jueves, 6 de marzo de 2014

MEDIOS DE COMUNICACIÓN, SOCIEDAD Y CULTURA

Historia de los medios de comunicación

Para comenzar haremos un breve recuento de la historia de los medios de comunicación. Esto nos ayudará a tener presente el contexto en el cual se han desarrollado.

Para realizar este recorrido histórico tendremos en cuenta las investigaciones del filósofo, profesor y teórico canadiense Marshal McLuhan, quien estudió la relación de los medios de comunicación con las diferentes sociedades.

Es importante tener en cuenta en esta relación que los seres humanos desarrollaron y perfeccionaron tecnologías que les ayudaron a mejorar su comunicación. A su vez, mejorar la capacidad de comunicación permitió reorganizar las formas de conocimiento en aspectos como las ciencias, las artes, la política, la religión, etc., con lo cual la comunicación influyó y modificó las relaciones entre los miembros de las diferentes sociedades.

Veamos estos cambios en sus distintas etapas.

El habla y la memoria. Esta etapa sucedió hace miles de arios, cuando el ser humano apenas se estaba adaptando al ambiente del planeta. La tecnología básica de la comunicación durante este período fue el habla, la palabra, lo oral. Por medio de ella el ser humano informaba todo lo que quería. La escritura no era común, de tal forma que la palabra sirvió de medio de comunicación de los habitantes de las aldeas. Con el propósito de transmitir a otros lo que se contaba, la oralidad exigió de los miembros de la aldea buena capacidad de memoria.

La escritura. A la vez que incrementaron la palabra, los primeros habitantes desarrollaron poco a poco, durante miles de miles de años, formas de escritura. Pero una vez los pueblos primitivos contaron con una escritura —que utilizaban varias aldeas— empezaron a desprenderse de la memoria. La escritura les permitió conservar y transmitir las experiencias de manera más segura.

La escritura también modificó el papel de los ancianos, quienes por sus años eran los llamados a transmitir a las nuevas generaciones las experiencias de la aldea, por medio de la palabra. Recordemos que estos procesos duraron decenas de miles de años, es decir, que no sucedieron de un día para otro.

La escritura permitió el avance del conocimiento y las ciencias humanas, ya que las nuevas generaciones trabajaban sobre los registros escritos que dejaban las generaciones anteriores.

La imprenta. Si el avance de la escritura fue un paso enorme en relación con la palabra, la imprenta constituyó una tecnología que modificó muchas relaciones socioculturales. La escritura permitió conservar de manera más segura lo que otras generaciones habían hecho; la imprenta permitió difundir estas experiencias no solo para los miembros de unas aldeas sino para la humanidad presente y futura.

Los libros, los diarios, los periódicos modificaron sustancialmente las formas de conocer y la calidad de lo que se conocía. Con la imprenta se presentó una nueva distribución de saberes que modificaron las relaciones socioculturales, políticas, científicas, entre otras, de los seres humanos.

Gracias a la imprenta, la comunicación superó el círculo cerrado de la aldea. Ahora, las sociedades podían consultar en textos impresos lo que otras hacían. Con ello se produjo un proceso de interacción y diálogo entre diferentes culturas y sociedades.

Después de la imprenta

La tecnología aplicada a la comunicación no paró: telegrafía sin hilos, radio, televisión, cine, teléfono, celular y la red de redes, Internet, con sus múltiples herramientas, modificaron pautas sociales, culturales y hasta las formas de hacer política.

Las tecnologías de la comunicación nos permiten intercambiar información con otros, que se hallan ubicados en lugares distantes. Todo esto gracias al desarrollo de sistemas electrónicos de procesamiento de información. Pero sin duda, los desarrollos de las tecnologías llegarán mucho más lejos.

Internet

Este medio constituye el gran avance de los últimos tiempos. Las tres w —World Wide Web— cumplen más de 20 arios, durante los cuales han facilitado la información y comunicación de los habitantes del planeta. Los correos electrónicos, el chat, el Messenger, los diferentes portales, etc., han permitido a millones de personas contactarse con otras en cualquier lugar del mundo.

Breve historia. Internet dio sus primeros pasos en la década de los años 1960, alrededor de comunidades científicas que compartían por la red sus investigaciones de manera rápida y sencilla. Durante 1989, empezó a masificarse su uso y unos años después, buena parte de la población mundial estaba conectada a Internet. Actualmente, cualquier persona puede conectarse sin cables, a través de su celular o simplemente con dispositivos que tienen un precio al alcance de la mayoría de la población.

