El desarrollo sostenible
Para iniciarte en el tema te invitamos a conocer los siguientes conceptos.
El deterioro del medio ambiente. Los problemas de
la degradación del medio ambiente se han ido gestando a partir de la Revolución
industrial del siglo XIX. En aquel momento, el ser humano suponía que los
bienes naturales, tales como la fertilidad del suelo, el agua y el aire puro,
eran recursos inagotables. Entonces, grandes industrias se dedicaron a explotar
estos recursos sin ningún control, en busca de mejorar sus entradas económicas.
Los suelos fueron irrigados con sustancias altamente nocivas, como el DDT; las
aguas contaminadas con vertidos industriales y el aire envenenado con gases
como el CO2.
La conciencia ecológica. Poco a poco, las
empresas de diversas actividades económicas fueron deteriorando el medio
ambiente. Este hecho provocó que simultáneamente, a lo largo del siglo XX,
fueran apareciendo movimientos de personas que se oponían a la degradación de
los recursos naturales. Pero fue a partir de 1970 cuando los gobiernos
empezaron a tomar conciencia de la gravedad del deterioro ambiental. Entonces,
se comprendió que la naturaleza cuenta con unos recursos limitados, por lo que
un sistema económico basado en la explotación y el consumo masivo, debía
garantizar la protección y recuperación de los bienes naturales.
Surgimiento del concepto de "Desarrollo sostenible". La progresiva toma de conciencia del cuidado del medio ambiente, alcanzó
uno de sus logros más importantes en 1992, en la asamblea de la ONU sobre el
medio ambiente y el desarrollo, celebrada en Río de Janeiro. El documento que
recoge las conclusiones de esta conferencia es conocido como "Agenda
21". En ella, se habla por primera vez de "desarrollo
sostenible", y se le define como "La capacidad que deben tener los
seres humanos de satisfacer sus necesidades presentes sin comprometer la
capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias
necesidades", es decir, sostener o mantener en el tiempo los recursos
naturales que permitan garantizar el bienestar de la humanidad. Como sé deduce
de esta definición, es preciso que los
gobiernos controlen las actividades económicas e industriales que generan mayor
deterioro ambiental.
¿Qué elementos
caracterizan al desarrollo sostenible?
Las principales características que debe reunir un programa de desarrollo
estatal, para que lo podamos considerar sostenible, son las siguientes:
Mantenimiento o mejora del sistema ambiental por parte de la actividad económica, así como la calidad de vida de todos
los ciudadanos.
Utilización eficiente de los recursos, y promoción del reciclaje y la reutilización de recursos.
Desarrollo e implantación de tecnologías limpias.
Restauración de los ecosistemas dañados.
Promoción de la autosuficiencia regional.
Reconocimiento de la importancia de la naturaleza para el bienestar humano.
Planteamiento de las actividades humanas dentro de un sistema natural que tiene sus leyes, utilizando los recursos
sin trastocar los mecanismos básicos del funcionamiento de la naturaleza.
Desafíos del desarrollo
sostenible
Los desafíos más importantes que debe afrontar el desarrollo sostenible son
los siguientes:
La superpoblación. El mundo cuenta en la actualidad con 6.700 millones de habitantes y se
estima que el ritmo de crecimiento es de 77 millones de habitantes por año.
Este hecho exige la implementación de, al menos, dos políticas sostenibles:
Buscar la manera de aumentar la
producción de bienes y servicios, sin agotar los recursos ambientales, así
como distribuir mejor los ingresos para disminuir la brecha entre ricos y
pobres.
Controlar y estabilizar
la población mundial, a través de la
educación para una "paternidad responsable". Sobre todo en los países
en vías de desarrollo, en donde se ha constatado que entre más pobreza hay más
nacimientos.
El calentamiento global. El acelerado aumento de la temperatura del planeta, a causa de la
actividad humana, provoca graves trastornos ambientales como el cambio en el
régimen de las lluvias, la desaparición de los glaciales, el aumento en el
nivel de los mares, la desaparición de especies animales y vegetales, las migraciones
masivas de seres humanos y animales, y la aparición de nuevas áreas de
desierto. Por ello, es urgente una política que prohíba la emisión de gases
causantes del efecto invernadero y promueva la utilización de nuevas fuentes de
energía más armónicas con la naturaleza.
