sábado, 8 de marzo de 2014

ECOLOGÍA Y DESARROLLO SOSTENIBLE

El desarrollo sostenible

Para iniciarte en el tema te invitamos a conocer los siguientes conceptos.

El deterioro del medio ambiente. Los problemas de la degradación del medio ambiente se han ido gestando a partir de la Revolución industrial del siglo XIX. En aquel momento, el ser humano suponía que los bienes naturales, tales como la fertilidad del suelo, el agua y el aire puro, eran recursos inagotables. Entonces, grandes industrias se dedicaron a explotar estos recursos sin ningún control, en busca de mejorar sus entradas económicas. Los suelos fueron irrigados con sus­tancias altamente nocivas, como el DDT; las aguas contaminadas con vertidos industriales y el aire envenenado con gases como el CO2.

La conciencia ecológica. Poco a poco, las empresas de diversas actividades eco­nómicas fueron deteriorando el medio ambiente. Este hecho provocó que simul­táneamente, a lo largo del siglo XX, fueran apareciendo movimientos de personas que se oponían a la degradación de los recursos naturales. Pero fue a partir de 1970 cuando los gobiernos empezaron a tomar conciencia de la gravedad del de­terioro ambiental. Entonces, se comprendió que la naturaleza cuenta con unos recursos limitados, por lo que un sistema económico basado en la explotación y el consumo masivo, debía garantizar la protección y recuperación de los bienes naturales.

Surgimiento del concepto de "Desarrollo sostenible". La progresiva toma de conciencia del cuidado del medio ambiente, alcanzó uno de sus logros más importantes en 1992, en la asamblea de la ONU sobre el medio ambiente y el desa­rrollo, celebrada en Río de Janeiro. El documento que recoge las conclusiones de esta conferencia es conocido como "Agenda 21". En ella, se habla por primera vez de "desarrollo sostenible", y se le define como "La capacidad que deben te­ner los seres humanos de satisfacer sus necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades", es decir, sostener o mantener en el tiempo los recursos naturales que permitan garantizar el bienestar de la humanidad. Como sé deduce de esta definición, es  preciso que los gobiernos controlen las actividades económicas e industriales que generan mayor deterioro ambiental.

¿Qué elementos caracterizan al desarrollo sostenible?

Las principales características que debe reunir un programa de desarrollo estatal, para que lo podamos considerar sostenible, son las siguientes:

Mantenimiento o mejora del sistema ambiental por parte de la actividad eco­nómica, así como la calidad de vida de todos los ciudadanos.

Utilización eficiente de los recursos, y promoción del reciclaje y la reutilización de recursos.

Desarrollo e implantación de tecnologías limpias.

Restauración de los ecosistemas dañados.

Promoción de la autosuficiencia regional.

Reconocimiento de la importancia de la naturaleza para el bienestar humano.

Planteamiento de las actividades humanas dentro de un sistema natural que tiene sus leyes, utilizando los recursos sin trastocar los mecanismos básicos del funcionamiento de la naturaleza.

Desafíos del desarrollo sostenible

Los desafíos más importantes que debe afrontar el desarrollo sostenible son los siguientes:
La superpoblación. El mundo cuenta en la actualidad con 6.700 millones de habitantes y se estima que el ritmo de crecimiento es de 77 millones de habitantes por año. Este hecho exige la implementación de, al menos, dos políticas sostenibles:

Buscar la manera de aumentar la producción de bienes y servicios, sin agotar los recursos ambientales, así como distribuir mejor los ingresos para disminuir la brecha entre ricos y pobres.

Controlar y estabilizar la población mundial, a través de la educación para una "paternidad responsable". Sobre todo en los países en vías de desarrollo, en donde se ha constatado que entre más pobreza hay más nacimientos.

El calentamiento global. El acelerado aumento de la temperatura del planeta, a causa de la actividad humana, provoca graves trastornos ambientales como el cambio en el régimen de las lluvias, la desaparición de los glaciales, el aumento en el nivel de los mares, la desaparición de especies animales y vegetales, las migraciones masivas de seres humanos y animales, y la aparición de nuevas áreas de desierto. Por ello, es urgente una política que prohíba la emisión de gases causantes del efecto invernadero y promueva la utilización de nuevas fuentes de energía más armónicas con la naturaleza.