En materia de Internet las cosas andan a velocidades que nadie espera. Mientras una innovación se está implantando, otra ya viene. Es el caso del sistema Wi Max, que permite una conexión inalámbrica móvil con mayor velocidad y capacidad de transportar información que los sistemas tradicionales.

En el campo educativo. Esta tecnología ha revolucionado las formas de conocer y aprender de las nuevas generaciones y en algunos años, puede llegar a sustituir al papel impreso.

En educación, por ejemplo, ya existe un amplio desarrollo a través de las aulas virtuales.

En el campo económico. Internet ha impulsado un nuevo tipo de empresas que tienen su puesto en las bolsas de valores del mundo. También, ha agilizado y mejorado las formas de realizar transacciones económicas.

Aunque estas innovaciones no llegan a la mayoría de personas, sí afectan sectores estratégicos de la economía. Tal el caso de ejecutivos, profesionales, sector financiero y, en general, empresas públicas y privadas, que recurren a estos sistemas para cambiar las relaciones tradicionales de producción de sus empleados.

La importancia de Internet en la diferentes esferas de la vida es tal que hoy en día los organismos oficiales hablan de la brecha digital, entendida como la diferencia entre aquellos que se benefician de la tecnología digital y aquellos que no, especialmente por falta de recursos para conectarse y por ausencia de educación.

En Colombia, según los reportes oficiales el aumento de suscripciones a In­ternet, en 2008 creció en un 17%. Sin embargo, en el contexto latinoameri­cano y en el mundial nuestro país está por debajo de la media de acceso a Internet.

Teorías críticas sobre los medios de comunicación

Dada la importancia de los medios de comunicación, durante el siglo XX se desarro­llaron diferentes teorías para explicar el papel de estos en las sociedades modernas. Una reseña de las teorías más importantes es la siguiente:

Teoría económico-política. Desde esta perspectiva los medios de comunicación son parte de los sistemas económico y político, razón por la cual los análisis que hace esta teoría de los medios parte de ubicarlos en la estructura económica antes que analizar el contenido ideológico de los medios.

Teoría de la hegemonía. A diferencia de la teoría económica-política, a la teoría de la hegemonía le interesan las formas de expresión y significado, así como los mecanismos que utilizan los medios para influir en las creencias, los pensamien­tos y las emociones de determinados sectores de la sociedad.

La escuela de Frankfurt. Esta corriente analizó los medios de comunicación alre­dedor del concepto de cultura de masas, la cual significa que sectores dominantes comercializan la cultura. El resultado es una cultura homogénea que incide evi­dentemente en la vida de las personas.

Enfoque sociocultural. Este enfoque critica las visiones que presentan la cultura incluyendo los medios, como producto de la economía o política. Y en cambio, la interpretan como un ámbito determinante de los seres humanos. La intención de esta perspectiva es analizar el papel de la cultura de masas en sectores popu­lares que tienen herramientas para rebatir y neutralizar el papel de los medios de comunicación. El enfoque sociocultural apunta a comprender el papel de los medios teniendo en cuenta no solo las estructuras económicas y políticas sino las circunstancias históricas en las cuales los medios de comunicación desempeñan sus labores.

Los modelos de comunicación

Lo expuesto en las anteriores páginas sobre la influencia de los medios de comuni­cación, así como las teorías que explican el papel de estos en la sociedad, se sustenta en los modelos de comunicación.

Estudiemos cada uno de estos modelos.

El modelo vertical. Considera que la información se transmite en una sola direc­ción, es decir, de un emisor hacia un receptor. Si esto es así, lo importante es que los mensajes lleguen al receptor sin interesar lo que éste opine o haga con la infor­mación. Los defensores de este modelo están de acuerdo en que la información puede utilizarse para manipular a grupos de opinión con el propósito de defender algún interés.

El modelo horizontal o abierto. Parte de la premisa según la cual todas las perso­nas podemos emitir, recibir, analizar y criticar información. Es decir, que a la vez que somos emisores somos receptores de información y, mientras que cumplimos estas funciones, también analizamos y criticamos las diferentes versiones de in­formación que nos llegan.
De acuerdo con lo anterior la comunicación es en diferentes vías y no en una sola como sostienen los seguidores del modelo vertical. Este modelo promueve una comunicación democrática porque permite el intercambio y la interacción entre los diferentes sujetos que intervienen en el proceso comunicativo.