Protección de la biodiversidad. Los gases liberados por las industrias, como el CO2, los pesticidas y los
vertidos industriales en mares y ríos con un alto contenido de plomo y
mercurio, han provocado la desaparición de muchas especies animales y
vegetales, que es imposible recuperar. Por ello, para conservar la biodiversidad,
y aún la vida del mismo ser humano, es preciso que se implementen políticas que
controlen a las industrias y les exijan la reparación de los daños y la
recuperación de los sistemas naturales.
Erosión y desertización.
El uso de productos químicos en la agricultura y la eliminación
de fuentes hídricas han ocasionado la destrucción de la capa vegetal en muchos
lugares del planeta. La ONU estima que cerca del 50% de la superficie del
planeta puede estar afectada por la degradación de las tierras y la
desertización. Este hecho exige políticas que promuevan la recuperación del
manto verde de la Tierra y la implementación de otras formas de cultivo que
excluyan las sustancias químicas.
Protección de los recursos
hídricos. La ONU calcula que una tercera parte de la población
mundial sufre de escasez de agua dulce, a causa del aumento de la población, la
contaminación de fuentes hídricas por vertidos industriales y el aumento de
cultivos de regadío. Por ello, es preciso que los gobiernos establezcan
políticas de recuperación del agua, su descontaminación y la protección de las cuencas
hídricas.
La destrucción de la
capa de ozono. Ocasionada por la emisión de gases
cloro-fluorocarbonados (CFC), muy utilizados en los aerosoles. El agujero en la
capa de ozono permite el paso de rayos solares ultravioleta, que generan graves
daños para todas las formas de vida en el planeta. De acuerdo con esto, es
urgente que los gobiernos, a través de leyes sancionatorias, impidan el uso de
todos aquellos elementos que provocan la destrucción de esta capa de ozono.
La explosión demográfica
y el medio
Elementos. La explosión demográfica mundial es un suceso reciente y único, un fenómeno que apenas lleva 200 años. Desde
el inicio de la historia hasta comienzos del siglo XIX, la población aumentó
de manera lenta y variable, con retrocesos periódicos. Fue hacia 1830 que la
población alcanzó la cifra de los 1.000 millones. Pero en 1930, sólo un siglo
después, la población ya se había duplicado a 2.000 millones. Luego, apenas 30
años después, en 1960, el número de habitantes alcanzó los 3.000 millones, y
en sólo 15 años más, para 1975, llegó a los 4.000 millones de habitantes en el
planeta. 12 años más tarde, en 1987, cruzó la marca de los 5.000 millones. Al
finalizar el milenio, en 1999, la cifra subió a los 6.000 millones de personas
que habitan el planeta Tierra. Este ritmo de crecimiento nos demuestra que la
población mundial se incrementa entre 77 y 88 millones de habitantes por año,
aproximadamente. Equivale a introducir al mundo cada año las poblaciones de las
diez metrópolis más pobladas de la Tierra.
Factores. La principal razón del crecimiento
lento de la población antes del siglo XIX era la frecuencia de las enfermedades,
como la viruela, la difteria, el sarampión y la escarlatina, que solían
ser mortales. A esto se agregaban epidemias de fiebre tifoidea o cólera, así
como la peste negra, además problemas como las hambrunas.
Todo esto cambió drásticamente a partir del siglo XIX, cuando Louis
Pasteur y otros científicos descubrieron que las enfermedades eran causadas
por agentes infecciosos (bacterias, virus, parásitos), que se transmitían a
través del agua y los alimentos. Estos descubrimientos trajeron mejoras
importantes en la sanidad y la higiene personal. Surgieron, entonces, técnicas
para brindar protección por medio de vacunas. En el siglo XX aparecieron los
antibióticos que curaron enfermedades que solían ser mortales. Paralelamente,
se introdujeron adelantos en la nutrición, que junto con la higiene personal y
los medicamentos, redujeron notablemente la mortalidad, en especial en niños.
