hubieran tomado los Estados Unidos.
Pero tanto las medidas escogidas por los gobiernos de la Unión Europea,
como las tomadas por el gobierno estadounidense, y con ellos, los demás países
del mundo; pone de manifiesto la volatilidad de la economía mundial, que por años
estuvo basada en el capitalismo salvaje. De igual modo, llama a alejarnos de la
tentación del proteccionismo económico para buscar formas de un capitalismo responsable,
en donde el crecimiento y el desarrollo sea integral y sostenible.
Consecuencias de la
crisis
La crisis financiera mundial que tanto preocupa a líderes empresariales,
políticos y ciudadanos, por igual, parece empeorar cada día. A pesar de las
medidas adoptadas por los países afectados, especialmente Estados Unidos y la
Unión Europea, las bolsas del mundo se siguen desplomando, crece la
incertidumbre y millones de personas pierden su dinero. Las consecuencias no se
han hecho esperar:
El precio del dinero subirá. En particular la
industria bancaria ha tenido pérdidas mayores a quinientos mil millones de
dólares, y se prevé que la pérdida continuará aumentando y al menos llegará a
duplicarse antes de que la crisis esté superada. Ahora bien, como cualquier
negocio que pierde dinero, el sector bancario está obligado a buscar la forma
de recuperarlo. Es por eso que veremos cómo, en el mediano y el corto plazo, se
incrementarán las tasas de interés, los honorarios y las penalidades que suelen
cobrar estas entidades. De igual manera, veremos cómo la cantidad de megabancos
tenderá a reducirse; como resultado de esto, disminuirá la competencia y por
tanto, los pocos bancos que sobrevivan se sentirán incentivados a cobrar más.
Las empresas reducirán la producción y los inventarios. Durante los últimos meses nos hemos acostumbrado a escuchar acerca de
drásticas reducciones en la producción de las empresas industriales. Así mismo,
tanto los mayoristas como los distribuidores cada vez arriesgan y compran
menos. Esto es explicable porque ellos saben que la tendencia será que los
consumidores gasten menos dinero por la falta de crédito y por la situación de
incertidumbre que existe en la economía. Las empresas no desean quedarse con
almacenes llenos de mercancías que luego tienen que ofrecer a precios ínfimos o
regaladas. A cambio de eso, las compañías prefieren soportar hasta tanto la
economía se recupere o mejore.
Aumentará el desempleo. Dado que la mayoría de
las compañías están produciendo, almacenando y distribuyendo en menores cantidades,
por causa de la situación de crisis, lo que sucede es que ya no necesitarán
tantos empleados. Por esa razón no será extraño ver también un incremento en la
tasa de desempleo y en el número de personas que solicitan ayuda del gobierno,
así como un descenso en el número de horas extras otorgadas.
Los bancos exigirán más requisitos para negociar créditos vencidos. Son ya innumerables los casos de personas y familias que han intentado
negociar con las hipotecarias y que se han dado cuenta de que no es un proceso
fácil. En los peores casos llegan a encontrar bancos muy desorganizados, sin
los sistemas, ni los empleados debidamente preparados para manejar el volumen
de solicitudes que reciben.
Las consecuencias para
Colombia
En principio, Colombia no tendría relación con el asunto la crisis global,
pero la realidad es otra. Para nuestro país la situación se ha reflejado en los
siguientes aspectos:
La disminución del envío de remesas a causa del desempleo que comienza a aumentar
en Estados Unidos y otros países afectados como España.
La baja de las exportaciones en energía —petróleo y carbón— debidas a que
las compañías aéreas del país del norte han reducido su número de vuelos y rutas.
La baja de ingresos de quienes exporten productos a los Estados Unidos, por
cuanto los americanos han disminuido el nivel de consumo.
La pérdida de 50 mil millones de dólares en fondos de pensiones que se
desaparecieron en el quebrado Lehman Brohters.
Los modelos de desarrollo en América
Latina
Los países de América Latina han probado
diferentes modelos para alcanzar el crecimiento
económico y el desarrollo. Así por ejemplo, durante la primera mitad del
siglo XX intentaron copiar el modelo de crecimiento de los Estados Unidos e Inglaterra con escasos resultados.
Posteriormente, la mayoría
de gobiernos optaron por la vía del "desarrollismo" que implicó
acelerar las tasas de industrialización y urbanización, con el propósito de
ubicar las economías en los mercados internacionales y modernizar sus sociedades al máximo.
Durante la década de 1950,
un grupo de economistas liderados por el argentino Raúl Prebish formuló un programa
basado en la recientemente teoría de la dependencia, mediante la cual,
se pretendía impulsar el desarrollo de los países del tercer mundo gracias a la implementación de las siguientes
medidas:
·
Aumento de los impuestos y
control de la tasa de cambios, es decir, que el valor de la moneda local con respecto
al dólar no variara tanto, porque afectaba las exportaciones latinoamericanas.