Protección de la biodiversidad. Los gases liberados por las industrias, como el CO2, los pesticidas y los vertidos industriales en mares y ríos con un alto contenido de plomo y mercurio, han provocado la desaparición de muchas especies animales y vegetales, que es imposible recuperar. Por ello, para conservar la biodiversidad, y aún la vida del mismo ser humano, es preciso que se implementen políticas que controlen a las industrias y les exijan la reparación de los daños y la recuperación de los sistemas naturales.

Erosión y desertización. El uso de productos químicos en la agricultura y la eliminación de fuentes hídricas han ocasionado la destrucción de la capa vegetal en muchos lugares del planeta. La ONU estima que cerca del 50% de la superficie del planeta puede estar afectada por la degradación de las tierras y la desertización. Este hecho exige políticas que promuevan la recuperación del manto verde de la Tierra y la implementación de otras formas de cultivo que excluyan las sustancias químicas.

Protección de los recursos hídricos. La ONU calcula que una tercera parte de la población mundial sufre de escasez de agua dulce, a causa del aumento de la población, la contaminación de fuentes hídricas por vertidos industriales y el aumento de cultivos de regadío. Por ello, es preciso que los gobiernos establezcan políticas de recuperación del agua, su descontaminación y la protección de las cuencas hídricas.

La destrucción de la capa de ozono. Ocasionada por la emisión de gases cloro-fluorocarbonados (CFC), muy utilizados en los aerosoles. El agujero en la capa de ozono permite el paso de rayos solares ultravioleta, que generan graves daños para todas las formas de vida en el planeta. De acuerdo con esto, es urgente que los gobiernos, a través de leyes sancionatorias, impidan el uso de todos aquellos elementos que provocan la destrucción de esta capa de ozono.

La explosión demográfica y el medio

Elementos. La explosión demográfica mundial es un suceso reciente y único, un fenómeno que apenas lleva 200 años. Desde el inicio de la historia hasta co­mienzos del siglo XIX, la población aumentó de manera lenta y variable, con re­trocesos periódicos. Fue hacia 1830 que la población alcanzó la cifra de los 1.000 millones. Pero en 1930, sólo un siglo después, la población ya se había duplicado a 2.000 millones. Luego, apenas 30 años después, en 1960, el número de habitan­tes alcanzó los 3.000 millones, y en sólo 15 años más, para 1975, llegó a los 4.000 millones de habitantes en el planeta. 12 años más tarde, en 1987, cruzó la marca de los 5.000 millones. Al finalizar el milenio, en 1999, la cifra subió a los 6.000 millones de personas que habitan el planeta Tierra. Este ritmo de crecimiento nos demuestra que la población mundial se incrementa entre 77 y 88 millones de habitantes por año, aproximadamente. Equivale a introducir al mundo cada año las poblaciones de las diez metrópolis más pobladas de la Tierra.

Factores. La principal razón del crecimiento lento de la población antes del siglo XIX era la frecuencia de las enfermedades, como la viruela, la difteria, el saram­pión y la escarlatina, que solían ser mortales. A esto se agregaban epidemias de fiebre tifoidea o cólera, así como la peste negra, además problemas como las ham­brunas.

Todo esto cambió drásticamente a partir del siglo XIX, cuando Louis Pasteur y otros científicos descubrieron que las enfermedades eran causadas por agen­tes infecciosos (bacterias, virus, parásitos), que se transmitían a través del agua y los alimentos. Estos descubrimientos trajeron mejoras importantes en la sanidad y la higiene personal. Surgieron, entonces, técnicas para brindar protección por medio de vacunas. En el siglo XX aparecieron los antibióticos que curaron enfer­medades que solían ser mortales. Paralelamente, se introdujeron adelantos en la nutrición, que junto con la higiene personal y los medicamentos, redujeron nota­blemente la mortalidad, en especial en niños.