Efectos. El crecimiento actual de la población del planeta impone
demandas crecientes al medio ambiente, tanto por las necesidades de recursos,
incluyendo agua y alimentos, como por la generación de desperdicios y basuras.
Cada nueva compra que hacemos, representa cierta carga adicional en los
recursos para producirla, así como desechos originados en su producción, uso y
eliminación. Por lo tanto, los efectos negativos en el ambiente también crecen
radicalmente con el aumento en el consumo. Los principales problemas de
contaminación del mundo, entre ellos el deterioro de la capa de ozono, el
calentamiento global y la acumulación de desechos tóxicos, son consecuencia
del consumo elevado asociado con los estilos de vida excesivos. Del mismo modo,
buena parte de la deforestación y la pérdida de la biodiversidad es resultado
de las exigencias de los consumidores de los países desarrollados.
Las políticas sostenibles de desarrollo se concentran en tres aspectos:
Estabilizar la población, a través de la educación, además de la
incentivación de la planificación familiar.
Disminuir el consumo de bienes suntuosos no básicos.
Aumentar la consideración ambiental, es decir, crear la conciencia de la
conservación de la fauna silvestre, el control de la contaminación, la
conservación y el uso eficiente de la energía y el reciclado de desechos.
Impacto de la explosión
demográfica y el desarrollo
En general, los expertos consideran que el crecimiento demográfico es el
factor responsable del deterioro ambiental que estamos sufriendo en la
actualidad. La gravedad del daño es tan grande que de no hacerse algo al
respecto, se pone en claro peligro la supervivencia de la humanidad. Por otra
parte, es verdad también que, aunque es cierta la relación entre el deterioro
del medio natural y el tamaño y la distribución de la población, así como los
niveles de urbanización, los mayores problemas respecto a este asunto tienen
lugar en los países más desarrollados. Por eso distintos estudiosos concuerdan
en vincular la degradación ambiental, principalmente, al tipo de sociedades que
se ha conformado últimamente en estos países desarrollados.
A partir de la Segunda Guerra Mundial, el medio comenzó a ser alterado en
forma drástica por un fuerte cambio técnico, una intensa urbanización, un
creciente nivel de consumo y los procesos demográficos más recientes.
Al establecer diferencias en el impacto humano sobre el medio, de acuerdo
con el grado de desarrollo, encontramos que los países desarrollados están
generando la llamada "contaminación de la opulencia", por cuenta de
su creciente consumo energético, la necesidad de eliminar desechos no
degradables, los problemas que produce la concentración poblacional en
ciudades, el deseo de disponer de espacios naturales, de ocio, etc. Esta
contaminación produce efectos negativos en los países en vías de desarrollo o
los más pobres.
La situación más delicada, en términos de daño ambiental relacionado ya sea
con la explosión demográfica o con la actividad de los países desarrollados,
tiene que ver con: la contaminación atmosférica; la polución de las aguas
continentales por efecto del vertimiento de productos no degradables en ellas;
la polución de las aguas oceánicas, por efecto de la polución de las
continentales; la polución radiactiva; la adulteración de los alimentos y el
deterioro del medio animal y vegetal.
Efectos ambientales y
sociales del aumento de la riqueza
El aumento en la prosperidad promedio de las personas tiene efectos tanto
positivos como negativos en el medio ambiente. Entre los positivos, está el
hecho de que los países más prósperos proveen recursos tan importantes como
agua potable segura, sistemas de drenaje sanitario y tratamiento de aguas
residuales, así como recolección y eliminación de los desperdicios. Gracias a
ellos, la contaminación decrece y el ambiente mejora. Además, si se cuenta con
gas y electricidad, no es necesario destruir reservas naturales ni bosques para
obtener leña o hidrocarburos.
En cuanto a los aspectos negativos de la prosperidad están los altos
cos-tos ambientales que genera la explotación de combustibles por parte de los
países más ricos. Se considera por ejemplo el caso de los Estados Unidos. Esta
potencia produce casi el 25% del dióxido de carbono que afecta al planeta, como
resultado de las grandes cantidades de combustibles fósiles que quema para
impulsar sus industrias, mover sus automóviles o poner a funcionar electrodomésticos
y otros aparatos; asimismo otros países como China que generan una gran
cantidad de desperdicios y contaminación en sus ambientes para sostener su
ritmo de crecimiento económico.