Poder y medios: dos puntos de vista

Existen dos maneras de ver la incidencia de los medios en la sociedad. Veámoslos enseguida.

Hay quienes aseguran que los medios de comunicación han aumentado su influencia de manera considerable sobre la población y que dicha influencia se hace de forma fácil e intensa. Entre los medios que inciden de manera más decisiva en la población están la televisión y actualmente Internet.

Tal situación es más compleja si tenemos en cuenta que, con frecuencia, los medios de comunicación ofrecen versiones de los hechos que no corresponden con la realidad y que son presentados ante la audiencia como la verdad.

Detrás de esta estrategia están multinacionales que, a través del pago de pautas comerciales, determinan el contenido de lo que se informa en los medios.

Relacionado con lo anterior, hay que tener en cuenta que, generalmente, los propietarios de los medios de comunicación son grupos económicos y políticos interesados en promocionar versiones sobre la realidad. A esto se suma que dichos grupos son dueños de canales de televisión, radio, periódicos en diferentes países del mundo, razón por la cual transmiten versiones similares sobre los hechos. Con ello homogenizan pautas de pensamiento entre la audiencia. De esta forma, los medios de comunicación están al servicio de los poderes económicos y políticos; con lo cual dejan de lado una de sus misiones fundamentales: informar con independencia.

El escenario político permite corroborar lo anterior. Las campañas electorales se diseñan para atraer votos, utilizando todos los recursos que ofrecen los medios de comunicación. En estas campañas se invierten millones, sin importar que las propuestas y argumentos de dos candidatos sean o no sean relevantes para la sociedad.

Los medios también pueden ser utilizados tanto para defender intereses egoístas como para promover propuestas que beneficien a la sociedad.

Por otra parte, muchos estudiosos sociales consideran que el poder de los medios no es tal. Argumentan que las diferentes audiencias conservan su capacidad crítica e independencia frente a los mensajes que transmiten los medios. En otras palabras, que los radioescuchas, los televidentes, los lectores o los cibernautas "no tragan entero"; es decir, no creen en todo lo que les llega a través de los medios.

Este planteamiento tiene en cuenta que las audiencias son conscientes de quiénes son los dueños de los medios y los intereses que quieren transmitir a través de ellos. Por ello, cuando advierten en un mensaje, noticia, columna de opinión o artículo, la tendencia de poderes políticos y económicos tienen la capacidad de criticar y dejar de lado esta información.

Por otra parte, los ciudadanos cuentan con espacios de formación e información alternativos a los medios de comunicación. Tal es el caso de la escuela, el hogar, grupos de pares en los cuales se analiza de diferentes maneras el impacto de los medios de comunicación. En otras palabras, las personas forman su opinión en diferentes espacios, uno de los cuales son los medios de comunicación.

Esta visión no descarta el poder de los medios en las sociedades actuales; pero, por otra parte, valora y rescata la capacidad crítica de los ciudadanos que pueden sospechar de unos medios cuyos propietarios son grandes grupos económicos y políticos.

El poder simbólico

En caso de que aceptáramos que los medios de comunicación determinan lo que piensan, dicen y quieren las personas, conviene estudiar el poder simbólico que usa una estrategia especial para homogenizar el pensamiento y la conducta de las personas.

De acuerdo con algunos investigadores, el poder tiene cuatro componentes:

El económico, que controla la actividad productiva.

El político, que regula la actividad productiva.

El coercitivo, que implica el control por parte del Estado de la fuerza para mantener el orden establecido.

El simbólico, que tiene relación con el control de una estrategia que no se nota a simple vista, pero que tiene el objetivo de reproducir ciertas visiones por medio del intercambio de formas simbólicas. En otras palabras, el orden establecido se mantiene porque se reproducen versiones de la realidad que atienden a los intereses de sectores y grupos dominantes. El poder simbólico otorga a determinadas personas e instituciones cierta posición sociocultural que permite que las audiencias los reconozcan y acepten lo que informan o presentan.

Desde esta perspectiva, los medios de comunicación son el arma del poder simbólico que permite generar en las audiencias consenso y legitimidad sobre ciertas versiones que favorecen a grupos con intereses políticos y económicos. En otras palabras, los medios de comunicación hacen que las personas asocien lo justo y legítimo con los intereses de grupos con poder político y económico.