·
Promoción de planes de
desarrollo nacionales.
· Selección de sectores clave de la economía con el
propósito de focalizar la inversión nacional.
· Promoción de mercados
internos para que compraran lo que producían las economías nacionales.
· Aumento de salarios de los
trabajadores con el propósito de aumentar la demanda, es
decir, con más ingresos, los trabajadores comprarían más productos.
· Promoción de políticas
sociales, como el seguro social universal, las cuales favorecerían a
los sectores de bajos recursos.
·
Promoción de políticas
proteccionistas para proteger la industria nacional.
·
Durante la década de 1960
la teoría de la dependencia cobró fuerza, especialmente en el marco de la
Comisión Económica para América Latina, o CEPAL.
Entrada la década de 1970,
esta teoría empezó a perder credibilidad y dio paso en la década siguiente a
los proyectos neoliberales que implicaron la reducción del Estado y la
privatización de empresas públicas y de las funciones que antes ofrecía el
Estado. El neoliberalismo se orientó por las siguientes consignas:
Fin de las políticas
sociales por parte del Estado, es decir, los gobiernos
dejaron de preocuparse por las necesidades básicas de los sectores vulnerables.
Desrregulación del mundo laboral, es decir, fin del pleno empleo y
del empleo de por vida.
El Privatización de la
mayoría de las funciones del Estado, entre las
cuales se cuenta: salud, educación, servicios
públicos, construcción de infraestructura vial, entre otros.
Apertura
económica, que implicó, limitación de medidas proteccionistas
e ingreso de productos extranjeros con bajos
aranceles.
Apertura financiera, la cual incluye atracción
de capital privado de otros países dirigido más a actividades
especulativas que al sector de la producción.
América Latina frente a la crisis económica
De acuerdo con análisis del
contexto mundial y al criterio de algunos economistas, América Latina está
mejor preparada que otras regiones para afrontar la crisis económica de la primera década
del siglo XXI.
¿Cuáles son las razones? Aquí
expondremos algunas de ellas.
La dependencia a las reservas. Durante el siglo XX, los
países de la región buscaron por todos los medios el capital extranjero para financiar programas
de desarrollo; la inestabilidad política de
los países de la región —guerras civiles, conflictos por fronteras, subversión, asonadas— alejaba a los
inversores que dejaban cada nada en crisis a las economías regionales.
En los años 90 y en la
primera década del siglo XXI, los países latinoamericanos acumularon reservas
internacionales que les permitían depender de ellos mismos. Estas reservas
posibilitan afrontar con mayor comodidad la presente crisis económica.
Menos dependencia de materias primas. El aumento de los precios de
materias primas
afectó en menor medida a las economías de la región, porque éstas producen
parte de ellas, con lo cual asimilan el aumento internacional u obtienen
ingresos adicionales por la exportación de las mismas.
Estabilidad macroeconómica. Durante las últimas décadas
del siglo XX las economías latinoamericanas aplicaron políticas fiscales y
monetarias que sanearon sus economías.
Independencia de la autoridad monetaria. En la mayoría de las
constituciones políticas
se otorga independencia a los bancos centrales frente al gobierno. Esto ha permitido que éstos se concentren en el control
de la inflación, la política monetaria
y la tasa de cambio, tomando medidas de control que en muchas ocasiones van en contravía de los gobiernos. Pero que
aseguran estabilidad a la economía nacional.
Manejo pragmático de la economía. En la región, comparten escenario político gobiernos de derecha e
izquierda, que desde ambos lados del espectro político, han optado por un manejo
pragmático antes que ideológico de los temas económicos.
El caso más sobresaliente es el del presidente de
Brasil Luis Ignacio Lula da Silva, quien siendo de izquierda, ha aplicado políticas económicas ortodoxas sin
descuidar la atención a problemas
sociales, todo lo cual ha dado como resultado la consolidación de Brasil
como la sexta potencia económica del mundo.
Venezuela y Bolivia: casos diferentes. El gasto de sus reservas internacionales y el control del mercado hace
que en estos países sea más dificil enfrentar la crisis económica, especialmente por
la escasez de productos y la falta de oferta.
La inflación y el desempleo: los azotes de América
Latina. La primera, obliga a subir las tasas de interés, con lo cual se disminuye
la oferta de recursos nuevos para inversión en producción. En consecuencia, se
producen nuevos contingentes de desempleados.
Lo consignado en los puntos
anteriores, no significa que las economías de la región estén blindadas o vacunadas
contra la crisis, solamente indica que éstas cuentan con algunas ventajas que, de
saberlas manejar, pueden ayudar a superar la crisis con menos traumatismos.
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