Protección de la biodiversidad
El equilibrio de los
ecosistemas
En los ecosistemas todas las especies tienen un tamaño y una distribución
geográfica generalmente constante. En ese ambiente, se logra una
correspondencia entre el número de nacimientos y muertes, llamado equilibrio
poblacional. Este equilibrio se ve propiciado por las relaciones entre
depredador y presa, huésped y parásito. De este modo, la ciencia ha logrado
comprobar que esta armonía se mantiene en rangos aceptables y logra un
equilibrio ecológico, siempre y cuando ningún factor externo intervenga en
dicho ecosistema.
Existen tres factores que alteran el equilibrio de los ecosistemas:
El cambio climático. En muchas épocas de la
historia de la Tierra se presentaron bruscos cambios de temperatura que
hicieron desaparecer gran cantidad de especies. El registro fósil está lleno
de ejemplos de auge, ocaso y extinción de especies a causa de los cambios
climáticos de la biósfera terrestre.
Introducción de especies de otros ecosistemas. Cuando una especie se introduce en otro ecosistema diferente del propio,
causa graves daños al equilibrio presente allí. Por ejemplo, los gatos
domésticos llevados a ecosistemas isleños han probado muchas veces que son
depredadores muy eficientes y han exterminado especies exclusivas de las islas.
También son causantes de la gran disminución de poblaciones de aves en zonas
urbanas y suburbanas.
Las acciones del ser humano. La principal
causa del desequilibrio de los ecosistemas son las acciones del ser humano.
Basta reseñar algunos ejemplos: el calentamiento global provocado por emisión
de CO, y otros gases, pone en peligro la desaparición de especies, en especial
en las regiones polares. Asimismo, el ser humano en su afán de urbanización o
de producción alimentaria, se ha introducido en todos los ecosistemas,
alterando su equilibrio natural y siendo responsable de la desaparición de
muchas especies.
Estrategias para
conservar la biodiversidad
Proteger o administrar el ambiente, para mantener su belleza, la biodiversidad y otros valores intrínsecos del
mundo natural. Para ello se deben identificar los equilibrios que es preciso
mantener o restablecer en casos en los que hayan sido perturbados. En los
ecosistemas que no han sido trastornados, basta la simple protección de los
impactos del ser humano y evitar la introducción de especies ajenas. En cambio,
si el ecosistema ha sido perturbado, las medidas de restauración comprenderán
diversas opciones, dependiendo de cuál sea el trastorno, por ejemplo, se puede
reintroducir un depredador o parásito, o cazar con moderación una especie que
se esté multiplicando por encima de la sostenibilidad del sistema.
Restaurar ecosistemas. En algunos casos hay que
realizar modificaciones para estimular ciertas clases de fauna silvestre. La
pregunta sería: ¿cómo devolver un aspecto de un ecosistema natural, a un área
que ha sido devastada o alterada por completo debido a la urbanización, la
agricultura o la minería? La restauración comienza con la creación del ambiente
físico deseado y la introducción de las plantas adecuadas para mantener a los
animales elegidos. Un ejemplo es la creación de estanques y embalses para
favorecer a las aves acuáticas.
A pesar de estas políticas, a largo plazo, cualquier esfuerzo por proteger
los ecosistemas puede ser frustrado si continuamos con nuestros estilos de
vida en torno al consumo excesivo, así como la mala utilización de los recursos
básicos.
La agricultura sostenible
En el contexto del ecosistema, hay que ver a los agricultores como
herbívoros que se sirven de sus productos y a los ganaderos como depredadores
que se manejan según sus presas. La principal diferencia entre los sistemas
humanos y los ecosistemas naturales es que no tenemos que dejar a la
naturaleza seguir su curso; si lo hiciéramos, no obtendríamos buenas cosechas o
no conseguiríamos que nuestro ganado prospere. Quizás por esta razón tendemos
a olvidar que nuestras manipulaciones de plantas y de animales están de todos
modos sujetas a las leyes de los ecosistemas, y si vamos en contravía a ellas
corremos el peligro de agotar estos recursos.