Efectos. El crecimiento actual de la población del planeta impone demandas crecientes al medio ambiente, tanto por las necesidades de recursos, incluyendo agua y alimentos, como por la generación de desperdicios y basuras. Cada nueva compra que hacemos, representa cierta carga adicional en los recursos para pro­ducirla, así como desechos originados en su producción, uso y eliminación. Por lo tanto, los efectos negativos en el ambiente también crecen radicalmente con el au­mento en el consumo. Los principales problemas de contaminación del mundo, entre ellos el deterioro de la capa de ozono, el calentamiento global y la acumu­lación de desechos tóxicos, son consecuencia del consumo elevado asociado con los estilos de vida excesivos. Del mismo modo, buena parte de la deforestación y la pérdida de la biodiversidad es resultado de las exigencias de los consumidores de los países desarrollados.

Las políticas sostenibles de desarrollo se concentran en tres aspectos:

Estabilizar la población, a través de la educación, además de la incentivación de la planificación familiar.

Disminuir el consumo de bienes suntuosos no básicos.

Aumentar la consideración ambiental, es decir, crear la conciencia de la conserva­ción de la fauna silvestre, el control de la contaminación, la conservación y el uso eficiente de la energía y el reciclado de desechos.

Impacto de la explosión demográfica y el desarrollo

En general, los expertos consideran que el crecimiento demográfico es el factor responsable del deterioro ambiental que estamos sufriendo en la actualidad. La gravedad del daño es tan grande que de no hacerse algo al respecto, se pone en claro peligro la supervivencia de la humanidad. Por otra parte, es verdad también que, aunque es cierta la relación entre el deterioro del medio natural y el tamaño y la distribución de la población, así como los niveles de urbanización, los mayores problemas respecto a este asunto tienen lugar en los países más desarrollados. Por eso distintos estudiosos concuerdan en vincular la degradación ambiental, principalmente, al tipo de sociedades que se ha conformado últimamente en estos países desarrollados.

A partir de la Segunda Guerra Mundial, el medio comenzó a ser alterado en forma drástica por un fuerte cambio técnico, una intensa urbanización, un creciente nivel de consumo y los procesos demográficos más recientes.

Al establecer diferencias en el impacto humano sobre el medio, de acuerdo con el grado de desarrollo, encontramos que los países desarrollados están generando la llamada "contaminación de la opulencia", por cuenta de su creciente consumo energético, la necesidad de eliminar desechos no degradables, los problemas que produce la concentración poblacional en ciudades, el deseo de disponer de espacios naturales, de ocio, etc. Esta contaminación produce efectos negativos en los países en vías de desarrollo o los más pobres.

La situación más delicada, en términos de daño ambiental relacionado ya sea con la explosión demográfica o con la actividad de los países desarrollados, tiene que ver con: la contaminación atmosférica; la polución de las aguas continentales por efecto del vertimiento de productos no degradables en ellas; la polución de las aguas oceánicas, por efecto de la polución de las continentales; la polución radiactiva; la adulteración de los alimentos y el deterioro del medio animal y vegetal.

Efectos ambientales y sociales del aumento de la riqueza

El aumento en la prosperidad promedio de las personas tiene efectos tanto positivos como negativos en el medio ambiente. Entre los positivos, está el hecho de que los países más prósperos proveen recursos tan importantes como agua potable segura, sistemas de drenaje sanitario y tratamiento de aguas residuales, así como recolección y eliminación de los desperdicios. Gracias a ellos, la contaminación decrece y el ambiente mejora. Además, si se cuenta con gas y electricidad, no es necesario destruir reservas naturales ni bosques para obtener leña o hidrocarburos.

En cuanto a los aspectos negativos de la prosperidad están los altos cos-tos ambientales que genera la explotación de combustibles por parte de los países más ricos. Se considera por ejemplo el caso de los Estados Unidos. Esta potencia produce casi el 25% del dióxido de carbono que afecta al planeta, como resultado de las grandes cantidades de combustibles fósiles que quema para impulsar sus industrias, mover sus automóviles o poner a funcionar electrodomésticos y otros aparatos; asimismo otros países como China que generan una gran cantidad de desperdicios y contaminación en sus ambientes para sostener su ritmo de crecimiento económico.  