El poder simbólico supone que a través de los medios de comunicación se proveen significados estables para interpretar el mundo. Dicho de otro modo, el papel de los medios es ofrecer al público herramientas y esquemas de construcción de sentido que ayudan a integrar las tensiones sociales de acuerdo con los intereses de grupos dominantes. Por tal razón a este tipo de poder se le denomina en varios casos violencia simbólica.

¿Cómo opera el poder simbólico? Por medio de diferentes estrategias que hacen que las tensiones y rivalidades se articulen con los intereses de determinados grupos. Poder simbólico significa que los medios de comunicación actúan como filtros que proveen ideas, opiniones, imágenes que influyen para que los ciudadanos modifiquen sus puntos de vista.

¿Quiénes son los dueños de los medios de comunicación?

Lo dicho hasta aquí deja claro que los dueños de los medios de comunicación son grupos con poder económico y político.

En el plano nacional, son multimillonarios que invierten su capital en diferentes sectores de la economía. Dado que los medios producen grandes ganancias, por lo general, estas personas son dueñas de medios locales de comunicación.

En el plano internacional, existen grupos económicos propietarios de los más importantes medios de comunicación en diferentes países, los cuales siguen una línea política acorde con los intereses de los dueños de estos grupos.

La opinión pública

Cuando decimos que tenemos una opinión sobre algo o alguien significa que hemos construido una imagen producto de los juicios de valor que de­sarrollamos y cuyo resultado consideramos acertado.

Una visión sobre lo que es opinión pública, aceptada por un buen número de comunicadores, es la siguiente: esta es, por su formación, un conjunto de opiniones individuales sobre asuntos de interés común que se origina en las formas comunicativas humanas; en procesos individuales primero, y en procesos colectivos después; en diversos grados, según la naturaleza de las informaciones compartidas por los individuos, a la vez que influidas por los intereses particulares de los grupos afectados.

De acuerdo con lo anterior, la opinión pública es producto de la comunicación ho­rizontal, en la cual diferentes sujetos aportan elementos para madurar, contradecir o ampliar las opiniones de otros. Es decir, la construcción de la opinión pública supone un proceso democrático durante el cual interactúan y se intercambian opiniones.

Que la opinión pública se construya a partir de un proceso implica que su resultado no se puede desagregar o separar en partes, entre otras razones, porque las opiniones de diferentes personas aportan elementos que se entrelazan y constituyen algo nue­vo, diferente e independiente que no puede confundirse con la suma de las partes.

Una construcción social

Por otra parte la opinión pública es una construcción social, lo cual quiere decir que los seres humanos vivimos en sociedad y tenemos la necesidad de comunicarnos. Esta necesidad nos lleva a informarnos y a informar, acciones que llevamos a cabo en sociedades en las cuales los seres humanos hacen parte de un todo, en el cual todos los sujetos interactúan y se influyen mutuamente.

Desde otro punto de vista, y apoyados en el modelo de comunicación horizontal, a la vez que un sujeto recibe información y la elabora, emite opinión la cual influye en otros sujetos, confronta o apoya opiniones emitidas desde otros espacios sociales.

No olvidemos que la opinión pública como fenómeno social cambia, es decir, es di­námico, por lo cual para descodificar opiniones públicas es importante entender los contextos en los cuales se forman.

Sobre lo dicho de la opinión pública caben las siguientes inquietudes: ¿qué pasa cuando esta se construye a partir del modelo vertical o autoritario de comunicación?' Y la segunda: ¿qué tanta incidencia tiene la opinión pública en la toma de decisiones de los gobiernos?

Estas dos preguntas son estudiadas por investigadores sociales que tienen puntos de vista encontrados al respecto. Sin embargo, podemos escribir algunas conclusiones:

Los medios de comunicación cuentan con estrategias para construir opiniones públicas, algunas de las cuales están articuladas con centros de poder. Otras, bus­can defender valores tradicionales de sectores sociales. Tal es el caso de la opinión pública sobre sexualidad, religión o clases sociales.

La segunda pregunta tiene relación con la oportunidad que tienen sectores so­ciales marginados de expresar su opinión. Los investigadores confluyen en que lo hacen y que incluso los medios de comunicación reflejan estas opiniones., Sin embargo, la incidencia de las mismas en las estructuras del poder es escasa y solo se les tiene en cuenta en épocas electorales.

Esferas de la opinión pública

La relación entre movimientos sociales y medios de comunicación permiten la co­nexión de tres esferas de opinión pública alrededor de los movimientos sociales: una microesfera a nivel local, una mesoesfera a nivel regional que implica un país o grupos de países, y una macroesfera a nivel internacional.