El hambre y la mala producción
agrícola
La producción y distribución de alimentos, así como el hambre y las
hambrunas, dependen de la forma como las sociedades humanas se relacionan con
la naturaleza. Por ejemplo, la caída de varias civilizaciones antiguas se
debió a un pastoreo y una agricultura insostenible. En Mesopotamia, por
ejemplo, los sumerios cultivaban con riego intenso y, con el tiempo, la
salinidad produjo la caída de la base agrícola de su sociedad, a la que siguió
pronto el ocaso de su civilización. Igualmente; en Grecia hacia el ario 650
a.C., la deforestación y el pastoreo excesivo en la cuenca del Mediterráneo
condujeron a la erosión del suelo, que arruinó las tierras agrícolas y disminuyó
la capacidad de sostenimiento de los ganados. Por ello, los imperios que posteriormente
ocuparon dicha cuenca no tuvieron éxito.
La agricultura
sostenible, una opción de desarrollo
El objetivo de una agricultura sostenible es mantener la producción del
campo sin degradar el ambiente. Para lograr este objetivo, se han planteado cuatro
políticas centrales:
Para su sostenibilidad, los ecosistemas reciclan todos los elementos, de
modo que se libran de los desechos y reponen los nutrientes. De acuerdo con
esto, es importante practicar la agricultura orgánica, que consiste en
utilizar restos de siembras y abono animal para formar materia orgánica en el
suelo. Cuando los campos se cosechan, se retiran del suelo minerales vitales,
que regresan al suelo mediante la aplicación de desechos animales y abono verde
(pastos y legumbres), en lugar de fertilizantes químicos.
Para su sostenibilidad, los ecosistemas aprovechan la luz del Sol como
fuente de energía. Según esto, se debe utilizar la energía eólica y solar para
muchas faenas del campo y reducir al máximo el empleo de combustibles fósiles.
Para su sostenibilidad, la naturaleza requiere que no haya consumidores en exceso.
Por ello, se debe reducir la presión impuesta al suelo para que produzca más
alimentos de los que puede. Se debe lograr un punto de equilibrio en la producción.
La diversidad de procesos garantiza la sostenibilidad de los recursos
naturales. Es por esto que es aconsejable la rotación de los cultivos. Por
ejemplo, el agricultor podría sembrar tres temporadas de alfalfa (abono verde)
seguidas de cuatro temporadas sucesivas de, primero, trigo; en seguida soya,
trigo y avena. De esta manera resulta más fácil controlar hierbas malas e
insectos, que provocan graves daños a las cosechas año tras año, y que, para
combatirlos, se utilizan pesticidas que degradan el medio.
Sostenibilidad del ciclo del agua
Hay tres procesos principales en el ciclo del agua, a saber:
Circuito de escurrimiento superficial, en el que el agua de lluvia se desplaza por el suelo y se convierte en
parte del sistema de aguas superficiales.
Circuito de evapotranspiración, en el que el agua
se infiltra, se retiene como agua fina y regresa a la atmósfera por evaporación
y transpiración vegetal.
Circuito de aguas freáticas, en el que el agua
se infiltra, circula por conductos acuíferos, y sale por manantiales, fuentes o
pozos, donde se une al agua superficial.
De acuerdo con este proceso, toda la Tierra es bañada de continuo por un
flujo de agua dulce que viene de las lluvias y se extiende poco a poco por el
planeta. Las masas de agua, como lagos, estanques, humedales, etc., que tienen
desagües, se alimentan de agua dulce y se mantienen potables si el proceso no
se ve alterado.
Los humanos y el ciclo del agua
Un problema ambiental grave al que se enfrenta el ser humano es la
alteración del ciclo del agua, debido a tres causas principales...
Modificación de la superficie terrestre. El principal efecto de la deforestación de la naturaleza recae sobre el
ciclo del agua. Cuando los bosques se talan y se devasta el manto verde de la
tierra, el ciclo normal del agua cambia de la infiltración a la recarga de
aguas freáticas, con lo que el agua de lluvia corre a los ríos y arroyos casi
de inmediato. La afluencia repentina de corrientes fluviales causa inundaciones
y arrastra toda clase de sedimentos y otros contaminantes a las superficies erosionadas.