Protección de la biodiversidad

El equilibrio de los ecosistemas

En los ecosistemas todas las especies tienen un tamaño y una distribución geográfi­ca generalmente constante. En ese ambiente, se logra una correspondencia entre el número de nacimientos y muertes, llamado equilibrio poblacional. Este equilibrio se ve propiciado por las relaciones entre depredador y presa, huésped y parásito. De este modo, la ciencia ha logrado comprobar que esta armonía se mantiene en rangos aceptables y logra un equilibrio ecológico, siempre y cuando ningún factor externo intervenga en dicho ecosistema.

Existen tres factores que alteran el equilibrio de los ecosistemas:

El cambio climático. En muchas épocas de la historia de la Tierra se presentaron bruscos cambios de temperatura que hicieron desaparecer gran cantidad de espe­cies. El registro fósil está lleno de ejemplos de auge, ocaso y extinción de especies a causa de los cambios climáticos de la biósfera terrestre.

Introducción de especies de otros ecosistemas. Cuando una especie se intro­duce en otro ecosistema diferente del propio, causa graves daños al equilibrio presente allí. Por ejemplo, los gatos domésticos llevados a ecosistemas isleños han probado muchas veces que son depredadores muy eficientes y han exterminado especies exclusivas de las islas. También son causantes de la gran disminución de poblaciones de aves en zonas urbanas y suburbanas.

Las acciones del ser humano. La principal causa del desequilibrio de los ecosis­temas son las acciones del ser humano. Basta reseñar algunos ejemplos: el calen­tamiento global provocado por emisión de CO, y otros gases, pone en peligro la desaparición de especies, en especial en las regiones polares. Asimismo, el ser hu­mano en su afán de urbanización o de producción alimentaria, se ha introducido en todos los ecosistemas, alterando su equilibrio natural y siendo responsable de la desaparición de muchas especies.

Estrategias para conservar la biodiversidad

Proteger o administrar el ambiente, para mantener su belleza, la biodiversidad y otros valores intrínsecos del mundo natural. Para ello se deben identificar los equilibrios que es preciso mantener o restablecer en casos en los que hayan sido perturbados. En los ecosistemas que no han sido trastornados, basta la simple protección de los impactos del ser humano y evitar la introducción de especies ajenas. En cambio, si el ecosistema ha sido perturbado, las medidas de restaura­ción comprenderán diversas opciones, dependiendo de cuál sea el trastorno, por ejemplo, se puede reintroducir un depredador o parásito, o cazar con moderación una especie que se esté multiplicando por encima de la sostenibilidad del sistema.

Restaurar ecosistemas. En algunos casos hay que realizar modificaciones para estimular ciertas clases de fauna silvestre. La pregunta sería: ¿cómo devolver un aspecto de un ecosistema natural, a un área que ha sido devastada o alterada por completo debido a la urbanización, la agricultura o la minería? La restauración comienza con la creación del ambiente físico deseado y la introducción de las plantas adecuadas para mantener a los animales elegidos. Un ejemplo es la crea­ción de estanques y embalses para favorecer a las aves acuáticas.

A pesar de estas políticas, a largo plazo, cualquier esfuerzo por proteger los ecosis­temas puede ser frustrado si continuamos con nuestros estilos de vida en torno al consumo excesivo, así como la mala utilización de los recursos básicos.

La agricultura sostenible

En el contexto del ecosistema, hay que ver a los agricultores como herbívoros que se sirven de sus productos y a los ganaderos como depredadores que se manejan según sus presas. La principal diferencia entre los sistemas humanos y los ecosistemas na­turales es que no tenemos que dejar a la naturaleza seguir su curso; si lo hiciéramos, no obtendríamos buenas cosechas o no conseguiríamos que nuestro ganado prospe­re. Quizás por esta razón tendemos a olvidar que nuestras manipulaciones de plantas y de animales están de todos modos sujetas a las leyes de los ecosistemas, y si vamos en contravía a ellas corremos el peligro de agotar estos recursos.