Los medios de comunicación permiten la conexión de estas tres esferas y con ello la trasnacionalización de los movimientos sociales y de la opinión pública que se genera alrededor de ellas.

Desde los años noventa, Internet ha sido el medio que más ha fomentado la creación de macroesferas públicas alrededor de movimientos sociales. Esto ha sido posible porque a través de este medio se impulsan y propagan movimientos sociales que construyen comunidades virtuales capaces de generar debate público sobre pro­blemas que afectan a comunidades. A diferencia de otros medios, Internet ofrece las siguientes ventajas:

No hay restricciones legales que prohíban el envío y distribución de información.

Los mensajes enviados por Internet llegan donde se envíen y quienes los reciben pueden replicarlos a muchos cibernautas. Esta ventaja es posible porque Internet fomenta la globalidad informativa.

La informalidad para emitir informaciones y comunicaciones que fomentan la participación de personas de diferentes condiciones sociales.

Para ilustrar la relación entre movimientos sociales y medios de comunicación cita­remos un par de ejemplos.

Hispanos en Estados Unidos. Con motivo de las leyes antiinmigración de 2003, redes de latinoamericanos promovieron diferentes actividades con las cuales protestaron por el aumento de requisitos para legalizarse en Estados Unidos. A través de diferentes medios, entre ellos, varios gru­pos de emisoras, los hispanos convocaron una marcha que se realizó en las principales ciudades del país del Norte. Muchos grupos de emisoras han ofrecido apoyo a las causas hispanas desde 1976, constituyéndose en un ejemplo de lo que pueden hacen los medios de comunicación que se comprometen con causas sociales. Los locutores de estas emisoras de­dicaron sus esfuerzos a orientar y a explicar a los escuchas por qué se debería marchar y cuáles serían las posibles consecuencias de las leyes y de la marcha. El día de la marcha, las emisoras dedicaron toda su progra­mación al hecho. Los días siguientes, reflexionaron sobre el tema.
Los piqueteros. La crisis económica del año 2000 en Argentina mostró la importancia de la relación entre movimientos sociales y medios de co­municación. En efecto, ante los Problemas económicos que aumentaron el desempleo y empobrecieron a la mitad de los habitantes del país aus­tral, sus habitantes se organizaron y salieron a las calles como respuesta a las medidas financieras tomadas por el gobierno. Las marchas involu­craron un componente que los medios de comunicación identificaron con el nombre de cacerolazos, el cual le dio la vuelta al mundo a través de Internet, televisión, prensa y radio, suscitando la solidaridad mun­dial. El movimiento social adquirió una dimensión política y presencia mediática nacional e internacional. La presión civil hizo dimitir a cinco presidentes de la República en una semana. El pacto con los medios de comunicación fue inminente.

Movimientos sociales y medíos de comunicación

La comunicación implica la interrelación de acciones individuales y acciones colectivas, en muchas ocasiones, intervenidas por los medios. Este proceso es aprovechado tanto para construir procesos horizontales como verticales. También encontramos casos en que los medios de comunicación ayudan a divulgar las demandas sociales ya fortalecer procesos de organización social, es decir, ejemplos de comunicación horizontal, participativa y democrática.

En este caso los medios de comunicación sirven de mediadores entre las necesidades de la vida cotidiana de ciudadanos y los movimientos sociales. Con ello hacen visibles las demandas de sectores de la población que están marginados en lo económico, lo político, lo cultural y lo social, a la vez que fortalecen redes sociales ubicadas en diferentes regiones de un país y del mundo.

¿Cómo funciona esta relación entre movimientos sociales y medios de comunicación? El proceso de articulación entre unas y otros lo podemos resumir así:

Integración de redes sociales. Las redes sociales se integran de manera espontánea alrededor de problemas que afectan a un grupo de personas. Las redes pueden estar conformadas por vecinos, compañeros de trabajo, familiares, grupos de chicos o chicas, entre otros.

Conformación del movimiento social. Una vez existen redes sociales en las cuales participan ciudadanos de cualquier estrato social y nivel educativo, la causa que los convoca empieza a circular por diferentes medios de comunicación (especialmente Internet) con el propósito de congregar a otros ciudadanos.