La contaminación del ciclo del agua. Los desechos industriales, tales como vertidos líquidos y gases nocivos se
unen de inmediato al ciclo del agua. Humos y vapores descargados en el aire
volverán como lluvia contaminada, conocida como "lluvia ácida". Por ejemplo,
los agentes químicos que se aplican al suelo, como fertilizantes y pesticidas,
escurren a las corrientes fluviales. Lo mismo ocurre con aceites, grasas y
otros materiales que arrojamos o regamos en el suelo.
Extracción de provisiones de agua. En general, utilizamos el agua para el lavado y desalojo de materiales
indeseables, tanto en los hogares como en la industria. Este hecho no
presentaría problemas al medio ambiente si fuera tratada en su totalidad para
quitarle los materiales indeseables, pero como gran parte de esas aguas negras se
dirigen a los ríos, se añaden contaminantes a las aguas superficiales.
Acciones para proteger el ciclo del agua
Las principales políticas que implementan los gobiernos para proteger el
agua son las siguientes:
Control y reducción de gases tóxicos en la atmósfera.
Control de vertidos industriales a los ríos y lagos, y la exigencia a las
empresas de limpiar las aguas contaminadas de los ríos.
Leyes que exigen reducir el consumo doméstico e industrial del agua. Se
realiza a través de dos estrategias: con sanciones a quienes derrochan el agua,
o subiendo el costo del servicio de agua potable en las ciudades, para forzar
el ahorro.
Desalinización del agua de mar para obtener agua potable de alta calidad.
Desarrollo sostenible en América
Latina
Los retos ambientales
América Latina posee la mayor
biodiversidad del planeta. Sin embargo, esta riqueza natural se encuentra amenazada a causa de las actividades incontroladas de
las industrias y de las personas. Los principales retos que enfrenta el
desarrollo sostenible en América Latina son los siguientes:
La pobreza. Identificada como una de las
principales amenazas para un desarrollo
ambientalmente seguro en la región, ya que más del 50% de la población es pobre y la mayoría, el 80% de los pobres de la
región, viven en áreas ecológicamente vulnerables.
Una elevada dependencia de las actividades
primarias. La economía latinoamericana depende en gran medida de la
transformación de materias primas y de servicios que utilizan recursos
naturales. Durante los últimos arios los productos básicos han representado
alrededor del 65% de los ingresos por exportación. Este hecho ha causado deforestación y desertización en
muchos lugares del continente.
Extracción incontrolada de
materias primas. La extracción
de maderas, por ejemplo, ha dejado cientos de
miles de hectáreas de selva tropical devastada.
A los efectos ecológicos
negativos que padece el continente desde comienzos de los arios ochenta, se
debe añadir el impacto sumamente nocivo de los programas de ajuste impuestos
por las instituciones monetarias y financieras internacionales a los países deudores.
Por un
lado, el proceso de ajuste socioeconómico se ha traducido en un severo recorte de los presupuestos ambientales, postergación,
redimensionamiento o cancelación de obras con fines
ambientales; reducción al mínimo de los estudios de impacto ambiental, etc.
Acciones a favor del medio ambiente
Después de la Cumbre de Río, los gobiernos de América Latina empezaron a
reconocer su
responsabilidad en el manejo del medio ambiente. Entonces, se desarrollaron,
entre otras, las siguientes acciones:
Se
establecieron marcos jurídicos que propiciaron la aparición de instituciones gubernamentales especializadas en el tema ambiental, como los ministerios
del Medio Ambiente.
Se vinculó mucho más la
preocupación ambiental con el tema de las desigualdades sociales.
Se
empezaron a generar acciones que contribuyeran a la conciencia en la ciudadanía de la importancia de proteger y promover el medio ambiente a través
de la educación.
Se
declaró a la Amazonia como patrimonio de la humanidad y el deber de América Latina de protegerla. Por su parte, los países de la región
insistieron en que los recursos
económicos para proteger el medio ambiente debían provenir de los países
desarrollados, ya que el deterioro era causado, en gran medida, por la extracción de
las materias primas que alimentaban a sus industrias.