El hambre y la mala producción agrícola

La producción y distribución de alimentos, así como el hambre y las hambrunas, dependen de la forma como las sociedades humanas se relacionan con la naturale­za. Por ejemplo, la caída de varias civilizaciones antiguas se debió a un pastoreo y una agricultura insostenible. En Mesopotamia, por ejemplo, los sumerios cultivaban con riego intenso y, con el tiempo, la salinidad produjo la caída de la base agrícola de su sociedad, a la que siguió pronto el ocaso de su civilización. Igualmente; en Grecia hacia el ario 650 a.C., la deforestación y el pastoreo excesivo en la cuenca del Mediterráneo condujeron a la erosión del suelo, que arruinó las tierras agrícolas y disminuyó la capacidad de sostenimiento de los ganados. Por ello, los imperios que posteriormente ocuparon dicha cuenca no tuvieron éxito.

La agricultura sostenible, una opción de desarrollo

El objetivo de una agricultura sostenible es mantener la producción del campo sin degradar el ambiente. Para lograr este objetivo, se han planteado cuatro políticas centrales:

Para su sostenibilidad, los ecosistemas reciclan todos los elementos, de modo que se libran de los desechos y reponen los nutrientes. De acuerdo con esto, es impor­tante practicar la agricultura orgánica, que consiste en utilizar restos de siembras y abono animal para formar materia orgánica en el suelo. Cuando los campos se cosechan, se retiran del suelo minerales vitales, que regresan al suelo mediante la aplicación de desechos animales y abono verde (pastos y legumbres), en lugar de fertilizantes químicos.

Para su sostenibilidad, los ecosistemas aprovechan la luz del Sol como fuente de energía. Según esto, se debe utilizar la energía eólica y solar para muchas faenas del campo y reducir al máximo el empleo de combustibles fósiles.

Para su sostenibilidad, la naturaleza requiere que no haya consumidores en exceso. Por ello, se debe reducir la presión impuesta al suelo para que produzca más alimentos de los que puede. Se debe lograr un punto de equilibrio en la pro­ducción.

La diversidad de procesos garantiza la sostenibilidad de los recursos naturales. Es por esto que es aconsejable la rotación de los cultivos. Por ejemplo, el agricul­tor podría sembrar tres temporadas de alfalfa (abono verde) seguidas de cuatro temporadas sucesivas de, primero, trigo; en seguida soya, trigo y avena. De esta manera resulta más fácil controlar hierbas malas e insectos, que provocan graves daños a las cosechas año tras año, y que, para combatirlos, se utilizan pesticidas que degradan el medio.

Sostenibilidad del ciclo del agua

Hay tres procesos principales en el ciclo del agua, a saber:

Circuito de escurrimiento superficial, en el que el agua de lluvia se desplaza por el suelo y se convierte en parte del sistema de aguas superficiales.

Circuito de evapotranspiración, en el que el agua se infiltra, se retiene como agua fina y regresa a la atmósfera por evaporación y transpiración vegetal.

Circuito de aguas freáticas, en el que el agua se infiltra, circula por conductos acuíferos, y sale por manantiales, fuentes o pozos, donde se une al agua superficial.

De acuerdo con este proceso, toda la Tierra es bañada de continuo por un flujo de agua dulce que viene de las lluvias y se extiende poco a poco por el planeta. Las ma­sas de agua, como lagos, estanques, humedales, etc., que tienen desagües, se alimen­tan de agua dulce y se mantienen potables si el proceso no se ve alterado.

Los humanos y el ciclo del agua

Un problema ambiental grave al que se enfrenta el ser humano es la alteración del ciclo del agua, debido a tres causas principales...

Modificación de la superficie terrestre. El principal efecto de la deforestación de la naturaleza recae sobre el ciclo del agua. Cuando los bosques se talan y se devas­ta el manto verde de la tierra, el ciclo normal del agua cambia de la infiltración a la recarga de aguas freáticas, con lo que el agua de lluvia corre a los ríos y arroyos casi de inmediato. La afluencia repentina de corrientes fluviales causa inunda­ciones y arrastra toda clase de sedimentos y otros contaminantes a las superficies erosionadas.