Trasnacionalización del movimiento social. Un aspecto importante de las redes y movimientos sociales es que los espacios geográficos traspasan lo local. Es decir, aunque de manera espontánea un grupo de vecinos se hablan, reúnen o conectan para discutir un problema que los afecta, una vez este es socializado a través de los medios de comunicación, el problema alcanza dimensiones regionales, nacionales e internacionales.

Esto sucede porque estamos en un mundo globalizado y los problemas de un país o región también están presentes en otros espacios geográficos. Así mismo, muchos ciudadanos de diferentes regiones se solidarizan con las situaciones que viven personas de otras partes del mundo. En resumen, el problema y el movimiento social se trasnacionalizan.

La trasnacionalización implica el uso y el aporte de los medios de comunicación. en la presentación, discusión y soluciones de un problema que se presenta en diferentes espacios geográficos del mundo. A través de los medios de comunicación los problemas locales ganan identidad, fuerza y cohesión en el plano mundial.

Medios de comunicación. Los medios de comunicación articulan, amplían y difunden las causas de los movimientos sociales. Gracias a Internet, por ejemplo, millones de personas en el mundo comparten discusiones, análisis, puntos de vista sobre una situación que los afecta. En este sentido, los medios promueven procesos horizontales y democráticos de comunicación a través de medios como la radio, la televisión, el teléfono celular, el correo electrónico, los chats, y otros soportes del Internet, que facilitan el intercambio y participación de millones de personas en el mundo.

Jóvenes, cultura y medios de comunicación

Durante las dos últimas décadas del siglo XX las sociedades transformaron sus pautas de socialización, es decir, modificaron las formas como las culturas educan a sus jóvenes para la vida adulta. Antes, la escuela y la familia constituían los centros de formación de los jóvenes. Con la globalización llegaron otras formas de socialización que reemplazaron la familia y la escuela. Estas formas están centradas en:

Los grupos de pares, es decir, que a través de los medios de comunicación, los jóvenes se conectan para compartir aquellos aspectos que los identifican.

La importancia de las ciudades, las cuales proporcionan escenarios para diferentes grupos juveniles. Por ejemplo, en ciudades como Bogotá, se abren espacios como Rock al Parque que tienen el objetivo de reunir y agrupar a las nuevas generaciones alrededor de sus gustos.

La expansión de los medios de comunicación, el uso y el impacto de estos hacen que los jóvenes socialicen todos los días pautas de conducta, valores y estilos de vida con los cuales promueven nuevas formas de organización.

La juventud en todos los tiempos se expresa a través del arte, la música y el cuerpo, así como por medio de estilos de vida que rompen con aquellos considerados tradicionales. Con los cortes de cabello, las formas de vestir, hablar, gesticular, caminar, hablar por celular, saludarse, entre otros aspectos, los jóvenes expresan formas de vida que rompen con las de sus padres y generaciones anteriores.

Las culturas juveniles de la primera década del siglo XXI se identifican con diferentes tipos de música, estéticas corporales y lenguajes particulares más diversos que los de cualquier otra época. Sin ser mayoría, se destacan aquellos grupos de jóvenes que se conocen con el nombre de tribus urbanas: raperos, punks, skins, metaleros, góticos, velvets, rastas, revers, candies...

En distintos países estas tribus juveniles constituyen una forma de protesta simbólica contra las estructuras sociales vigentes. Pintarse el cabello, caminar de determinada manera o vestirse con la camisa por fuera, implica una inversión de los valores en voga. Varias de estas pautas con las cuales se identifican los jóvenes son producto de los medios de comunicación, es muy probable que algunos de ellos las aceptan sin mayor análisis y crítica.

Lo anterior es producto de la constante desmotivación y alejamiento de los jóvenes de la política y las formas tradicionales de participación social y cultural. De acuerdo con investigaciones recientes, parte de las generaciones actuales no le encuentran sentido a la política ni a la democracia y sí a integrar grupos de jóvenes que se identifican con pautas transmitidas por los medios de comunicación.

La influencia de los medios de comunicación sobre los jóvenes también permite que estos conformen comunidades virtuales de larga y corta duración. Es decir, por medio de la Internet y sus extensiones —chat, messenger, correo electrónico—, los jóvenes de uno y otro lugar del mundo charlan, comparten imágenes, discuten, promueven patrones de identidad que en muchas ocasiones no son compartidos por compañeros de barrio o clase. De esta forma, un joven de Barranquilla puede relacionarse e identificarse con un joven de cualquier país de Asia antes que con algunos de su barrio.          

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