La deforestación, el principal problema ambiental de América Latina y el Caribe
América Latina y el Caribe poseen
el 57% de los bosques tropicales del mundo y
muestra la segunda más alta tasa de deforestación (0,9%) del área
subdesarrollada, después de Asia (1,2%).
Desde 1960 se han
deforestado unas 200 millones de hectáreas de bosques; y en los arios ochenta
el ritmo anual de deforestación ascendió a
unos 10 millones de hectáreas anuales.
Pérdida
de bosques
Las áreas que
presentan mayor grado de pérdida de bosques por este
concepto son la Cuenca del Amazonas y Argentina, si se analizan
las cifras absolutas, y ciertos países de Centroamérica y el Caribe (Costa
Rica, El Salvador, Nicaragua y Santa Lucía), si se revisan las afectaciones relativas
a las dotaciones de bosques de cada país.
La
deforestación en estos países ha sido acelerada por diversas razones como:
nuevas colonizaciones para fines agrícolas o
pecuarios;
la extracción de madera con propósitos comerciales;
el empleo ineficiente de combustibles tradicionales
de la biomasa como la leña y el
carbón vegetal;
la construcción de nuevas redes de carreteras;
los incentivos establecidos en ciertas políticas económicas que fomentan actividades nocivas para el medio ambiente.
Pérdida
de diversidad biológica
En lo referido a la
diversidad biológica de América Latina, la región cuenta con la mayor
riqueza de biodiversidad del mundo, concentrada sobre todo en la zona del
trópico.
Una de las principales
preocupaciones en este sentido es la creciente pérdida de especies, muchas de las cuales aún no han
sido debidamente estudiadas. Según algunas
estimaciones, sólo la flora latinoamericana está compuesta de unas 180 mil especies.
Contaminación en el espacio
urbano
En el espacio urbano,
además del crecimiento de áreas marginales y de la contaminación
hídrica, se destacan la contaminación atmosférica y la provocada por la basura y los residuos
peligrosos.
Las causas principales de
la contaminación atmosférica, se asocian al rápido crecimiento del parque automotriz, el
incremento de la actividad industrial, el aumento de la producción energética,
entre otras. Algunas de las ciudades latinoamericanas que presentan índices más elevados de contaminación atmosférica son
Ciudad de México, Sáo Paulo y Santiago de Chile.
Contaminación del aire
La estructura de la atmósfera
La atmósfera es una liviana capa de gases que la gravedad retiene alrededor
de la tierra. Su estructura está compuesta por las siguientes capas:
Troposfera. Se extiende a unos 16 kilómetros.
Contiene casi todo el vapor de agua y las nubes, y es el sitio de origen de
nuestro clima.
Estratosfera. Se halla por encima de la
troposfera. Allí, la temperatura aumenta con la altitud, hasta unos 50
kilómetros sobre la superficie. Este incremento en la temperatura se debe,
sobre todo, a que contiene ozono (03), una forma de oxígeno que
absorbe la radiación de la energía ultravioleta emitida por el Sol.
Mesosfera y termosfera. Están por encima de la
estratosfera, y allí las concentraciones de ozono disminuyen y solo se
encuentra poco oxígeno y nitrógeno.
Ionosfera. Es una capa compuesta por gases
ionizados (es el proceso químico o físico mediante el cual se producen iones,
estos son átomos o moléculas cargadas eléctricamente), producto de la radiación
ultravioleta, los rayos X y la lluvia de electrones provenientes del Sol.
Exosfera. Es la zona más alejada de la
superficie terrestre. Está constituida por materia plasmática. En ella la
ionización de las moléculas determina que la atracción del campo magnético
terrestre sea mayor que la del gravitatorio (de ahí que también se la denomina
magnetosfera).
Principales contaminantes del aire
Los siguientes contaminantes atmosféricos han sido considerados como los
más difundidos y graves:
Partículas suspendidas. es una mezcla compleja de partículas sólidas y aerosoles,
suspendidas en el aire. Las vemos como polvo, humo y niebla, y llevan algunos o
todos de los demás contaminantes disueltos o adheridos a su superficie.