La contaminación del ciclo del agua. Los desechos industriales, tales como vertidos líquidos y gases nocivos se unen de inmediato al ciclo del agua. Humos y vapores descargados en el aire volverán como lluvia contaminada, conocida como "lluvia ácida". Por ejemplo, los agentes químicos que se aplican al suelo, como fertilizantes y pesticidas, escurren a las corrientes fluviales. Lo mismo ocurre con aceites, grasas y otros materiales que arrojamos o regamos en el suelo.

Extracción de provisiones de agua. En general, utilizamos el agua para el lavado y desalojo de materiales indeseables, tanto en los hogares como en la industria. Este hecho no presentaría problemas al medio ambiente si fuera tratada en su totalidad para quitarle los materiales indeseables, pero como gran parte de esas aguas negras se dirigen a los ríos, se añaden contaminantes a las aguas superficiales.

Acciones para proteger el ciclo del agua

Las principales políticas que implementan los gobiernos para proteger el agua son las siguientes:

Control y reducción de gases tóxicos en la atmósfera.

Control de vertidos industriales a los ríos y lagos, y la exigencia a las empresas de limpiar las aguas contaminadas de los ríos.

Leyes que exigen reducir el consumo doméstico e industrial del agua. Se realiza a través de dos estrategias: con sanciones a quienes derrochan el agua, o subiendo el costo del servicio de agua potable en las ciudades, para forzar el ahorro.

Desalinización del agua de mar para obtener agua potable de alta calidad.

Desarrollo sostenible en América Latina
Los retos ambientales
América Latina posee la mayor biodiversidad del planeta. Sin embargo, esta riqueza natural se encuentra amenazada a causa de las actividades incontroladas de las in­dustrias y de las personas. Los principales retos que enfrenta el desarrollo sostenible en América Latina son los siguientes:
La pobreza. Identificada como una de las principales amenazas para un desarro­llo ambientalmente seguro en la región, ya que más del 50% de la población es po­bre y la mayoría, el 80% de los pobres de la región, viven en áreas ecológicamente vulnerables.
Una elevada dependencia de las actividades primarias. La economía latinoa­mericana depende en gran medida de la transformación de materias primas y de servicios que utilizan recursos naturales. Durante los últimos arios los productos básicos han representado alrededor del 65% de los ingresos por exportación. Este hecho ha causado deforestación y desertización en muchos lugares del continente.
Extracción incontrolada de materias primas. La extracción de maderas, por ejemplo, ha dejado cientos de miles de hectáreas de selva tropical devastada.
A los efectos ecológicos negativos que padece el continente desde comienzos de los arios ochenta, se debe añadir el impacto sumamente nocivo de los programas de ajuste impuestos por las instituciones monetarias y financieras internacionales a los países deudores.
Por un lado, el proceso de ajuste socioeconómico se ha traducido en un seve­ro recorte de los presupuestos ambientales, postergación, redimensionamiento o cancelación de obras con fines ambientales; reducción al mínimo de los estudios de impacto ambiental, etc.
Acciones a favor del medio ambiente
Después de la Cumbre de Río, los gobiernos de América Latina empezaron a recono­cer su responsabilidad en el manejo del medio ambiente. Entonces, se desarrollaron, entre otras, las siguientes acciones:
Se establecieron marcos jurídicos que propiciaron la aparición de instituciones gubernamentales especializadas en el tema ambiental, como los ministerios del Medio Ambiente.
Se vinculó mucho más la preocupación ambiental con el tema de las desigualda­des sociales.

Se empezaron a generar acciones que contribuyeran a la conciencia en la ciuda­danía de la importancia de proteger y promover el medio ambiente a través de la educación.

Se declaró a la Amazonia como patrimonio de la humanidad y el deber de Amé­rica Latina de protegerla. Por su parte, los países de la región insistieron en que los recursos económicos para proteger el medio ambiente debían provenir de los países desarrollados, ya que el deterioro era causado, en gran medida, por la ex­tracción de las materias primas que alimentaban a sus industrias.