Compuestos orgánicos volátiles. Entre estas
sustancias se encuentran la gasolina, solventes de pinturas y soluciones
limpiadoras orgánicas, que se evaporan y entran en la atmósfera.
Monóxido de carbono (CO). Es un gas invisible y
sin olor, muy venenoso para los seres vivos, ya que impide el suministro de oxígeno a los órganos del cuerpo.
Óxidos de nitrógeno (Nx0y). Son compuestos de oxígeno y nitrógeno, que se convierten
en ácido nítrico en la atmósfera y son la principal fuente de la contaminación
ácida. El dióxido de nitrógeno irrita los pulmones y causa enfermedades
respiratorias agudas en los niños.
Óxidos de azufre (SOx). Son gases venenosos que
se convierten en ácido sulfúrico en la atmósfera y son la fuente principal de
la contaminación ácida.
Plomo y otros metales pesados. El plomo es muy
peligroso en concentraciones bajas y llega a causar daño cerebral y muerte. Se
acumula en el organismo y lesiona tejidos y órganos.
Las estrategias básicas provienen de la Ley de aire Limpio, que
consiste en regular la contaminación atmosférica de manera que los
contaminantes se mantengan por debajo de los niveles señalados por las normas
básicas.
Algunas soluciones
Con el fin de hacer que las consecuencias de la contaminación producto de
la actividad humana sobre el medio ambiente aminoren al máximo, se ha propuesto
una serie de soluciones como:
Limpiar la atmósfera
Es una realidad que solo es posible evitar la contaminación atmosférica
allí donde se origina. Entre los gases calificados como los más letales y
perjudiciales están: el dióxido de carbono, dióxido de nitrógeno, tritóxido de
nitrógeno, dióxido de azufre y los compuestos orgánicos. La solución para
disminuir la emisión de estos gases en la atmósfera está en el uso de
catalizadores o de la combustión a bajas temperaturas. Sin embargo, lo mejor
que se puede hacer tiene que ver con tomar conciencia de parte de los
ciudadanos, usar transportes públicos y disminuir el tráfico pesado. En cuanto
a la producción de energía, lo recomendable es hacer un uso racional de la
energía eléctrica para ahorrar en su producción y disminuir la contaminación
atmosférica.
Saneamiento de las aguas
Consiste en retornar el agua utilizada por el ser humano a su estado natural.
Comprende la recuperación de las aguas ya sea eliminando sustancias
perjudiciales o regenerando las aguas corrientes. En los lagos y lagunas, se
puede eliminar las aguas residuales por medio de grandes tuberías a lo largo
del fondo y de sus riberas que desembocan en un colector central de depuración.
Otras sustancias como los fosfatos y los nitratos se eliminan en las
instalaciones de depuración mediante una descomposición biológica.
Recuperación de las
aguas
Se logra por procedimientos: químicos, mecánicos y biológicos. El procedimiento
químico consiste en la oxidación de los sedimentos. Para ello, se usan
organismos desnitrificadotes capaces de descomponer la materia orgánica en
nitrógeno gaseoso y en dióxido de carbono. Este procedimiento también es útil
para mantener limpias aguas de baño, puertos, centrales eléctricas e incluso
pequeños cursos del agua. Con-viene, en algunos casos, recurrir a la circulación
forzada con aire a presión para evitar una excesiva estratificación de las
aguas, en tal caso se puede usar un procesamiento mecánico. En el procedimiento
biológico se utilizan organismos que se alimentan de fitoplancton o filtradores
como los rotíferos.
Viviendas ecológicas
Se trata de una vivienda en la cual se busca evitar los impactos ambientales
y se logra interrelacionar con los ciclos de la naturaleza y se observa gran
diversidad funcional del trabajo y del ocio. En las construcciones de este
tipo, se recomienda usar piedras de la zona o ladrillo, aprovechar las parcelas
de forma óptima, y emplear materiales de construcción que sean inocuos para el
medio ambiente: corcho, papel, lana mineral o fibra de vidrio y, en general,
materiales poco conductivos y que almacenen calor. Para los tejados es
conveniente usar tejas de barro cocido.
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