La deforestación, el principal problema ambiental de América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe poseen el 57% de los bosques tropicales del mundo y muestra la segunda más alta tasa de deforestación (0,9%) del área subdesarrollada, después de Asia (1,2%).
Desde 1960 se han deforestado unas 200 millones de hectáreas de bosques; y en los arios ochenta el ritmo anual de deforestación as­cendió a unos 10 millones de hectáreas anuales.
Pérdida de bosques
Las áreas que presentan mayor grado de pérdida de bosques por este concepto son la Cuenca del Amazonas y Argentina, si se analizan las cifras absolutas, y ciertos países de Centroamérica y el Caribe (Costa Rica, El Salvador, Nicaragua y Santa Lucía), si se re­visan las afectaciones relativas a las dotaciones de bosques de cada país.
La deforestación en estos países ha sido acelerada por diversas razones como:
nuevas colonizaciones para fines agrícolas o pecuarios;
la extracción de madera con propósitos comerciales;
el empleo ineficiente de combustibles tradicionales de la biomasa como la leña y el carbón vegetal;
la construcción de nuevas redes de carreteras;
los incentivos establecidos en ciertas políticas económicas que fomentan actividades nocivas para el medio ambiente.

Pérdida de diversidad biológica

En lo referido a la diversidad biológica de América Latina, la región cuenta con la mayor riqueza de biodiversidad del mundo, concentrada sobre todo en la zona del trópico.

Una de las principales preocupaciones en este sentido es la creciente pérdida de especies, muchas de las cuales aún no han sido debidamente estudiadas. Según algunas estimaciones, sólo la flora latinoamericana está compuesta de unas 180 mil especies.

Contaminación en el espacio urbano

En el espacio urbano, además del crecimiento de áreas marginales y de la conta­minación hídrica, se destacan la contaminación atmosférica y la provocada por la basura y los residuos peligrosos.
Las causas principales de la contaminación atmosférica, se asocian al rápido creci­miento del parque automotriz, el incremento de la actividad industrial, el aumento de la producción energética, entre otras. Algunas de las ciudades latinoamericanas que presentan índices más elevados de contaminación atmosférica son Ciudad de México, Sáo Paulo y Santiago de Chile.

Contaminación del aire

La estructura de la atmósfera

La atmósfera es una liviana capa de gases que la gravedad retiene alrededor de la tierra. Su estructura está compuesta por las siguientes capas:

Troposfera. Se extiende a unos 16 kilómetros. Contiene casi todo el vapor de agua y las nubes, y es el sitio de origen de nuestro clima.

Estratosfera. Se halla por encima de la troposfera. Allí, la temperatura aumenta con la altitud, hasta unos 50 kilómetros sobre la superficie. Este incremento en la temperatura se debe, sobre todo, a que contiene ozono (03), una forma de oxíge­no que absorbe la radiación de la energía ultravioleta emitida por el Sol.

Mesosfera y termosfera. Están por encima de la estratosfera, y allí las concentra­ciones de ozono disminuyen y solo se encuentra poco oxígeno y nitrógeno.

Ionosfera. Es una capa compuesta por gases ionizados (es el proceso químico o físico mediante el cual se producen iones, estos son átomos o moléculas cargadas eléctricamente), producto de la radiación ultravioleta, los rayos X y la lluvia de electrones provenientes del Sol.

Exosfera. Es la zona más alejada de la superficie terrestre. Está constituida por materia plasmática. En ella la ionización de las moléculas determina que la atrac­ción del campo magnético terrestre sea mayor que la del gravitatorio (de ahí que también se la denomina magnetosfera).

Principales contaminantes del aire

Los siguientes contaminantes atmosféricos han sido considerados como los más di­fundidos y graves:

Partículas suspendidas. es una mezcla compleja de partículas sólidas y aeroso­les, suspendidas en el aire. Las vemos como polvo, humo y niebla, y llevan algunos o todos de los demás contaminantes disueltos o adheridos a su superficie.

Compuestos orgánicos volátiles. Entre estas sustancias se encuentran la gasoli­na, solventes de pinturas y soluciones limpiadoras orgánicas, que se evaporan y entran en la atmósfera.

Monóxido de carbono (CO). Es un gas invisible y sin olor, muy venenoso para los seres vivos, ya que impide el suministro de oxígeno a los órganos del cuerpo.

Óxidos de nitrógeno (Nx0y). Son compuestos de oxígeno y nitrógeno, que se convierten en ácido nítrico en la atmósfera y son la principal fuente de la conta­minación ácida. El dióxido de nitrógeno irrita los pulmones y causa enfermeda­des respiratorias agudas en los niños.

Óxidos de azufre (SOx). Son gases venenosos que se convierten en ácido sulfúri­co en la atmósfera y son la fuente principal de la contaminación ácida.

Plomo y otros metales pesados. El plomo es muy peligroso en concentraciones bajas y llega a causar daño cerebral y muerte. Se acumula en el organismo y lesio­na tejidos y órganos.

Las estrategias básicas provienen de la Ley de aire Limpio, que consiste en regular la contaminación atmosférica de manera que los contaminantes se mantengan por debajo de los niveles señalados por las normas básicas.

Algunas soluciones

Con el fin de hacer que las consecuencias de la contaminación producto de la actividad humana sobre el medio ambiente aminoren al máximo, se ha propuesto una serie de soluciones como:

Limpiar la atmósfera

Es una realidad que solo es posible evitar la contaminación atmosférica allí donde se origina. Entre los gases calificados como los más letales y perjudiciales están: el dióxido de carbono, dióxido de nitrógeno, tritóxido de nitrógeno, dióxido de azufre y los compuestos orgánicos. La solución para disminuir la emisión de estos gases en la atmósfera está en el uso de catalizadores o de la combustión a bajas temperaturas. Sin embargo, lo mejor que se puede hacer tiene que ver con tomar conciencia de parte de los ciudadanos, usar transportes públicos y disminuir el tráfico pesado. En cuanto a la producción de energía, lo recomendable es hacer un uso racional de la energía eléctrica para ahorrar en su producción y disminuir la contaminación atmosférica.

Saneamiento de las aguas

Consiste en retornar el agua utilizada por el ser humano a su estado natural. Comprende la recuperación de las aguas ya sea eliminando sustancias perjudiciales o regenerando las aguas corrientes. En los lagos y lagunas, se puede eliminar las aguas residuales por medio de grandes tuberías a lo largo del fondo y de sus riberas que desembocan en un colector central de depuración. Otras sustancias como los fosfatos y los nitratos se eliminan en las instalaciones de depuración mediante una descomposición biológica.

Recuperación de las aguas

Se logra por procedimientos: químicos, mecánicos y biológicos. El procedimiento químico consiste en la oxidación de los sedimentos. Para ello, se usan organismos desnitrificadotes capaces de descomponer la materia orgánica en nitrógeno gaseoso y en dióxido de carbono. Este procedimiento también es útil para mantener limpias aguas de baño, puertos, centrales eléctricas e incluso pequeños cursos del agua. Con-viene, en algunos casos, recurrir a la circulación forzada con aire a presión para evitar una excesiva estratificación de las aguas, en tal caso se puede usar un procesamiento mecánico. En el procedimiento biológico se utilizan organismos que se alimentan de fitoplancton o filtradores como los rotíferos.

Viviendas ecológicas

Se trata de una vivienda en la cual se busca evitar los impactos ambientales y se logra interrelacionar con los ciclos de la naturaleza y se observa gran diversidad funcional del trabajo y del ocio. En las construcciones de este tipo, se recomienda usar piedras de la zona o ladrillo, aprovechar las parcelas de forma óptima, y emplear materiales de construcción que sean inocuos para el medio ambiente: corcho, papel, lana mineral o fibra de vidrio y, en general, materiales poco conductivos y que almacenen calor. Para los tejados es conveniente usar tejas de barro cocido.

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